Dos gotas, solo quedaron dos pequeñas gotas deslizándose por las paredes de su vaso y alcanzar inesperadamente en los míos todo lo que ella guarda, dos gotas desiguales como de un llanto que se hizo de las risas, fueron dos gotas furtivas que quedaron al verter el contenido al suelo, donde no queda nada sobre el gris pavimento.
Ahora lo sé y ella lo sabe, pero si es su secreto, ¿quién soy para desvelar nada? salvo mis deseos. No es fácil elegir ser gaton tal como Sísifo en prueba continua, que lo mismo me dice juega al billar, que me llama, o muestra gran interés por mi dolor stress de sacro que me deja cojito, pero así es el destino, y así llegaron con esas dos gotas todo el saber que guarda, para conocer en la boca la información reveladora de esas dos gotitas como lagrimas asimétricas que dejó en el culo del cristal que besaron sus labios para saciar los míos completamente resecos.
Ya habíamos hecho risas en el trayecto después de despedir en Regina a la familia catalana que se reparte entre las Puntas la estancia de unos días de primavera, con Rocío y Julieta el paseo nos lleva a la iglesia que todos hemos guardo cola en el mes de Marzo, ya nada es igual, entra con su nieta, guardo a Julieta, y le recomiendo que visite a San Antonio, me conoce de muchos años y le pregunte que si lo mío es mío y lo tuyo es lo nuestro, como aquella propaganda política que se lo llevo al rio, autopista al mar, piscina para todos.
En el retablo cerámico no encuentra la mística de concentración que como santa se exige, pero estando allí el me conoce y le digo lo que hay, y aun no había probado las gotas que despreciaron sus labios y el pavimento de la terraza. Camino de recuerdos cuando Julieta busca a Oreo y por alcaicería los Angelitos dejaba ver las tartas como caídas del cielo. Risas de otro tiempo en este. Para hacer un guion de cine. Regreso al pasado, solo episodios buenos.
Estos paseos de la misma vuelta y ocho mil pasos donde se me pierde la identidad sin alcanzar nada ni tan siquiera como comprar una camisa por on line al corte ingles nos lleva hasta el principio de donde empezó todo sin Charo pero con Roció, zumo de piña, y no hay manera de hacerla compra. Cierto es que reímos por nada pero es de puro nerviosismo de una situación que la hace extemporánea, hoy me cuenta de quien tan joven se caso tres veces, que ya es mala suerte no conocer a la persona con quien hace las tonterías y no le gusta, no se sabe el que, y con niño a bordo no sabe nadar y coge la primera barca que que pasa como quien coge un autobús, que ya me llevará lejos.
Aun piensa lo contrario a lo que dice, y sigue creyendo lo imposible, pero en las dos gotas que se escaparon cuando quiso vaciar todo el contenido de su vaso, y que hubiera bebido tal que fuera elixir de amor prohibido pero que derramo intencionadamente para que no me llegara el sabor donde puso sus labios, pro que esas dos gotas lo revelaron todo.
Antes de que la cancela de su casa donde el portal negro aun no tiene ascensor, cuando la pesada cancela a poco me destroza la muñeca de mi mano, y en el paladar soñara las patatas con choco sé que cuando llegue a la mía escribiré la gracia de cómo limpiar los zapatos, las manchas de mi camisa y esta risa que me ahoga, cuando almorzaré un bocadillo de mortadela por no ofrecerme un taper de papas con choco, pero mientras como galleta con queso sin lactosa que es lo que tengo pensare que en sus labios lleva el chocolate con piñones que tanto le gusta y que es capaz de tomarse más de litro, y así golosa podemos hablar de Reme, de Paco el feo, del coche de caballos y hasta de nosotros. Ella lo sabe.
Sevilla a 13 de Marzo de 2026