Puerta para lo de la Encarnación
Un dato para no volver a lo que ya no tiene vuelta atrás a menos que se hiciera, como en lo privado hace la cadena de supermercado, es decir, que ha derribado por completo las instalaciones del mayor de ellos, y está llevando una nueva distribución y modificacion de sus puertas, visto las deficiencias que existían.
En nuestro caso de lo de la Encarnación esto no parece que pueda llevarse a cabo nada, y no solo por costo que supondría, pues están otros factores, en especial los propios de quienes, en sus luces, difícilmente pueden aceptar que se lleve a cabo cualquier mejora.
Sabemos que las puertas en lo de la Encarnación, aleatoriamente colocadas, han resultado no tener la idoneidad comercial para optimizar el circuito laberíntico de su viario interior, pero ningun estudio se hace al respecto.
Las distintas modificaciones del proyecto suprimieron algunas puertas, y por ultimo se transformó el pasillo de comunicación exterior en bar de copas, lo que nos permite pensar que lo mismo, tambien se puede abrir nuevas puertas, a ser posible con mejor y más eficaz criterio.
En este caso la respuesta, (si alguien puede explicar eso de que no se pueden colocar dos puertas) no puede encontrarse solo por el hecho de que los placeros en débil propuesta, falta de estudio y rigor, no mas lejos de un parecer, solo exigen una.
La cual solicitan para un lugar de la fachada Norte, justo en el rincon, lugar en el que muy poco ha sido demandado por EL PUBLICO, y cuya afectación al mercado, por ser una calle “ciega” en su mala distribución, poco mejoraría a este si no se coloca otra en la travesía central, lugar en el que continuamente buscan una puerta inexistente.
Aun entendiendo la infantil respuesta de que todos los placeros quisieran tener una puerta al “ladito”, también sabemos, no solo que no seria posible, pues seria un mercado sin puertas, pero en este supuesto de que pudieran “pedirlas”, en lo de la Encarnación no existe ninguna posibilidad mas que las dos reseñadas con anterioridad, por lo que no tiene sentido poner una excusa imposible, como pueda ser que la “directiva” no solicita mas de una puerta, por que si se colocaran dos, todos los placeros querrán tener la suya. Cosa, que mas me parece de niño, que de estudio serio.
Evidentemente no se trata de ir contra ningún criterio que libremente se exprese, faltaría mas, solo que se hace difícil aceptar el error, pues si no existe disconformidad mas la expresada en el argumento infantil de los placeros, y el Delegado, en su preocupación del tema quiere atenderles justamente, se hace imprescindible, la idoneidad de instalar las dos puertas, por mas que mi parecer no recoge aquella que se argumenta para poder poner, (ampliando un solo negocio) veladores en la calle, para que los fumadores puedan hacerlo en el exterior, teniendo como prioridad la puerta que niegan los placeros, a pesar de ser la que mas demanda tiene del publico, y que tiene una afectación en el mayor de números de vendedores lo que con seguridad mejoraría la circulación de los clientes.
Como esta actuación, evidentemente que no puede ser cuestión de dinero, ni tampoco es algo que se tenga que aplicar a la fuerza, en todo caso la fuerza del convencimiento, nos hace ver que solo existe posibilidad para colocar únicamente dos puertas, con lo que queda desechada todas las imposibles peticiones que puedan surgir de los placeros que no pueden ser complacidos con puertas, como parece preocupar, y aunque no es el caso que Sacyr no disponga de la cantidad necesaria para las dos puertas, ni que la Delegación haga objeción a ello, pues no se trata de eliminar la que creo menos necesaria, cuando pueden ser las dos, aunque mas convencimiento tendría que fuera un estudio técnico, de optarse por una sola puerta, como mal menor, el que decidiera el lugar correcto, de lo contrario parecería que se trata mas de caprichos de partes, que de algo serio e importante, y que comercialmente se nos hace imprescindible.
Sevilla a 9 de Septiembre de 2012
Francisco Rodríguez Estévez
sábado, 8 de septiembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
El paseo de la diosa
Me dice que tiene ochenta y nueve, acaso parece que no se puede acertar cuantos por como aparenta ser intemporal, le suponía menos.
En estos años es fácil que la memoria juegue malas pasadas, dice que cuando la Encarnación fue derribada el tenia cincuenta y un trimak. No le recuerdo, y eso que hace referencias a cosas que me llegaron cercanas, cosas de mi calle, de mi infancia, de mi juventud. Pequeños detalles de personas y tiendas que ahora no existen. A pesar de todo, pongo en cuarentena todo lo que me cuenta con minuciosidad, por más que pueda ser cierto, pero no lo recuerdo tal como lo dice.
