
Concluye este Agosto caluroso, con la clara esperanza de que
cuando llegue Septiembre los responsables en lo de la Encarnación se pongan las
pilas e inicien a proceder con esa hoja de ruta que se tiene preparada para los
mercados municipales de abastos, y que el propio Alcalde haga las indicaciones para
instalar la puerta automática en lo de la Encarnación.
Hoy cuando aún no ha llegado Septiembre continua la ponzoñosa
salida de aire caliente en la entrada a la calle sinuosa donde se encuentran las
pesadas hojas de unas puertas a la llamada plaza municipal de abastos, que
están colocadas de forma aleatoria y hacen que lo de la Encamación “de entrada”
ya sea de por sí una verdadero laberinto.
Después del periodo estival, y cuando no ha llegado el
deseado Septiembre, este final de Agosto nos trae de nuevo los camiones que
realizan la succión de los residuos acumulados por acaso la más deficiente de
las infraestructuras, dejando impregnado todo el ambiente del pestoso olor que
desprende el habitual atasco. No se entiende que nadie en la responsabilidad
tenga alguna ocurrencia positiva y lleve a cabo definitivamente la reparación necesaria
para que mejore a ser posible de forma definitiva el deficiente alcantarillado.
Esta modernidad de la Encarnación, cuando llegue Septiembre,
no es que vayan a llevarse a cabo ninguna acción paliativa en tanta
deficiencia, es más, seguro que ni modifican
las salidas del pestoso aire caliente, mi mucho menos que nadie piense que reducirán el revestimiento fenolico de las voluminosas columnas,
menos imaginar que se tenga aclarado la superficie que dispone la plaza
municipal de abastos y cuál es la superficie compartida y en qué medida. No se
imaginen que quedarán explicados los cuatro millones cuatrocientos mil euros del
deficiente equipamiento, al que ni dispusieron colocarle un triturador de
residuos y en su lugar los desagües son de un endeble tubo plegable de material plástico.
Cuando llegue Septiembre, aun no habrá llegado el Otoño caliente
que cada año anuncian. Cuando llegue septiembre acaso solo fue un gran éxito de
1961, la canción del verano de Bobbi Darin, cuando había que fijar los precios
cada primero de Octubre a cantidades que en ocasiones era preferible no vender
algunos artículos en los que obligatoriamente se alcanzabas perdidas.
El laberintico diseño de esta plaza municipal, aparte de las
desigualdades que crea los espacios vacios y no para todos aquello es negocio, con
seguridad hay quien lleva en perdidas demasiado tiempo, pero los vendedores
extrañamente no pasan del lamento de barra, lo que nos lleva a aguardar cuando
llegue Septiembre, como cada año, como siempre, que nos deparará la hoja de
ruta, y cuando menos reparen los alcantarillados y de paso colocan la puerta automática
para empezar, cuando llegue Septiembre.
Sevilla a 31 de Agosto de 2015
Francisco Rodríguez Estévez