Nueve días. Ocho noches
Por fin, anoche pude tener de nuevo mi ordenador operativo, y es que
no hay nada como recuperarle, una vez que le dabas por perdido después de tantos
días sin dar señales de vida, en los que acaban por dar cuenta de lo importante
que es para la nuestra.
Por suerte tengo un amigo que me lo resucita incluso a
distancia, y eso no hay como pagarlo. Por esta vez tuve que esperar a su vuelta
de la pérfida, nueve días, demasiado tiempo en los que permanecí asomado en
negra ventana de la incomunicación. Nueve dias en la Gran Bretaña se me hiiceron interminables.
A buneas horas sus manos nuevamente me lo ha salvado. Ahora ya le tengo en casa, pero no esta totalmente
recuperado, la gravedad era tal que no podía por menos que dejar las secuelas
que la demora pudo producirle, y es que, tal como las personas, en verano lo
mejor es que no tengas que ir a urgencias.
Ahí esta lo de las setas, donde se saltan leyes,
normas y reglamentos con el conocimiento de los responsables e irresponsables,
de antes y de ahora, y si me apuran hasta se soslaya el contrato entre las
partes contratantes, pues al menos, la publica debería estar al loro de las
omisiones que son de facil comprobación, tal que fuera un visitador de donde
somos todos.
http://blogs.grupojoly.com/lanoria/2011/03/27/parasol-triunfal-fin-del-imperio/
Desde la enorme ventana del fanal, junto al tholos que debería
de ocupar Ceres, raptada y en deposito, totalmente desubicada y fuera de la
vista, lo que puede verse es la soledad de una calle, que marca la situación de la ciudad cuando
en la observación aparecen de nuevo el espécimen colillero, que se suponía extinguido
de los tiempos de “La tonta del bote”, y que nos trae esta nueva etapa de
miseria que la hay, de desigualdad, que también la hay, justo cuando mas chalet
de lujo, mas yates, y mas coches de alta gama pueden contarse, casi a la par en numero,
con las cifras del paro.
En la soledad del laberinto, sin puerta de emergencia, sin
puerta en la travesía central, sin puerta automática para cumplir con la Ley de
Accesibilidad, cabe preguntarse si la cátedra Metropol-Parasol, que premia bajo
el titulo “tu proyecto, tu ciudad”, ideas que al parecer estaban previstas en
los tiempo de la Expo, tal como el helipuerto, no tienen a bien dedicarle algún
estudio al asunto de la puerta, al de los olores, al del alcantarillado, al del
mejoramiento del diseño, a la corrección de los materiales empleados, en definitiva
a cumplimentar la eliminación de los errores perpetrados en este costosísimo
proyecto, que como plaza municipal de abastos, cuando menos, por las calles
muertas de un laberíntico diseño, seguro que cabria hacerla mejor, pero como no
se pudo hacer peor, lo mismo en la cátedra, por 600 euros, aparecen soluciones,
o cuando menos las fotos en los medios.
Se ha pasado los días
señalaitos, para recordar a la Guerra de hace diez años, diez, y sus urgencias por quitarse de en medio, con excusas
de Triana. Días de la primera piedra, que enterraron justo donde la rampa, cuando
debería de haber sido estacas.
Nueve días sin ordenador, y ahora sin sistema de audio, pero
ha merecido la pena traerle a casa para volver
a escribir sobre esta encarnación transfigurada, que seguro que me estabais
echando de menos.
Sevilla a 1 de Agosto de 2014
Francisco Rodríguez Estévez
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