Cuando salí por la puerta de Neptuno tenia veintisiete, cuando regresé por la puerta falsa de una decorada fachada de tablones contaba ya sesenta y cuatro.
El tiempo y la memoria. No acierto a recordar, pero es posible que sí hubiera una parada de triciclos en el “paseíllo”, tal como afirma este nonagenario que tuvo trabajo en un lugar que alcanzo a recordar, un pasillo entre la tienda verde de la esquina con la Venera, donde una joven Rafaela, hoy bisabuela, cogía puntos de medias, y la librería de viejo.
No acierto a ver en mi memoria ese lugar en el que dice que estuvo trabajando como mozo de carros de bateas, cuando los triciclos se recogían en la posada.
Dice llamarse Antonio, y me ha visto en los periódicos. Me cuenta cosas de los años, que puedo recordar con facilidad, pero no le veo en ninguna de las historias, pues en la fachada Norte, los carrillos de manos eran amarrados en la acera de Sosa, aunque no recuerdo donde se guardaban los triciclos, acaso en el Parador de la Encarnación, donde estuvo la provisionalidad.
Urbano era cojo, de una pierna ametrallada, y soportaba su cuerpo de gran altura con una larguísima muleta de madera. Creo recordar que con el trabajaba Corrales, patriarca de una gran familia del siete, donde tanto huerfano dejo el incendio de la fabrica donde trabajaban sus madres.
En la Encarnita, alli, casi llegando a Compañia, en la fachada donde el retablo de azulejos de Cristo muerto, recuerda a la hermandad de los estudiantes en la Anunciación, tenia Vera su parada de carrillos, y este los guardaba en un almacén cercano al Bentacour, el almacenista de plátanos, junto a fabrica de “nieve”. Esa nieve que golpeaban cada día los mozos de las pescaderías para conservar la plata brillante, como varales de palio.
En la calle sor Ángela, de otra fabrica de hielo, se traían los trozos de las barras traslucidas, a hombros, sobre mojadas arpilleras de saco, para triturarlas en cajas de maderas, que saliendo por la puerta de Neptuno, (aquella por la que fuí el ultimo en salir), llegaban hasta la posada donde este buen hombre me cuenta que guardaba los triciclos, que era donde estaban las cámaras.
Todo en cuarentena, pues con esa memoria que no alcanzo, y que piesnso que desvirtua por su edad, resulta que viene para facilitarme un dato incompleto, pues parece que cuando pudo, se compró un isocarro de segunda mano, y ahí si que no le recuerdo, pues la parada estaba justo frente de mi casa, y le recordaría, me dice que se marchó a la plaza de la Pescadería, y que fue allí donde le contrataron.
Así pues la historia del isocarro toma cuerpo, pero el paseo fue realizado en un “trimak”, también de segunda mano, pues por lo visto el negocio del transporte estaba ya en crisis en el setenta y tres, cuando el tenia cincuenta años, y no recuerda con su memoria demostrada, a donde fue, ni donde finalizó su carrera.. Nada, pues continuamos con el misterio, ¿pero mira que no acordarse ?, a donde llevo a la diosa en su precipitada salida de una plaza de abastos de la Encarnación que se desmoronaba a base de pico y pilón, Estuve a punto de creerlo todo, pero a su edad, debieron ser tantas veces las que en su memoria de los años, dió servicio a la diosa, divino paseo, que no recuerda de ninguna de las maneras donde se bajó de su trimak.
Me deja su telefono, al parecer un hijo continuó el negocio del transporte que inicio su padre con los carros de bateas, no estaría mal, incluso seria anecdótico que fuera quien la trajera, si acaso esta vez en un trailer.
Ni que decir tiene que vino para apoyarme en lo de la puerta, ya que lo de Ceres salio hablando del parador, donde se guardaba el pescado que salía por la puerta de Neptuno, justo donde falta esta puerta que olvidaron, pero no solo por no conocer la historia de esta plaza, si no que ni llegaron a hacer un recorrido de comprobación..
Sevilla a 5 de Agosto de 2012-
Francisco Rodriguez Estevez
Me dice que tiene ochenta y nueve, acaso parece que no se puede acertar cuantos por como aparenta ser intemporal, le suponía menos.
En estos años es fácil que la memoria juegue malas pasadas, dice que cuando la Encarnación fue derribada el tenia cincuenta y un trimak. No le recuerdo, y eso que hace referencias a cosas que me llegaron cercanas, cosas de mi calle, de mi infancia, de mi juventud. Pequeños detalles de personas y tiendas que ahora no existen. A pesar de todo, pongo en cuarentena todo lo que me cuenta con minuciosidad, por más que pueda ser cierto, pero no lo recuerdo tal como lo dice.
