jueves, 12 de septiembre de 2013


Es algo tan evidente
 

Ni que decir tiene que, desde el primer momento, de cuando aun no habían traído los destartalados mostradores que encargaron como equipamiento de desmesurado presupuesto, era algo que podía advertirse tras los cristales. Puerta de entrada. De cuando montaron el mastodontico bloque de cemento para instalar la grúa auxiliar, al objeto de concluir el polietapico y multidisciplinar conjunto, ante de las inminentes elecciones, cuando se acababa el plazo político, (puerta de salida) y de tal manera, acelerar el proceso de instalación de la estructura de los tubulares para el ensamble machihembrado de los panales de madera .

Aquello era tan evidente  que no cabía error, puerta por puerta, tabla por tabla, por lo que  resultaba perceptible que las puertas en esta fachada resultaron insuficientes cuando desapareció la que resultaba inexistente  justo donde dispusieron una ventana inaugural, tan propia como la tramoya teatral del acto, que en la realidad podía constatarse que como un capricho mas habían suprimido una de las puertas previstas en el proyecto básico, lo cual es algo tan evidente, que en todo  el tiempo trascurrido, es algo que aun  puede ser advertido por cualquier persona que decida entrar en el laberinto de la Encarnación, pues ni para salir, ni para acceder, encontraran esta que distraídamente suprimieron.

El nuevo equipo de gobierno está sobradamente informado de las consecuencias que supone en el publico y en los usuarios, que esta inexistente puerta, no solo es una trasgresión a una Ley, cuando es evidente que se trata de algo peor cuando no se soluciona.

 Ni se imaginan la cantidad de personas que lamentan no encontrar una puerta donde el sentido de la orientación les hace intuir su existencia, y en su lugar, pues nada menos que  se mantiene la burla del berlines, y sobre todo saber que desespera a aquellos que tiene la pretensión de entrar, y entran en una trampa, un fanal de cristal que se convierte, sin puerta previa, en  un elemento mas de vergüenza de los muchos que pueden advertirse en este proyecto desmesurado y caprichoso que en todo el tiempo de gestión, nueva gestión municipal,  hubiera merecido que se hubieran llevado a cabo mas de una acción reparadora, modificadora, o cuando menos, que no fuera transgresora con la Ley, y respetuosa con el publico.

De nada vale, por el momento, que la responsabilidad tenga sobrado conocimiento del delicado asunto, cuando se advierte que es algo tan evidente como que falta la puerta, y nos muestra el escaso interés en llevar a cabo la reposición de esta a la que parece importarles muy poco que el publico, reiteradamente sufra las risas que el chasco les produce, y aun siendo algo lamentable, al menos que esta se instale para que la Ley no sirva de risas.

Sevilla a 12 de Septiembre de 2013

Francisco Rodríguez Estévez

lunes, 9 de septiembre de 2013


Sepa

 

Acaso tuviera que ver con el sabor por lo mal que sabe que una cosa se sepa como se sabe y hagan como que no hay quien lo sepa. Me refiero al laberíntico lugar en el que alojaron al reservorio de resistentes placeros que sobrevivieron en la provisionalidad. ¿Lo sabe? o no lo sabe.

Sepa, que el disparatado diseño no tiene autoria germánica, es mas, no tenemos indicios que se sepa a quien corresponde la paternidad del disparate que llaman plaza de abastos municipal, pero eso si, se sabe y esta documentado, filmado y fotografiado el cuantioso numero de palmeros que le aparecieron en cada acto en el tiempo especialmente cuando le anunciaron como sinergia del degradado sector, locomotora del comercio, aparcamiento, mirador socializado, estación de metro, nudo de comunicaciones, intercambiador del metro centro, lugar de encuentro para la juventud, sinuosa calle fashion, y además de otras actividades, incluso “planetarium” y vergel de trepadoras para el bioclima y la bio diversidad, amen del botellodromo en las escalinatas,  contenedor único de la Hispalis, y así como no se cuantas mas bondades.

El caso es que lo que hay es lo que ustedes saben, solo que no saben, una vez dentro, donde pueden encontrar una salida lógica, y aunque no lo sepa igual ocurre desde fuera donde aunque la busque  siempre encontrara la puerta inexistente. ¿Saben una cosa?, Pues todo el mundo, una vez dentro del laberinto del mercado, advierte fácilmente esto de la puerta.

