Echar cuenta
Lo cierto es que para nada se le echo la cuenta que requería a lo que estaban haciendo, cosa normal en los placeros al parecer siempre ocupados, y confiados de que siempre alguno la echaría.
Tampoco se echó la cuenta, que cuenta, cuenta que otros intereses hacia.
No echar cuentas, ni echar cuenta viene a justificar la desatención que aquello merecía por parte de estos damnificados bajo chapa, por no echar la cuenta que deberían de haber tenido, a tenor de los muchísimos ceros que aparecieron en la cuenta de resultado.
Tampoco se echó la cuenta, que cuenta, cuenta que otros intereses hacia.
No echar cuentas, ni echar cuenta viene a justificar la desatención que aquello merecía por parte de estos damnificados bajo chapa, por no echar la cuenta que deberían de haber tenido, a tenor de los muchísimos ceros que aparecieron en la cuenta de resultado.
Cuenta de números rojos, como no podía ser de otro modo, cuando los que echaron cuenta la echaron para otra conveniencia, interés que lejos de la
cuenta que deberían de haber tenido los pobrecitos placeros con la cuenta que
le endosaría aquello, esos otros que echaron cuenta de la cuenta que echaron para ellos.
Después de seis años en la laberíntica plaza municipal de
abastos que le hicieron bajo las setas a los placeros de la Encarnación de diría que existe el parecer generalizado de que las cuentas no
salen, y tendría que tenerse en cuenta
del porque no se echa cuenta, de las que hay que echar, o al menos cuentas de
atender lo que se desatienden, y también las que hay que echar para evitar el
tremendo desajuste de gastos y ventas en la que la falta de público no es el
único problema, pues si se echan cuentas
debe de encontrarse los motivos, y entonces pueden salir no sin dificultades.
Echar cuenta de la falta de clientes, significa que empieza
a echarse cuenta del desesperanzador futuro que aguarda echando las suyas.
Si de verdad el Ayuntamiento hubiera caído en la cuenta que por no hacer cuenta, si las hubiera hecho sería con la prueba del nueve, que por no echar cuenta....... se las hizo la concesionaria, y si esta la hubiera hecho con seriedad lo mismo no le salían en la temeraria baja por muy inflada que se contabilizaran las partidas donde ni se echaba cuenta.
Si de verdad el Ayuntamiento hubiera caído en la cuenta que por no hacer cuenta, si las hubiera hecho sería con la prueba del nueve, que por no echar cuenta....... se las hizo la concesionaria, y si esta la hubiera hecho con seriedad lo mismo no le salían en la temeraria baja por muy inflada que se contabilizaran las partidas donde ni se echaba cuenta.
Seis años, seis, tiempo suficiente para demasiadas cosas y
en el ayuntamiento concedente y el Sacyr empresa concesionaria, como que no han
tenido en cuenta, ya por ninguno asume que sea cuenta suya, llevar a cabo una mínima
acción paliativa que favorezca a los damnificados placeros. Acaso no han caído
en la cuenta de la aleatoria colocación de las pesadas puertas, lo que evidencia
la cuenta que echan. Acaso no se dan cuenta del deterioro comercial que padece por días aquello, o cabe pensar que
aquello no es cuenta suya. Y los placeros, los pobrecitos placeros, que cuentas
hacen, que cuenta echan. Pare usted de contar.
Sevilla a 25 de Noviembre de 2016
Francisco Rodríguez Estévez
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