El poder de la memoria de todo esto se hace insuficiente cuando no se encuentra quien pueda querer saber, y los deseos de querer, se desvanecen cuando se sabe ciertamente que estos no tienen el mas mínimo poder.
En lo de la Encarnación nos encontramos con dos responsabilidades, y a la vista está, que padecen el síndrome del chavo, sin querer queriendo, sin poder pudiendo, cuando ambas y por separadas después de tres años, no demuestran el menor interés en querer aplicar soluciones a la enorme cantidad de deficiencias merecedoras de encontrarlas.
En su lugar, con el autentico estilo “pimpinela” se suceden los reproches. Uno que si le deben, el otro que si no cobra, la otra que no paga. Es el poder querer, y no poder, y en esas estamos cuando la ciudad saca de las arcas, mas de lo puede, para el pago en metálico, y en especies, de los plazos pactados para el icono del tiempo rosa. Poder pagar, querer cobrar.
En su lugar, con el autentico estilo “pimpinela” se suceden los reproches. Uno que si le deben, el otro que si no cobra, la otra que no paga. Es el poder querer, y no poder, y en esas estamos cuando la ciudad saca de las arcas, mas de lo puede, para el pago en metálico, y en especies, de los plazos pactados para el icono del tiempo rosa. Poder pagar, querer cobrar.

Que puede significar para ambas responsabilidades eso de querer poder, y el poder querer, si el poder es querer ¿Otro pacto de letrinas? ¡Ay, Alameda!.¡Ay, Encarnación!
Con tanto poder, querer, tiene que ser poder querer, y querer, darle soluciones a una plaza municipal, en la que impera otras acciones que nada tienen que ver con querer poder dar las soluciones que se hacen necesarias, y no inhibirse en los silencios, (no puedo, no puedo) al estilo "chiquito". Mas, cuando después de tres años se comprueba de que en lo dela Encarnación no ha sido suficiente con el poder, poder en mayoría, pues querer colocar una puerta, en una edificación de carácter publico, y posiblemente de titularidad municipal, se hace imposible en la pequeñez, por mas todo sea para cumplir con la Ley de Accesibilidad.
Resulta ser insuficiente en el poder, querer, querer poder. El poder del poder. El poder querer.
Con tanto poder, querer, tiene que ser poder querer, y querer, darle soluciones a una plaza municipal, en la que impera otras acciones que nada tienen que ver con querer poder dar las soluciones que se hacen necesarias, y no inhibirse en los silencios, (no puedo, no puedo) al estilo "chiquito". Mas, cuando después de tres años se comprueba de que en lo de
Resulta ser insuficiente en el poder, querer, querer poder. El poder del poder. El poder querer.
El pacto “pimpinela” de las responsabilidades, ....siguen con la copla.."Vete, y coge la puerta,.....y no te sorprendas, olvídate todo, que tu para esos tienes experiencia" (canciones para después de una guerra)
Las partes, que tienen contrato de adjudicación, con subvención y penalizaciones, hacen interpretaciones distintas de la letra pequeña , y del estribillo, pero que nunca están para asumir querer poner la puerta antes de irse. Ahora están enfrascado en otras salidas para lo cual solo realizan el numero de las cuentas rojas. (Como en los aseos de Pompeya)
No me negaran que la cosa del hito (léase mojón) tiene un “tufo” del querer y no poder, lo que causa es una impresión de incomprensión ya que si estas están en el poder, poder bi-poder, preocupa sobremanera que lo de querer, llegue a ser un nuevo pacto de tolerancias mutuas, como esos encuentros en los aseos, que posiblemente esté dando el cante.
Las partes, que tienen contrato de adjudicación, con subvención y penalizaciones, hacen interpretaciones distintas de la letra pequeña , y del estribillo, pero que nunca están para asumir querer poner la puerta antes de irse. Ahora están enfrascado en otras salidas para lo cual solo realizan el numero de las cuentas rojas. (Como en los aseos de Pompeya)
No me negaran que la cosa del hito (léase mojón) tiene un “tufo” del querer y no poder, lo que causa es una impresión de incomprensión ya que si estas están en el poder, poder bi-poder, preocupa sobremanera que lo de querer, llegue a ser un nuevo pacto de tolerancias mutuas, como esos encuentros en los aseos, que posiblemente esté dando el cante.
Sevilla a 10 de Enero de 2014
Francisco Rodríguez Estévez
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