El caso es que resulta, que una vez llegado al que nos
encontramos, cuando raro es el día en el que no aparece la noticia de
cuantos, el tiempo pasado compartimos, que inesperadamente se marchan para
siempre, pues alcanzado la séptima decena, no merece la pena, aunque me
resulta inevitable, seguir poniendo de manifiesto los errores de lo de la Encarnación,
especialmente la llamada plaza municipal de abastos.
Hoy que la responsabilidad a tenido a bien de
pasar circular para ofrecer un nuevo curso a los placeros sobre marketing, en
segundo en dos meses, el segundo en los años que alcanza el recuerdo, pues diría
que visto el temario como que me da la risa, y aunque dice que es buena cosa la
risoterapia, hay que vigilar el corazón, pues la ironía hace que tanta guasa
pueda ser perjudicial.
Desde la acristalada panorámica, ventana de lo sucede en la desértica
calle, que seguro que algún día se abrirá una puerta, justo donde cada semana
tienen que succionar los pozos negros de un deficiente alcantarillado, allí donde
cada mañana desde muy temprano el servicio motorizado impone un gran número de
sanciones a cualquier incauto que deje su automóvil ya sea un instante, tolerancia
cero, más existiendo en lugar inverosímil una señal de tráfico de obligado cumplimiento
para todos los automóviles.
Pero resulta que los de las empresas publicas cometen la
misma infracción, como si nada, y no les cuento aquellos vehículos que llegan
por los eventos de la plaza de la mayor indignación, cuerda lasa, pero si se
trata de un cliente, o de un proveedor que llegue, no solo a aparcar unos
instantes, si no que solo el llegar hasta allí se hace tan difícil que resulta
imposible sin vulnerar algunas de las placas que aíslan esta plaza municipal de
abastos, leña al mono, al punto de que muchas
casas no quieren realizar un reparto, y peor muchos clientes se cansaron de
abonar sanciones.Todo un martirio.
Diría que ver estas cosas no me viene bien, Y gracias a Dios, al menos lo de la puerta ya me lo tomo a broma, que todos sabéis lo serio que resulta, cuanto por mas buscar esta inexistente ha pasado a ser una guasa de los clientes, que nadie quita que también se marchen para siempre.
Diría que ver estas cosas no me viene bien, Y gracias a Dios, al menos lo de la puerta ya me lo tomo a broma, que todos sabéis lo serio que resulta, cuanto por mas buscar esta inexistente ha pasado a ser una guasa de los clientes, que nadie quita que también se marchen para siempre.
Sevilla a 27 de Mayo de 2015-
Francisco Rodríguez Estévez