Pero siendo cosa que se sabe desde el principio, los que lo sabe, prefieren hacer como que es algo que no conviene que se sepa, pero si usted no lo sabe puede venir a comprobarlo, y entonces sabrá perfectamente que algo debe saber mal en este asunto. Sepa, que lo saben.

 Lo mismo saber se sabe esto otro, pues la estatua de la diosa Ceres, esa que se encuentra depositada en un lugar que se sepa no fue el que pensó el autor mientra la modelaba para instalarla en esta Encarnación, lugar que al derribarse nadie supo mas de ella, salvo que años mas tarde fue encontrada en una de esas escombreras en las que tanta Encarnación de la colonia y del turbante, de garum y manzanilla, de fuentes y alfajores de almendra y miel, incluso de ayunos y penitencias de la esclavitud de la Encarnación se fueron amontonando, por lo que su hallazgo, se sabe desde entonces, que siendo algo premonitorio indicaba que Ceres algún día volvería a la Encarnación.
 
Pues eso no parece que lo sepa, ni que se sepa, o no quieren saber que se sabe, ni que se sepa, en la variada responsabilidad de las distintas áreas que convergen en este asunto de las dos partes contratantes. Algo para que ninguna sepa que le toca saltarse a la torera. A saber: Tres leyes y un Reglamento en vigor.

La Ley, la dura Ley (cuesta saber que no se sepa por los responsables) dice que para que puedan acceder las personas con discapacidad motriz las puertas tienen que estar dotadas de mecanismos para que estas personas puedan sin necesidad de ayuda entrar y salir de los edificios públicos.

Ciertos es que, por sabido, la responsabilidad de mercados sabe que lo de la Encarnación tiene un contrato de cesión algo rarito y que no hay quien lo sepa entender, pues tiene demasiada letra pequeña. ¿Lo sabe? Es hasta posible que no lo sepa, pero el director del área de la accesibilidad es seguro que lo sabe, pero que pasa, que eso es algo que no se sabe, por más que se sepa lo que sea de este asunto, donde algo sabe mal. Para que lo sepas.

Sevilla a 9 de Septiembre de 2013

Francisco Rodríguez Estevez

 

sábado, 7 de septiembre de 2013


Sin derechos

 

En palabras de quien padeció la represión sufrir las condenas eran como medallas, pues la injusticia pudo privarle de la libertad pero nunca fue mas libre teniendo la palabra.

Vinieron los emisarios para hacerme llegar la comunicación a la que había llegado la asamblea de los placeros jugando a “cooperativitas”, y ni risa me dio la resolución que venia a poner a mi impoluto expediente esta medalla que ,como una  sentencia, me impusieron.

Solo me produjo una tristeza, casi del alma, saber que hubiera sido por unanimidad, que  no hubiera generado ninguna duda, ni un ápice de consideración de uno solo de los que ni me conocen, por más que mi conocido historial, acaso por ser el placero que más años lleva en activo. Duele el  desmesurado acuerdo tomado por estos “compañeros”, cuando con seguridad ninguno de estos que lo suscribieron tiene ni pajolera idea de las causas o motivos, para que, en mas de cuarenta años, fuera este el único expediente  iniciado que tuviera esta resolución de general complacencia. Una medalla.

Las estadísticas dicen que el fracaso escolar empieza cuando a los niños se les pasan de clase sin saber leer, y  sin esta premisa se hace imposible la comprensión de los textos, por cuyo motivo apenas alcanzan aprobar alguna asignatura son solvencia.

Estoy convencido que estos que escondidos en el grupo ejecutan sumarísimas decisiones, ni leyendo mil veces serian capaces de entender el texto del articulo que tanto revuelo causó, pienso que sorprendentemente, por cuanto este era fácilmente comprobar que tenia nombre y apellidos en su autoría, y evidenciaba con claridad meridiana que se decía y quien lo decía.
El articulo periodístico editado en un medio de gran difusión local estaba realizado por un profesional, y ni que decir tiene que  siendo un trabajo de contenido tan acertado  podía suscribirlo en su totalidad.
 

Esta medalla en mi expediente me posibilita tener la excusa justa para dejar de asistir a las asambleas, donde ni se pueden imaginar las luces que alumbran, y que decir del desarrollo de las acciones que se acuerdan para el mayor beneficio de la sociedad. Placas y relojes. Esto tampoco me da la risa, pues me entristece la ineficacia existente donde hay tanto que hacer.
Cierto es que mi desacuerdo con la forma  de gestionar esta cooperativa inoperativa y fuera de lugar, sin objetivo social estatutario, y con la aplicación de otros procedimientos que acrecentaron  mas dudas que confianza, desde hacia tiempo, motivaban que me alejara de esta, y sin presencia, que puede importar no tener voz donde la sordera no te escucha, ni voto donde tanto pucherazo se cocieron.

