Menchu se pasó cinco horas hablando a su marido, que por poderosas razónes no le respondía, y no le hubieran faltado ganas, posiblemente porque en esas cinco horas de silencio, pudo conocer a la mujer que ahora no le llora, pero siempre supo que le quería, a su forma.
Cinco horas nos llevo este almuerzo, diría que fraternal y que ella ya había planeado anteriormente con sus hermanas y sus maridos, como quien dice hermanos tambien, por los años que se conocen ya por el vinculo sagrado, y el de sangre que hicieron crecer a esta gran familia con la que hoy he compartido todo ese tiempo, desde los entrantes, hasta el tocino de cielo frente a ella y sus hermanas, acompañado por sus cuñados..
No pude saber qué motivó este encuentro, pero me llevó varios días pensando, a tal punto, que en la mañana ya quería que avanzara el reloj que se hizo lento, no sé, pero si esto es así, si llegara el "dia D " seguro me dará algo. El corazón no piensa, y sin demora la normalidad apareció cuando nos encontramos todos en la puerta, y ya en el salón me ofrecieron sentarme justo frente a ella, que me parecía que aun estaba más bonita.
El desdichado Mario nunca escuchó de Menchu el amor que sentía por él, incluso de sus rarezas, y lo que sus hermanas le querían, y también la alta consideración que le tenían como hombre.
Es una suerte que sus hermanas me tengan esa estima, mas, porque saben que ella no es fácil, y tal vez sea por mi condición de viejo conocido de la inmadurez, esa que me recuerdan en episodios de una vida que se me hundió en el olvido, y que solo aparece en sueños de un futuro irreal, pero posible. Si la vida pasa rápido cinco horas fue un soplo de un cariño que dejo ver qué difícil es lo que parece sencillo.
Que no la despidiera en su casa, y que ella insistiera que no concluyera los cinco metros que quedaban para alcanzar la enorme cancela que la guarda, pusieron final a esta jornada donde me sentí tan feliz por que percibía en su rostro que al otro lado de la mesa, donde yo no podía apartar mis ojos de ella. Menchu abandona la estancia cuando los empleados de los servicios de "Polvux Sunt" retiran al finado, lamentando para sí no haberlo besado más de lo que lo hizo.
Por suerte aun espero que ella, algún dia de esos que se que me quiere, me los ofrezca y no espere tanto como lamentó Menchu, y que los echó de menos cuando el pobre Mario ya estaba muy frio.
Tenia un nudo enla garganta y no podia tragar, mañana me terminare de comer ese arroz, que ella pidió me guardaran para que no se pase, lo que me permitirá tener otra vez ese sabor que estaba en mi boca masticando lentamente los jugosos trocitos de carne, mientras miraba su belleza en su sonrisa, en su cabello, en sus abalorios dorados y su traje azul, y todo era como una visión de la mente, y estaba justo, frente a mí.
Sevilla a 21 de Marzo de 2026
Trancisco Rodriguez