Del siglo XXI
Después de que se pasaron la cuarta parte final del pasado
siglo y la primera década del actual, completando los siete lustros de perversa
provisionalidad, a lo de la Encarnación le apareció esto que por definición de
profesionales de muchos premios el publico le dice setas, y aquellos patochada.
Quizás sea un juicio temerario, semejante a los de la nominación al Mies.
Este elemento está realizado con la intención, así esta publicado
en los medios, para nada menos que zarandear a esta ciudad anquilosada. Tampoco
le iría a la zaga recordar estas otras, a modo de flores de vanguardia, y de transgresor,
por más que las responsabilidades e irresponsabilidades se quedaran tan panchas.
Por suerte aun nos queda la palabra.
Viene a tiempo recordar el lema concursal, lo de puerta,
puerto, plaza, mercado, estación, aeropuerto, aunque de sobra sabemos lo que le
ha ocurrido con este asunto de puerta, en especial la que no fue colocada, y el
desacierto en las que dispusieron, todo ello sin rectificar para nada el penoso
mamarracho que fácilmente se puede observar, mas siendo un lugar supuestamente
comercial, tal como plaza municipal de abastos.
En estas me quedo con la intención del Doctor Sánchez en su
tiempo de máximo responsable, durante doce años, con esto de la Encarnación,
que, eliminando la propuesta sótano del pacto sillón-metro, a nada que hizo el nuevo
pacto que fue establecido de progreso, Encarnación
con la Alameda. ¡Ay, Alameda!, en lo que sin duda lo de la Encarnación sería
una ensoñación para el, cuando establece, en frase para hemeroteca, que en ese
lugar degradado y muerto comercialmente es eso lo único que se podía hacer.
Luego vendrían otras como lo de la sinergia, la locomotora y
si me apuran lo del mimo. Tiempo de esperanzas.
No convendría olvidar estas otras perlas, tal como, símbolo
de modernidad, prolongación de la 5ª Avenida de Nueva York, emporio de
riquezas, y otras tantas de distinto origen, sin olvidar que “eso” además de
incumplir, leyes, normas y reglamento, y que incluso tiene una sentencia del
Tribunal Supremo de Andalucía, posiblemente
recurrida, pues como que a ojo de buen cubero se le pueden detectar no solo los
errores cometidos, si no también los horrores perpetrados.
Aquello como elemento constructivo, aparte de icono, mas
parece de capricho que de utilidad, y mas de perdidas que de beneficio, a raíz
de las cuentas que se hacen las partes, y que decir de lo que se empeñan en
llamar plaza municipal de abastos, cuando en todo este tiempo no se ha llevado
a cabo ni la mas minima acción para mejorar este desafortunado enclave, en
especial puerta automática de accesibilidad y emergencias, sistema de circulación
del aire que evite la concentración de los olores, disminución posible en el
volumen de las treinta y seis enormes columnas que quedaron en el viario,
posiblemente en clara ignorancia de una optima distribución de los puestos. ¿Será
por esperar?
El bicho no deja de expeler la ponzoña de su mal bajío. Hoy, la peste del aire caliente ha llevado la denuncia del
damnificado hasta los medios, acaso cansado de pedir se cumpla las normas
exigibles, para que un edificio millonario del siglo XXI, no largue a la calle la
pestosidad de un viciado aire caliente, que afecta directamente a su negocio.
http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1828676/las/rejillas/aire/las/setas/la/altura/peaton/incumplen/pgou.html
Llegado a este punto lo mismo convendría, visto que con
tiempo suficiente los responsables no hicieron nada, ni se le espera, que al
menos recordando el Juicio final de Dante, en la puerta del Infierno, colocaran
un cartel que nos recuerde aquello del “quien por esta pase, pierda toda
esperanza”.
Sevilla a 4 de Agosto de 2014
Francisco Rodríguez Estévez
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