De ejemplar me consideraron el merito de haber llevado mi voz, la que ahora los placero me niegan, hasta foros como la Universidad de Sevilla, los Reales Alcázares, Ateneo de Sevilla, Circulo Mercantil e Industrial, Colegio de Abogados, Sala Villasis, Facultad de Bellas Artes,  Sindicatos,  medios de difusión, prensa, radio, y televisión, y en cuantos sitios me fueron posible

Sin voz, sin voto, y para realzar mas la ejemplaridad y hacer mas grande el tamaño de la medalla que estos me otorgaron por unanimidad, me suprimen el derecho de ser elegible en el plazo de un año, cosa preocupante cuando las próximas elecciones están previstas para dentro de tres, todo un contratiempo, y aun una privación mas, el lacerante acuerdo me suspende que sea elector, y la verdad es que si así lo contemplara la Ley, pues como que esta será la mejor opción que hacer en tal día,  mas cuando lo mismo para esa fecha, acaso ya sea todo una comunidad de usuarios.

Sevilla a 7 de septiembre de 2013

Francisco Rodríguez Estévez

viernes, 6 de septiembre de 2013


Pom, pom ¿Quién es?

 

Llamé a la responsabilidad, golpeado insistentemente la puerta imaginaria. ¡Eh!, ¿Hay alguien ahí?
Me costaba entender que si había responsables como que no teníamos respuesta.

La mirilla delataba la presencia y confiaba que  alguien contestara. Tiene la responsabilidad ese plus de tener que estar siempre en el “candelabro” para que la ciudadanía entienda lo imprescindible que resulta, claro que la eficacia tiene la ambigüedad del si pero no, y el no pero si. Pues nunca todos estarán de acuerdo pues estarlo seria un ejercicio de responsabilidad y los irresponsables, es decir los que no tienen responsabilidad, al menos pueden tener la opinión acerca de las actuaciones de los responsables, en especial si son responsables.

Pom, pom. ¿Quién es?, Soy la ciudadanía. ¿Qué quiere la ciudadanía?, Pues cuando menos atención, sabe la responsabilidad el tiempo que llevo solicitando la atención para que actúe en algo que será sumamente beneficioso para este singular espacio publico, que incumple la Ley de sostenibilidad y que de llevarse a cabo su realización evitarían que la ciudadanía siga buscando una puerta inexistente, esa que por las risas del berlines y las palmas de los epígonos de la flor, no hay manera de encontrar y con el cabreo la ciudadanía se acuerda de los responsables, y crean que eso no esta nada bien.

Dice la responsabilidad que aunque parezca que estuviera desaparecida, no deja de estar en todos los asuntos que las horas le permite, solo que da a entender que no puede venir a lo de la puerta, y es pura lógica que no pueda llegar a entrar por la puerta que espero, antes tienen que instalarla, y eso solo corresponde, como no podía ser de otro modo, a las indicaciones que desde la responsabilidad se marquen. ¡Todos a la puerta!

Sevilla a 6 de Septiembre de 2013

Francisco Rodríguez Estévez

jueves, 5 de septiembre de 2013


Tiempo sin tiempo

 

Durante el tiempo de los miedos se hizo el silencio y se llevo a cabo su destrucción. Aquello, por extraño que parezca hoy, fue un hecho consentido y dado al aplauso de la euforia de las  propias victimas inmoladas, lo cual supuso el grave error de dispersar las unidades, pues así se iniciaba  una estrategia de segmentación del personal que se fundamentaba en la falta de espacio, dado que el que se generaba en la recuperación del que se desocupaba, tenia destino ajeno a los propios intereses de los auto damnificados, pues el aprovechamiento de este territorio en nueva construcción se utilizaría para la financiación de una moderna plaza de abastos, pero que la propuesta, por engañosa, evidenciaba que cuando no hubiera miedo en el tiempo y se pasara el de los sustos, se iniciaría el de la desintegración. Tiempo al tiempo.

