Aunque falta muchas horas para que acabe este dia en que recibí sus buenos días, cuando el reloj de mi despertador marcaba las 6,20, ya no supe que podía hacer cuando todavia era oscura la fría amanecida, salvo esperar.
Quince horas después pongo fin a esta jornada de siempre festiva en mi casa y que ahora es un viernes cargado de ausencias si bien es verdad otras llenaron su baja.El teléfono permite el wapsap incluir unas palabra de los mejores de deseos, e inicio un paseo rutinario con mi hermana, apenas son las nueve.
Cuando ya sé que ella bajara a las 12,30. El paso lento buscando el sol nos lleva por la acera donde las banksiae que nunca conseguimos perfuman este camino que nos lleva al santuario de los gitanos, donde detrás de la portentosa imagen del Cristo nazareno, sin escalera ni clavos, reparte Salud y nos encontramos con Chari, amiga de mi hermana en la mesa petitoria de esta hermandad, que tanto favorece a las Filipenses donde las Madres Ana y Loreto reparten bocadillos a diario para los menos afortunados.
La visita a las filipenses hoy reparte, madre Salvadora. Nos pone camino a casa. Justo en san Julián , cerrada por obras, mi hermano Guillermo, que me llama, pensando que estaría en la reunión de billaristas, para pasear un rato mientras llega el tiempo que tiene para hacer una gestión. Desayunamos en el Hijon, y saludamos a la madre de Nacho. Son las once.
Decidí ir al billar para hacer tiempo, un casual encuentro con su yerno Rafa que va camino de recoger las túnicas de su cofradía, como Dispongo de hora y medio pongo temporizo en media para que me quede tiempo.
Llego sobrado y espero. Salimos rumbo al Cautivo, siendo cautivo de ella con el dogal del amor. Me cuenta cosas que hace, y no para, de sus nietas y nietos, de sus gatos, de la infancia de sus hijos, de la calcificación de su hombro, de su nieto soldado de vocación y abnegado servicio, y en esas llegamos a la iglesia, le pido que rece a San Antonio, y que le diga que le mando recuerdos el me conoce, y le eche algo. Nada.
Tengo en vigilancia a Julieta, la yorkshire que paseamos, y que olvide la chuche con las que premio su cariño, para ella le obsequié arándanos, pero no es premio es solo cuanto me acuerdo cada dia, cada momento, y a cambio me ofrece una infusión tónica, que mi iditez rechaza, y que debería haber aceptado pero que no la hubiera tomado y porque si me pregunta si me gustó tendría que mentirle.
Entra en el templo y al coger a la perrita en brazos observo cómo alguien baja por la rampa de salida, cuando giro la cabeza le veo de espalda, ha debido de verme. En la otra acera acierto a ver quien era, ha podido ser una casualidad pero al parecer no se le conocía devoción anteriormente, pero es evidente que al Cautivo de San Idelfonso creo que allí nos llevaron a todos.
El paseo de regreso se nota la calidez del Sol y ya le estorba, el precioso chaquetón de lana sobre jersey, no quiere helado, lo ha rechazado porque no insistí, se que lo hubiera aceptado, la pierde el chocolate, no creo que le engorde como tal justica el rechazo, pues podía ser una tarrina pequeña para después, pero teniendo a sus nietas para almorzar, no lo hubiera probado. En la cancela se me acabo el dia. Esta semana tendremos que encontrar algunos momentos, que compartir, ella sabrá cómo.
Sevilla a 27 de Marzo de 2026 (a tres días de hace un año)
Francisco Rodriguez