
La
memoria
Lo
malo de no tener memoria, es que siempre tendremos las hemerotecas
para recordar. Por el poco tiempo transcurrido en esta historia, debería estar
fresca en la memoria reciente todo lo acontecido, pero por si es conveniente,
no viene mal recordar el asunto para la débil memoria.
Dicen
los analistas de la crisis, otros lo llaman desaceleración para quitar
importancia a lo cabe temer, (
que se hará insostenible para los mas débiles), que la cosa hace años que se
veía venir, y sostienen que, corresponderá a los mas fuertes sostenerla, acaso
para que aparezca el equilibrio
económico que ayude a salir de los números rojos, ( argumento al pelo en los
que el parón técnico en lo de la Encarnacion permanecerá
por mas tiempo que el deseado), por lo que solo será posible si se hace una
responsable gestión, haciendo un mejor aprovechamiento de los recursos, y con
medidas solidarias, para evitar las desigualdades que se crearon.

Ahora
que todos sabemos lo que ocurre, caeremos en la cuenta de que el nuevo paron
que viene sufriendo lo de la Encarnación, desde que dejaron los alemanes de
pegar los tablones que tenían que estar para antes de Navidad, según lo
anunciado, pues no será en esta ocasión debido a la seguridad, que deberían
estar tomadas todas las medidas después de la fallida inauguración de hace más
de un año.
Es
posible que todo esto arrancara en el principio, cuando el concurso de
adjudicación, fecha que los analistas económicos determinan el inicio de la
actual crisis.
De
las cuatro propuestas que se presentaron para hacerle a la Encarnación la faena
de perderle su histórica memoria, se eligió la que por su
aparente solvencia generaba la confianza de poder llevar a cabo la realización
del llamado proyecto estrella, el buque insignia, en definitiva , otro
“olímpico”.
Ha
sido el tiempo quien ha dado la razón a quienes hicieron los números correctos,
y tomaron las medidas para la seguridad de sus empresas. Lo que no queda claro
es que pasará, si tal y como está la cosa, y no se tuvieran más
parones, cuando se tengan que tomar las medidas que correspondan.
Si
la memoria no falla, la desviación cronometrica sufrida se elevará a mas de dos
años de demora, y
algo
más del doble la económica, cosa que será insostenible, pero en esta ocasión no
tendrá la culpa el olvido de las celulas fotovoltaicas.
Sevilla
a 23 de Noviembre de 2008
Francisco
Rodríguez Estévez