 Este vaticinio formulado hace cuarenta años por un viejo carnicero en la puerta Neptuno, en el mismo momento que se quedó cerrada definitivamente la cancela, una vez acabado de dar el ultimo viaje trasladando a la eterna provisionalidad los enseres que quedaban,  y abandonando otros tantos para siempre, pues como que da miedo volver atrás en el tiempo para recordarlo, mas cuando la continuación era tan estremecedora como que no sabían muy bien aquellos placeros que regresaran en que tiempo volverían.

Lo peor era el pronostico de cuantos, pues al afirmar que nadie volvería ya era lo bastante inquietante, en cuyo caso restaba importancia el cuando, así se tardara mas de treinta y siete años. Tiempo de condena.

En el tiempo de la euforia, todos contra el fuego, el solar paso de ser territorio en posesión, a espacio publico desposeído, y el proyecto, de cuando las flechas bordadas en el corazón era inexistente, tal como el  de en donde y cuando, que de tanto tenerle apretado en un puño que casi parece una flor, es igual pero no es lo mismo, pues entre inventos y tonterías se pasaron los tiempos en algún cajón esperando otro tiempo para mejor suerte.

El tiempo Bambi, coincide con el del mimo, y por mucho que la facturas fueran falsa, y los chozos otra historia, otro cuento, el misterio de   la provisionalidad daba paso al tiempo de capricho. Ni que decir tiene que los damnificados, aunque dicen que se le pasaron los miedos, solo aplauden por si acaso. Tiempo de proyectos. Tiempo de concursos.

El descabellado hace que la imaginación se crea sus propias mentiras, ciudad de la personas, construcción de un sueño, y como plaga siete años dura la aventura micologica, justo cuando se le acababa el tiempo rosa, tiempo de pegamentos, y se había terminado con todo el dinero que adelantaron los constructores para, según se dice, crear infraestructuras para nuevas construcciones. Total ciento ocho millones, cuatro para equipamientos para los pobrecitos placeros. Más madera,

Llega el tiempo nuevo con poder suficiente, y las arcas vacías. Lo cual me hace ver que el  tiempo del doctor los pobrecitos placeros luciendo la flor en el pecho le pedían equipamiento y en segundos firmaba el cheque.

Que los mostradores estaban mal realizados, el de la empresa subsidiaria, llamada global, ordenaba que rectificaran a gusto de aquellos que manifestaban que no iban a subir el tomate. Que la concesionaria imponía una cuantía en conceptos indefinidos, los placeros retorciendo su colmillo muestran el puño cerrado indicando la virtud de no dar, y es el mismísimo doctor que con las horas contadas para la inauguración polietapica, ordena la subvención. Plaza de la mayor indignación, inauguración pasada la Esperanza.

Trato de entender que si tantas dificultades fueron fácilmente solucionadas por el doctor Sánchez y sus colaboradores necesarios, como una vez comprobado el error en lo de las puertas, y el incumplimiento de la Ley, como este equipo de gobierno municipal, no lleva a cabo la rectificación- Aunque debo de incidir que como no valen ya ni flechas, ni puños, ni pájaros, y menos, herramientas, sepan pues que en el pecho de mi jersey blanco lo que tengo bordada es una vaca lamiendo el hocico a su ternero, y digo yo que a lo mejor es por eso. Pero lo otro seria volver a otro tiempo.

Sevilla a 5 de Septiembre de 2013

Francisco Rodriguez Estevez

miércoles, 4 de septiembre de 2013


El ahorro energético

 

En el punto opuesto de la calle sin puerta se encontraba. Me disponía a abandonar la plaza cerrada e iba buscando la salida del laberinto, cuando escuche al “gato montes” que se encontraba detrás de la columna final de la travesía. No podría decir que me asustara pues evidentemente no era el rugido de “Garfio” en llamadas de amor, pues lo mas seguro es que el salvaje animal haya acabado bajo las ruedas de un camión.

En los tendidos del diez, dos toros, el primero y el ultimo tienen el Sol garantizado, y el gato montes es presagio de abrir la puerta de la plaza, en esta que llenaron de sombras permanentes, cuando se escucha, es por las conexión llevada a cabo para el ahorro energético, que no tiene nada que ver con las fotovoltaicas, y mucho menos que aquello, en el silencio de la recogida pueda abrir ninguna puerta, salvo la de los servicios, Salida de emergencia. ¿Gato?, siempre gato.

Los coloraos son los nuestro, pero la observación del consumo furtivo, ni de bromas parece entenderlo siendo a los ojos tan iguales, tan diferentes,  y como quien pisa el albero, llega a los medios para santiguarse. ¡Dios, mío!
 Algo que no se entendería, a no ser que sea un enigma tal como planteaba el doctor para no tener que explicar el misterio en lo de la Encarnación de mis carnes.