Cuando salí por la puerta de Neptuno tenia veintisiete, cuando regresé por la puerta falsa de una decorada fachada de tablones contaba ya sesenta y cuatro.
El tiempo y la memoria. No acierto a recordar, pero es posible que sí hubiera una parada de triciclos en el “paseíllo”, tal como afirma este nonagenario que tuvo trabajo en un lugar que alcanzo a recordar, un pasillo entre la tienda verde de la esquina con la Venera, donde una joven Rafaela, hoy bisabuela, cogía puntos de medias, y la librería de viejo.
No acierto a ver en mi memoria ese lugar en el que dice que estuvo trabajando como mozo de carros de bateas, cuando los triciclos se recogían en la posada.
Dice llamarse Antonio, y me ha visto en los periódicos. Me cuenta cosas de los años, que puedo recordar con facilidad, pero no le veo en ninguna de las historias, pues en la fachada Norte, los carrillos de manos eran amarrados en la acera de Sosa, aunque no recuerdo donde se guardaban los triciclos, acaso en el Parador de la Encarnación, donde estuvo la provisionalidad.
Urbano era cojo, de una pierna ametrallada, y soportaba su cuerpo de gran altura con una larguísima muleta de madera. Creo recordar que con el trabajaba Corrales, patriarca de una gran familia del siete, donde tanto huerfano dejo el incendio de la fabrica donde trabajaban sus madres.
En la Encarnita, alli, casi llegando a Compañia, en la fachada donde el retablo de azulejos de Cristo muerto, recuerda a la hermandad de los estudiantes en la Anunciación, tenia Vera su parada de carrillos, y este los guardaba en un almacén cercano al Bentacour, el almacenista de plátanos, junto a fabrica de “nieve”. Esa nieve que golpeaban cada día los mozos de las pescaderías para conservar la plata brillante, como varales de palio.
En la calle sor Ángela, de otra fabrica de hielo, se traían los trozos de las barras traslucidas, a hombros, sobre mojadas arpilleras de saco, para triturarlas en cajas de maderas, que saliendo por la puerta de Neptuno, (aquella por la que fuí el ultimo en salir), llegaban hasta la posada donde este buen hombre me cuenta que guardaba los triciclos, que era donde estaban las cámaras.
Todo en cuarentena, pues con esa memoria que no alcanzo, y que piesnso que desvirtua por su edad, resulta que viene para facilitarme un dato incompleto, pues parece que cuando pudo, se compró un isocarro de segunda mano, y ahí si que no le recuerdo, pues la parada estaba justo frente de mi casa, y le recordaría, me dice que se marchó a la plaza de la Pescadería, y que fue allí donde le contrataron.
Así pues la historia del isocarro toma cuerpo, pero el paseo fue realizado en un “trimak”, también de segunda mano, pues por lo visto el negocio del transporte estaba ya en crisis en el setenta y tres, cuando el tenia cincuenta años, y no recuerda con su memoria demostrada, a donde fue, ni donde finalizó su carrera.. Nada, pues continuamos con el misterio, ¿pero mira que no acordarse ?, a donde llevo a la diosa en su precipitada salida de una plaza de abastos de la Encarnación que se desmoronaba a base de pico y pilón, Estuve a punto de creerlo todo, pero a su edad, debieron ser tantas veces las que en su memoria de los años, dió servicio a la diosa, divino paseo, que no recuerda de ninguna de las maneras donde se bajó de su trimak.
Me deja su telefono, al parecer un hijo continuó el negocio del transporte que inicio su padre con los carros de bateas, no estaría mal, incluso seria anecdótico que fuera quien la trajera, si acaso esta vez en un trailer.
Ni que decir tiene que vino para apoyarme en lo de la puerta, ya que lo de Ceres salio hablando del parador, donde se guardaba el pescado que salía por la puerta de Neptuno, justo donde falta esta puerta que olvidaron, pero no solo por no conocer la historia de esta plaza, si no que ni llegaron a hacer un recorrido de comprobación..
Sevilla a 5 de Agosto de 2012-
Francisco Rodriguez Estevez
martes, 4 de septiembre de 2012
Redifusion (2007-2012)
El veneno de las setas.
Que le resulte raro, no es raro, ya que se trata de eso, de crear una rareza, tan rara, que hasta hay quien las aplaude, no en vano nos dicen que es lo moderno.
