No puedo elegir, pues inesperadamente ella me dio la oportunidad de encontrarla, pero no encuentro la forma de que me quiera elegir, como si fuera un gaton, pues tiene cerrado todo "eso" tan grande que lo entregará a quien, cuando se enamore dice, como nunca pudo hacerlo. Yo tampoco.
No hago caso a lo que dicen, yo la quiero así, ella está dentro de mí y me duele como bulería de “pan sequito”, porque no me da nada para la sed de ese amor de secano que pierde los sentidos, y aun reconociendo que siempre trajo pastelees sin lactosa, nunca le acompañó con un abrazo curativo, ni un beso sanador, aunque hago meritos.
Sabe por su cualidad, no por experiencia,que todos no somos iguales, pero igual tenemos los hombres ideas del amor parecidas, eso creo, y siempre en eso inacabable, aunque no haya, y además queremos más, y más y mucho más. Tambien le adivino su pensamiento de tantas adivinaciones, creo que está sujetando su amor, ya que si le aparece y lo da todo, con tanta gente reclamandole
Va para un año de aquella llamada que ha cambiado mi vida, cuando me disponía a pasar una mañana en mi querida parcelita en el campo, ese que hoy no quiere nadie, y tanto esfuerzo me costó para posiblemente abandonarlo más tarde que pronto, tal como se abandona al amor que se desgasta. Posiblemente sea la última vez que intentaré recuperarla, y pocas posibilidades tengo de volver a disfrutarla. Ella me aconseja que la deje pues solo me está costando disgustos y dinero, pero que hago luego si la dejo.
Hoy a las ocho de la mañana dice que quiere ir a un supermercado, que tiene apertura a las nueve treinta, sabe que acudiré a la puerta de su casa, es adivina, y yo mago, pues se que no pasare del saludo verbal en la cancela, e incluso caminaremos por el recorrido más largo, al punto que pasaremos muy cerca de mi domicilio,y que se negará a esperar en la puerta al decirle que tengo que recoger algo que olvidé con la prisa, para ella. Ni lo mira lo coloco dentro, donde ayer metí el chorizo por indicación de ella, y lo cubre con la tapa negra, hoy no viene Julieta.
Recorriendo los estantes y frigoríficos va eligiendo los productos, incluido los alimentos de sus animales, le advierto que ha metido en la cesta del super una caja de dátiles, y en la bolsa tiene una caja que le traje junto con otra de bombones, que se le gustan.
Me llama diciendo que los deglet nour que le di estan buenísimo, y asi, si el amor se conquista por el estomago hoy he dado un gran paso, ella lo sabe.
Sevilla a 25 de febrero de 2026
Francisco Rodriguez