sábado, 6 de junio de 2026

77 y 50

 

Fiesta, fiesta

No sabía que era una sorpresa, pensé que era un cumpleaños en el que ella me invitaría, tal como lo hizo el pasado año, esta fecha tiene connotaciones que no puedo olvidar por qué está marcada en mi vida desde hace treinta años.

Esperaba su llamada y no llegaba, sabía que la fiesta empezaría a las nueve  y que tendría lugar en un sitio cercano a donde vivo, y pensaba que me diera tiempo de ir a recogerla aun teniendo ese dolor que aparece cuando el ciático aprieta descontroladamente, e impide incluso caminar, no estaba para fiesta, pero esperaba que me llamara, mas, cuando se acercaba la hora.

El error fue que al ser sorpresa, entendí que me llamaría, cuando  debería de haber acudido en tiempo para participar del día del septuagésimo séptimo año del nacimiento de esta mujer, rosa sin espinas, que me hace participe en su vida, y aun dice que todo viene de una amistad de un tiempo pretérito de pickup en la peliquería, de fiestas juveniles y juegos de muñecas, de adolescentes en billares y futbolines, en ocasiones mirando su balcón, por si asomaba el sol de su cabello.

Le regale el beso que más le gusta, acaso más dulce del salobre que yo hubiera querido, pero es que su debilidad es el chocolate , y la gran caja decorada con “El beso“ de Klimt era lo que sabía podría recibir porque cualquier otro la incomodaría, y solo será cuando sea y quiera, aunque llegue el seventy eight, nunca será tarde.

La fiesta de la gran familia de las “cinco puntas” como estrella capitana, tuvo la alegría que sabe llenar con su presencia y más cuando la rodea tanto amor, donde quedo incluido, aun sin saber dónde.

La fragilidad de la S1 me dejo para arrastrar la pierna al cruzar en pequeña carrera para alcanzar el arco, y la flecha no fue de Cupido sino que se clavó como punta ardiente en el gemelo de mi pierna izquierda y se acabó la danza, el dia había terminado.

Hoy tenía un almuerzo este de boda de oro, el tiempo vuela, insistí en que me acompañara pero no vino a esta fiesta, de cinco horas, en la que la risa tal como la de la noche anterior se hizo patente, la risa es buena para la salud. Ni me creía que pudiera comer tanto, cuando estoy en dieta, y no tenía ni idea como me iba a terminar ese enorme batido de fresa. Todo salió diría que mejor de lo posible, y como los celebrantes mantuvieron el tipo y concluimos estas fiestas únicas en la vida en la que setenta y siete años no es fácil y boda de oro tampoco, han sido dos jornadas de fiesta, fiesta.

Sevilla a 6 de Junio de 2025

Francisco Rodríguez Estévez 

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