O sea, que sin saberlo vengo a escribir a la ultima, que no postrera letra, ni marca del justiciero zorro, ni se trata de micologia, ni connotación con el Sr. Rodríguez, pues se cae en la cuenta que lo de la ultima, no es cosa como la moda, que viene de Paris como Marmande, dado que creí que el estilo “raro” era “papuchi”, y lo de las setas incalificable.
Pero ni siquiera esto de a la ultima es nuevo, ni por lo tanto, moderno. Hace muchas décadas se escribieron obras en este estilo que llamaron absurdo, y al igual que a sus cosas D. Ramón las bautizó greguerías, otros llaman, a sus tonterías, “jaculatorias”, por lo cual los mamarrachos pueden ser, por que no, llamados modernidades, en definitiva, que al igual que otro escriben en nomina de tal forma, rara, rara, que no hay quien los entienda, no tiene por que ser malo escribir a la ultima, por supuesto se debe entender que no se escribe a la moda, por raro que parezca, sino a la ultima tontería, con lo cual se espera, usted me entiende, que no tenga el mismo resultado, si bien no es seguro que sea, por lo que se teme, la ultima modernidad lo de las setas.
En las maletas de recortes, ¡Hay tantas!, que no dejo de guardar “perlas”, otra joya, como la del Caribe, pero no es la voz del santero en el vaticinio, pues lleva firma de historiador metido en dura competencia con Aramis, que precisamente no es mosquetero.
Raro, raro. Ni se me ocurre que le mueve a escribir el futuro, a quien debe ser erudito del pasado, siendo este, el pasado, y no el firmante, un legado de enseñanzas, algo que cíclicamente se repite, y no un sueño de visionario.
Porqué imagina que puede haber negocio, donde es más que posible que aparezca la ruina, y no precisamente de Hispalis, por los ignotos condicionantes, entre los que se encuentra el altísimo costo de estructuras y su mantenimiento del mal calificado mercado emblematico, llamado a la sinergia del sector, locomotora del pujante comercio, y revitalizador de la zona de su influencia, entre otras melifluas frases para vendernos la burra. Donde está la disciplina metodológica que se le presupone, cuando al botellodromo, describe como “Sala de Conciertos”, y mal que le pese, como bien escribe en la idealización, no tendrá que esperarse a la mañana de un viernes tan especial, cualquier mañana de sábado, aquello rebozará únicamente como un inmenso mingitorio, y la performance virtual que recrea, estará compuesta de vidrios rotos y una montaña de desperdicios, que junto a la desgracia de la indigencia que buscará el resguardo entre cartones, la única banda que bordará vueltas, mucho es de temer, que sea la de una juvenil jauría con sus motos haciendo trial por las escalinatas, Y, si no, al tiempo.
Francisco Rodríguez Estévez
Sevilla a 21 de Abril de 2007
lunes, 3 de septiembre de 2012
>Noticias envueltas<
Después de haber visto por televisión como era retirada de la plaza cairota, la colosal figura del sedente semidiós, reliada en telas de protección, momia gigante, icono y reclamo turístico, dejando a aquella tan desnuda que solo serviría de modelo al propio Tunnin.
Después de haber visto, a través de fotos de agencia, sacar del recinto zaragozano, hecho un Christo, el recuerdo ecuestre de un poder pretérito, tan temido, como aclamado, en indignante plagio del caprichoso instalador. Después de escuchar que al ídolo verde le enviaron a la ciudad de las navajas, para buscar una que hiera, antes de salir del lío. Después de haber visto al que después de cien años toma dos copas y no le retiran puntos, como que cualquier cosa puede pasar en el sistema.
Sin ir mas lejos, del Solar retiran a Plutón por enano, y del solar a la Medusa por peinar sierpes, pero no queda la cosa cuando nos enteramos que Grisha tardó ocho años en resolver el problema y en cambio el Doctor, los que fue creando en siete, pretende resolverlo en uno. Conjetura de poincare, que si desplazamiento controlado o vigazo responsable, mas de cien años nos esperan
David venció a Goliat con una onda, la televisión cero peseta, esparcirá por la frecuencia de la suya sopa con onda. A beber, a beber y apurar. En Mónaco cae el gigante balompédico, nada menos que para que la responsabilidad deje Chipiona, y haga discurso de cura de humildad, rojo, verde, blanco y rojo, todo es de color (según conviene) no le hablen, pues momento habrá para ello, de obeliscos hecho trizas, por lo menos hasta el martes, Dios de la Guerra. Los champiñones crecen, la paleocristiana permanece escondida, la almohade apuntalada, y la callada mariana a verlas venir. Que duro está siendo el verano
Francisco Rodríguez Estevez
Sevilla a 26 de Agosto de 2006>
domingo, 2 de septiembre de 2012
El mercado de los sueños
Mucho antes de que construyeran este que me lo quita, le soñaba. Durante treinta y cuatro años hubo tiempo de edificarle de mil maneras cuantas veces se pueden imaginar, pero ninguno se aproximó a esto que hacen de la Encarnación, que se antoja perverso, trasgresor, e incluso ridículo hasta para un sueño.
