Que no quiero verla
Por supuesto que no se trata de la sangre derramada, casi diría
que es más sangrante. Vino el Alcalde Espadas a lo de la Encarnacion, la vez
anterior era candidato y acertó a pasar por este viario que como bien informado
pudo comprobar in situ que allí hacía falta una puerta, a ser posible automática,
y que ni escatimó para llegar a prometer su instalación, cosa que en esta ocasión
la visita dejaba ver lo apretada que resultaba, por cuanto como que mas pareció
que no quería verla.
Sexto aniversario de la inauguración de batucadas con fuga
por puerta de atrás, y como que coge de sorpresa que por primera vez se tenga
evento con amplitud de medios para su difusión. Seis años en lo de las setas,
plaza municipal de abastos, y ninguna medida paliativa para mejorar las
deficiencias que se advierten y nula intervención en la mejora que la administración
puede llevar a cabo para la recuperación de una plaza que lleva el camino que pueda
hacerla desaparecer por la falta de competencia en el sector alimentario, por
la dejación de iniciativas en pos de una difícil revitalización, y una protección
de este comercio en crisis antes de que acabe como gastrobar, franquicia, o
centro comercial.
Lo cierto es que el Sr. Espadas no acertó a pasar por el
viario y podía haber vuelto a comprobar lo que ya sabía de los tiempos de
candidato, acaso le confirmaría que después de dos años aquello sigue siendo tan
sangrante que le bastaba con recordarla,
y como el llanto, lo mismo eso de que no
quiero verla, mas recuerda a las de su anterior, “eso de la puerta lo tenemos
que ver”, y ya ven se trata de cumplir la Ley.
En el acto con profusión de televisiones y prensa, radiofónica
y escrita, el amplísimo cortejo venia preparado y nada fue espontaneo como quería
hacer parecer, pero eso es norma habitual en los actos que llevan a cabo los ediles,
adornándolos al punto de que pueden parecer de vital importancia para la ciudad.
Ni que decir tiene que ya causaba extrañeza que estuviera la concesionaria, con
pleitos sin resolver, amenaza de abandono,
y cuentas por ajustar, en atenta escucha de los discursos sobre las bondades de
una plaza municipal que se saltó a la torera el reglamento de mercados de
Sevilla. Y la Ley de Accesibilidad de los edificios públicos. La Esperanza ayer, y usted que la vea.
Sevilla a 19 de Diciembre de 2016
Francisco Rodríguez Estévez
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