El gato montes sigue consumiendo energía con las correrías que no son tonterías, si no ahorro energético. Mientras, en  lo mas bajo se guardan los medios autorizados para los desplazamientos y sotto vocce, para no ser notado por la larga licenciada, que no es larga cambiada, advierte que tanto saber es para caminar, única manera de bajar el colesterol de forma natural y que igual que se  viene se va, aunque la puerta de salida no está dispuesta en lado contrario de donde se podía escuchar al gato montes, pero  que le vamos a hacer si es algo que no lo entendería, pues siendo la puerta algo tan serio mas parece gato, y la broma, aunque signifique comida, la verdad no era en absoluto motivo para persignarse. A decir verdad dentro del laberinto uno siempre intuye que le pueda salir un toro.

Por esta vez esquivamos los derrotes de sangre, evitando los hules, y una vez mas abandonamos la plaza, por nuestros propios medios. ¡Taxi!

Sevilla a 4 de Septiembre de 2013

 Francisco Rodríguez Estévez

domingo, 1 de septiembre de 2013


Los arbolitos

Fue en la mañana del 18 de Abril de 2002, un inesperado festivo de ideas cambiantes, cuando las talaron, y en el silencio del amanecer de farolillos, nadie dijo nada. Una valla de opacas chapas acabó por tapar algo mas que los alcorques, y que sirvieron para ocultar lo que se estaba haciendo, y permitir sin contratiempos lo que pudiera convenir, y, de paso, modificar, sin que se pudiera percibir,  unas alineaciones medievales, que mire por donde se mantuvieron en su tiempo de plaza municipal de abastos, aunque en parte esta fuera privada.

Cuatro años, y dos estaciones, que no son de metro, si no medio año mas, nos pasaron en nuestra efímera vida para ver con mayor gracia florecida, si cabe, que la rama del olmo, retoñar con fuerza las pseudoacacias, aferrándose con sus raíces sin suelo, a la placa armada de hormigón que realizaron en todo el perímetro del solar de la Encarnación, pensando hacer un gran aparcamiento, del que aun tenemos la muestra de su inútil rampa.

Buscando recuperar la cegada vida han tenido que modificar su original emplazamiento, pues el vaciado que alteró varios metros las alineaciones que guardaron durante siglos, les obliga para rebrotar a tener que hacerlo allí donde pueden, como higuera bravía, con lo cual desubicados como la Hispalis, como la propia Isbilya,  los jóvenes troncos se abren paso en la biosfera, con la sentencia de tener los días contados.

La fuerza de su enraizamiento, el vigor que demuestran tener, dicen inútilmente, que estos retoños proceden de unos árboles sanos, para nada enfermos, y que se talaron sin argumentos, cosa que no es nueva, para que se pudiera llevar a cabo esa obra por la que sin duda sus autores serán conocidos. Anónimos necios.

Los pequeños arbolitos no llevan pancartas, ni megáfonos al uso, pero cada una de sus verdes hojas, que con seguridad no llegaran a amarillear, para caer muertas sobre un acerado inexistente, son gritos reivindicativos de la eficacia de su follaje, todo lo contrario, por distinto al metálico y permanente de la agresiva propuesta, sobre todo por antinatural, pero, ¿de que sirve el grito y la pancarta?

¿Que importancia podía tener si las pseudoacacias eran centenarias?, acaso no lo era también la plaza de abastos que nos guardaba la Hispalis milenaria, pero algo mas de dos metros, alrededor de todo el perímetro del solar, algo mas de cuatrocientos metros cuadrados, era tan tentador, que hasta lo publico parece que se encuentra en otras manos, y no hubo manera de evitarlo, sobre todo por la rapidez con la que se llevo a cabo la operación.

Estas cosas hacen pensar, que cuando vengan a contar lo sensible que son con la piel de esta ciudad, lo pol(iticamente) del metro, y lo para(noicos) del Sol, aquellos que en sus luces solo quieren sombras, como que lo mejor, lo sensato, será evitarlos.

Antes que arda en el hogar mañana, te arranquen, y te arrojen a la cubeta, por una tontería, unas setas, premiaron a la idea más germana, es lo que tenemos, pseudoacacia, bien sabes lo que siento, al verte crecer en este tiempo, y que no pueda hacer nada.

Francisco Rodríguez Estevez

Sevilla a 9 de Octubre de 2006