No es bueno que nadie nos construya los sueños, peor que los hagan realidad, por extraños, por desconocidos, pues no serán como los que durante muchos años crecieron en algún lugar de la mente, y en ese rinconcito del pensamiento, se idealizaba el deseo del mercado de los sueños.
Bien es cierto que pocas veces los sueños se cumplen, y aunque este no parecía cosa difícil que se pudiera hacer realidad, de haber existido voluntad y responsabilidad, (puesto que un mercado debería de ser cosa sencilla de hacer), con el paso del tiempo, y con las voluntades ajenas, acabó esfumándose con el crecimiento de esas columnas de hormigón armado, de alto coste, y alto standing, que nos apareció, no en sueños, si no en concurso internacional de ideas. Todo un dolor.
Durante tantos años el mercado provisional, fue decreciendo en un rincón, en el que se desvanece como un menguante lunar a su fase oscura, mientras, durante los mismos, crecía y crecía, posiblemente en otro rincón, el de los deseos, el sueño. El sueño de recuperar el mercado de Sevilla, el mercado de la Encarnación, convertido en un espacio amable, sin estridencias, de corto presupuesto, un mercado para devolver la dignidad, y un futuro sin provisionalidades amenazantes, a los vendedores, a todos sus vendedores. Pero la cosa no estaba por esos rumbos.
Ni que decir tiene que el rumbo es un estado de animo, pomposo y dadivoso, y para los que se embarcan, el destino se lo fija la rosa.
Posiblemente el soñarle de bajo costo le hiciera imposible. Imaginarle con un importante numero de vendedores, toda una fuerza social, le hacia inviable. Cosa tan cierta como el que la responsabilidad nunca realizaría nada que pueda resultar económico, y que decir si encima le puede salir respondón.
Por muchos sueños que construyan, solo serán sueños ajenos, y la realidad se me antoja caprichosa.
El mercado de los sueños, no dejaba de ser una irrealidad realizable, que se construía y se demolía una y otra vez en las idealizaciones oníricas del soñador, buscando en la suma perfección, una mezcla de menta y canela, de geranio y de azahar, de calamocha y almagra, de cal, de rejas verdes, de cancelas de forja, mármol y cristal, con cerámicas y frescos, fuente y magnolios, y los tenderetes atiborrados ofreciendo sus delicias a una ingente multitud que encuentra, en la espera sin prisas, la belleza en la observación, y la palabra en el parecer. Mirar, para ver. Hablar, para decir. Oír, para escuchar, y oler para sentir. No despertarme del sueño, campanas de la giralda.
Francisco Rodríguez Estévez
Sevilla a 15 de Mayo de 2007
Mucho antes de que construyeran este que me lo quita, le soñaba. Durante treinta y cuatro años hubo tiempo de edificarle de mil maneras cuantas veces se pueden imaginar, pero ninguno se aproximó a esto que hacen de la Encarnación, que se antoja perverso, trasgresor, e incluso ridículo hasta para un sueño.
No es bueno que nadie nos construya los sueños, peor que los hagan realidad, por extraños, por desconocidos, pues no serán como los que durante muchos años crecieron en algún lugar de la mente, y en ese rinconcito del pensamiento, se idealizaba el deseo del mercado de los sueños.
Bien es cierto que pocas veces los sueños se cumplen, y aunque este no parecía cosa difícil que se pudiera hacer realidad, de haber existido voluntad y responsabilidad, (puesto que un mercado debería de ser cosa sencilla de hacer), con el paso del tiempo, y con las voluntades ajenas, acabó esfumándose con el crecimiento de esas columnas de hormigón armado, de alto coste, y alto standing, que nos apareció, no en sueños, si no en concurso internacional de ideas. Todo un dolor.
Durante tantos años el mercado provisional, fue decreciendo en un rincón, en el que se desvanece como un menguante lunar a su fase oscura, mientras, durante los mismos, crecía y crecía, posiblemente en otro rincón, el de los deseos, el sueño. El sueño de recuperar el mercado de Sevilla, el mercado de la Encarnación, convertido en un espacio amable, sin estridencias, de corto presupuesto, un mercado para devolver la dignidad, y un futuro sin provisionalidades amenazantes, a los vendedores, a todos sus vendedores. Pero la cosa no estaba por esos rumbos.
Ni que decir tiene que el rumbo es un estado de animo, pomposo y dadivoso, y para los que se embarcan, el destino se lo fija la rosa.
Posiblemente el soñarle de bajo costo le hiciera imposible. Imaginarle con un importante numero de vendedores, toda una fuerza social, le hacia inviable. Cosa tan cierta como el que la responsabilidad nunca realizaría nada que pueda resultar económico, y que decir si encima le puede salir respondón.
Por muchos sueños que construyan, solo serán sueños ajenos, y la realidad se me antoja caprichosa.
El mercado de los sueños, no dejaba de ser una irrealidad realizable, que se construía y se demolía una y otra vez en las idealizaciones oníricas del soñador, buscando en la suma perfección, una mezcla de menta y canela, de geranio y de azahar, de calamocha y almagra, de cal, de rejas verdes, de cancelas de forja, mármol y cristal, con cerámicas y frescos, fuente y magnolios, y los tenderetes atiborrados ofreciendo sus delicias a una ingente multitud que encuentra, en la espera sin prisas, la belleza en la observación, y la palabra en el parecer. Mirar, para ver. Hablar, para decir. Oír, para escuchar, y oler para sentir. No despertarme del sueño, campanas de la giralda.
Francisco Rodríguez Estévez
Sevilla a 15 de Mayo de 2007
sábado, 1 de septiembre de 2012
De: francisco rodríguez estévez
Fecha: 06/02/07 05:44:59
: Velazquez en el mercado
Date: Sat, 02 Jun 2007
La subasta
No será empresa fácil, pudiendo serla. Pues de siempre resultó mucho mas sencillo que se fusionen grandes bancos y cajas, que poner de acuerdo a la comunidad de vecinos, o bien realizar un pacto político de gobierno que atender a la demanda ciudadana. Pero no queda tiempo ni existe voluntad en el poder, y el martillo de la prisa se alzará cuando se esté contando el resultado de la cuestación de urgencia, como un escrutinio de victorias. Nueve a la una. Aun no ha sonado el golpe del mazo de madera de álamo negro, idéntico martillo de sentencias de juez americano de las películas y el temblor recorrerá el cuerpo que ha tomado la voluntad aunada portando el rescate, como temiendo que alguien pueda echarle un pulso a los frágiles deseos de esta ciudad y se esfume el sueño de traerla para siempre.
Nueve a las dos. Nine a two. La nasal voz se apagará como otras veces tras el murmullo que acelera los corazones, y el silencio se dejará sentir en la sala pendiente del mínimo gesto que se llevaría al garete toda ilusión de tenerla cerca.
Unos segundos quedaran para valorar todos los esfuerzos realizados para llegar a aquella sala de los sustos, sabiendo que todo se puede ir al traste a nada que, por un capricho de banco, inteligente por supuesto, nos la arrebaten y la perdamos definitivamente.
Será un momento crucial, donde no se acabará de entender como ha dado lugar todo esto, y no se encontrará explicación como es que no se dispone, donde tanto se dilapida, para acabar comprendiendo que tal vez sea por eso.
Nueve, la prueba del nueve de los números indica, como los sondeos electorales, que no se alcanzará el objetivo a menos que el capitulo de inversiones programáticas se amplíe, pues con el modelo de los cien, del todo a cien, como aportación personal y ejemplarizante de quienes podían rascarse algo más por su ringo rango, dando muestras de escasez , y no solo de ideas, cuando el censo, con una abstención del 60%, y un residual en blanco, nulos, no saben, no contestan del 10%, con una media de diez euritos por barba, resulta que se alcanzaría algo menos de tres, rojo, impar y pasa, como el nueve, y aun faltarían seis. Y es que no es fácil disponer de cien euros para un compromiso con la Historia, con pensiones de cuatrocientos euros, cuando con los cien hay que obrar un milagro cada mes para alcanzar el final.
La cuestación de cinco euros, si que sería de milagro, como el del Sermón de la Montaña para que se multiplicaran y los participantes, algo así como dos millones, todos con los cinco euritos a la cola, no cabrían en monte alguno.
No deja de ser apasionante y bonita esta historia de Santa Rufina, nuevamente mártir de los tiempos, que con lo que costaran las setas de la Encarnación, vendría acompañada como mínimo de seis o siete amigas del paraíso, para que no se sintiera sola. ¡Pero hay tanto que emplear! Tanto que si quisieran, no haría falta cuestaciones populares, ni movilizaciones asociativas, solo dinero, en el está la ultima palabra.
De lo que no cabe duda es que lo del milagro de Santa Rufina, tendría su tiron, pero de oreja. Nueve a las tres. El mazazo retumbará haciendo vibrar los espinazos, y a alguien se le habrá tenido que caer la cara de vergüenza.
Sevilla a 2 de Junio de 2007
Fecha: 06/02/07 05:44:59
: Velazquez en el mercado
Date: Sat, 02 Jun 2007
La subasta
No será empresa fácil, pudiendo serla. Pues de siempre resultó mucho mas sencillo que se fusionen grandes bancos y cajas, que poner de acuerdo a la comunidad de vecinos, o bien realizar un pacto político de gobierno que atender a la demanda ciudadana. Pero no queda tiempo ni existe voluntad en el poder, y el martillo de la prisa se alzará cuando se esté contando el resultado de la cuestación de urgencia, como un escrutinio de victorias. Nueve a la una. Aun no ha sonado el golpe del mazo de madera de álamo negro, idéntico martillo de sentencias de juez americano de las películas y el temblor recorrerá el cuerpo que ha tomado la voluntad aunada portando el rescate, como temiendo que alguien pueda echarle un pulso a los frágiles deseos de esta ciudad y se esfume el sueño de traerla para siempre.
Nueve a las dos. Nine a two. La nasal voz se apagará como otras veces tras el murmullo que acelera los corazones, y el silencio se dejará sentir en la sala pendiente del mínimo gesto que se llevaría al garete toda ilusión de tenerla cerca.
Unos segundos quedaran para valorar todos los esfuerzos realizados para llegar a aquella sala de los sustos, sabiendo que todo se puede ir al traste a nada que, por un capricho de banco, inteligente por supuesto, nos la arrebaten y la perdamos definitivamente.
Será un momento crucial, donde no se acabará de entender como ha dado lugar todo esto, y no se encontrará explicación como es que no se dispone, donde tanto se dilapida, para acabar comprendiendo que tal vez sea por eso.
Nueve, la prueba del nueve de los números indica, como los sondeos electorales, que no se alcanzará el objetivo a menos que el capitulo de inversiones programáticas se amplíe, pues con el modelo de los cien, del todo a cien, como aportación personal y ejemplarizante de quienes podían rascarse algo más por su ringo rango, dando muestras de escasez , y no solo de ideas, cuando el censo, con una abstención del 60%, y un residual en blanco, nulos, no saben, no contestan del 10%, con una media de diez euritos por barba, resulta que se alcanzaría algo menos de tres, rojo, impar y pasa, como el nueve, y aun faltarían seis. Y es que no es fácil disponer de cien euros para un compromiso con la Historia, con pensiones de cuatrocientos euros, cuando con los cien hay que obrar un milagro cada mes para alcanzar el final.
La cuestación de cinco euros, si que sería de milagro, como el del Sermón de la Montaña para que se multiplicaran y los participantes, algo así como dos millones, todos con los cinco euritos a la cola, no cabrían en monte alguno.
No deja de ser apasionante y bonita esta historia de Santa Rufina, nuevamente mártir de los tiempos, que con lo que costaran las setas de la Encarnación, vendría acompañada como mínimo de seis o siete amigas del paraíso, para que no se sintiera sola. ¡Pero hay tanto que emplear! Tanto que si quisieran, no haría falta cuestaciones populares, ni movilizaciones asociativas, solo dinero, en el está la ultima palabra.
De lo que no cabe duda es que lo del milagro de Santa Rufina, tendría su tiron, pero de oreja. Nueve a las tres. El mazazo retumbará haciendo vibrar los espinazos, y a alguien se le habrá tenido que caer la cara de vergüenza.
Sevilla a 2 de Junio de 2007
En algun lugar desconocido de la memoria de mi viejo ordenador se conservan algunos textos que no se perdieron con el virus que le dejo sin "recuerdos", y cuando menos me lo espero le encuentro algunos, como este de Junio de 2007
: mercado en negro
Date: Sun, 03 Jun 2007
;Llega a mis manos una propaganda con el premonitorio color negro, como un luto, de lo que está pasando en la Encarnación, donde emerge esa cosa que antes fueran setas, dicen que inspirada en los ficus de San Pedro, que hay que echarle imaginación, y que según el oscuro folleto, como que no se sabe lo que resultará, pero de eso, a los cimborrios de la Catedral Metropolitana la diferencia es notable.
;Al desplegarse aparecen los misterios, pero nadie debe de caer en los errores de buscar lo inexistente, porque los horrores que se muestran se llevan por delante a la plaza de abastos en un cambalache que cuestiona toda la honestidad de las intenciones
>Basta recordar aquellas palabras acerca del emblematico mercado, y leer lo que queda escrito describiendo un proyecto-icono, emblema de la modernidad y otras zarandajas sobre espacios de ocio y negocio, todo ello adobado con ilustraciones increíbles donde puede verse recreaciones fotográficas de un carril peatonal, en semejante altura, donde los intrépidos paseantes desafían los vértigos, rayando la temeridad, que realizan sus placenteras caminatas de equilibrio desprovisto de arneses de seguridad, cuando en las puertas del Ayuntamiento se aboga con acciones de silencio por evitar la siniestralidad.
Pero es fácil advertir en la negritud, como oscura noche, del “papelito”, que dos cosas no aparecen en el interior de la negra propaganda. La primera, las luces del supuesto “planetarium”, que por lo visto lo han suprimido, dejándolo a oscuras para que no se vea el desmesurado costo. Y la segunda, la ausencia de células fotovoltaicas para el ahorro energético en un elemento que llaman de vanguardia y le pusieron entorchados de sostenibilidad.
>Pero aquí no quedan las “perlas” del luctuoso informe, pues sobre la fuente mas antigua de todas las existentes en esta ciudad, y que en la idea estaba “missing”, una referencia entrecomillada dice que se conserva por el “valor sentimental” para disfrute de los residentes, faltando a la realidad y omitiendo la verdad, pues la fuente salvada tenia destino consentido en algunos de los almacenes municipales, y que si se conserva solo fue por la perseverancia mostrada por los conservacionistas que con voz, pero sin voto en los plenos de la Gerencia, no cejaron en hacer uso de su derecho, y al menos lograron evitarnos tener que tragar otra rueda de molino. Lo negro siempre es negro. Black is black.
Francisco Rodríguez Estévez
>Sevilla a 2 de Junio de 2007-
: mercado en negro
Date: Sun, 03 Jun 2007
;Llega a mis manos una propaganda con el premonitorio color negro, como un luto, de lo que está pasando en la Encarnación, donde emerge esa cosa que antes fueran setas, dicen que inspirada en los ficus de San Pedro, que hay que echarle imaginación, y que según el oscuro folleto, como que no se sabe lo que resultará, pero de eso, a los cimborrios de la Catedral Metropolitana la diferencia es notable.
;Al desplegarse aparecen los misterios, pero nadie debe de caer en los errores de buscar lo inexistente, porque los horrores que se muestran se llevan por delante a la plaza de abastos en un cambalache que cuestiona toda la honestidad de las intenciones
>Basta recordar aquellas palabras acerca del emblematico mercado, y leer lo que queda escrito describiendo un proyecto-icono, emblema de la modernidad y otras zarandajas sobre espacios de ocio y negocio, todo ello adobado con ilustraciones increíbles donde puede verse recreaciones fotográficas de un carril peatonal, en semejante altura, donde los intrépidos paseantes desafían los vértigos, rayando la temeridad, que realizan sus placenteras caminatas de equilibrio desprovisto de arneses de seguridad, cuando en las puertas del Ayuntamiento se aboga con acciones de silencio por evitar la siniestralidad.
Pero es fácil advertir en la negritud, como oscura noche, del “papelito”, que dos cosas no aparecen en el interior de la negra propaganda. La primera, las luces del supuesto “planetarium”, que por lo visto lo han suprimido, dejándolo a oscuras para que no se vea el desmesurado costo. Y la segunda, la ausencia de células fotovoltaicas para el ahorro energético en un elemento que llaman de vanguardia y le pusieron entorchados de sostenibilidad.
>Pero aquí no quedan las “perlas” del luctuoso informe, pues sobre la fuente mas antigua de todas las existentes en esta ciudad, y que en la idea estaba “missing”, una referencia entrecomillada dice que se conserva por el “valor sentimental” para disfrute de los residentes, faltando a la realidad y omitiendo la verdad, pues la fuente salvada tenia destino consentido en algunos de los almacenes municipales, y que si se conserva solo fue por la perseverancia mostrada por los conservacionistas que con voz, pero sin voto en los plenos de la Gerencia, no cejaron en hacer uso de su derecho, y al menos lograron evitarnos tener que tragar otra rueda de molino. Lo negro siempre es negro. Black is black.
Francisco Rodríguez Estévez
>Sevilla a 2 de Junio de 2007-
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