Ya en la primera corporación democrática, el edil de consumo
tuvo a bien o mal según se desprenda de lo que se lee, nada menos que modificar
de totalidad el reglamento de plazas de abastos municipales en vigor. Tanto fue
el modificado que mas pareció un reglamento a capricho, de difícil aplicación , y
con tantos articulados en su mayor numero acerca de cómo deberían de ser estos establecimientos y
sus principales características.Empezaba el cambio
Ni que decir tiene que llegado el momento de las setas este
se vulneró en demasía, vamos que ni caso, como si no existiera, a pesar de que no solo el propio autor, por ser alemán ni lo mirara, mas aun en cuanto la responsabilidad
en los concejales, tanto de la oposición, que debieron estar ojo avizor en este asunto, como los que en la responsabilidad miraron para otro lado, así como también se incluirían a todos los jefes de negociado, y que decir de los directores
de áreas de las distintas que estaban afectadas por este llamado mercado que hicieron en lo de la Encarnación, por
cierto tan desacertadamente.
Pues, sepan que aquel reglamento tenía previsto un artículo en el que la administración se obliga y que impartirán cursos de formación a los vendedores, algo que no vendría mal a
cuantos entendieran que les podía hacer falta.
Ocurre, que treinta y dos años después, con un nuevo reglamento de 2009, una urgencia, otro cambio para legitimar lo imposible de las setas infructuosamente, sujetas al anterior, y especialmente deplorable en su gestación una vez que el anterior tuvo el lamentable final de
su reiterado incumplimiento en la Delegación, la misma donde han tenido a bien, o mal, según se
pueda interpretar, llevar a cabo un curso de formación, (lagarto, lagarto)
dirigido a los vendedores. Hay gente pa tó.
Una charla, por un técnico, al parecer en plazas de abastos municipales, del que se deduce que sea experto
en cálculos de costo, gestión comercial, reglamento de mercado, Ley de
Comercio, Ley de cooperativa, compras, stock de seguridad, gastos bancarios,
transportes, control de gastos,
porcentajes de venta, competitividad, creatividad, contabilidad, gastos fungibles, conservación de los productos, y especialista en diseño y recorrido comercial para la optimización del espacio,y por consiguiente con total conocimiento del actual momento..
Un curso-charla, cuya asistencia será
merecedora del consiguiente diploma expedido por la Delegación, que certifica el
aprovechamiento de los participantes.
Cierto es que esto parecía, después de tanto tiempo, un
gasto fantasma, mas cuando se desconocía en todo, tanto, que ni el temario que en
tal ocasión seria aplicado, ni la titularidad exigible del supuesto profesor para
impartir este curso de formación a los vendedores, datos desconocidos por muy
exigible que parezca. Menos aun con conocer el costo, de este obligado proceder que se nos antoja algo tarde, y a dos meses de comicios.
Ahora que un número no menor de jóvenes trabajadores, en
distintas contrataciones y precariedad, han cursado las enseñanzas que la Delegación, de
acuerdo con el antiguo Reglamento y la nueva Ordenanza se han impartido, parecerá por lo
tanto que llegado este momento no será difícil aplicar tanto conocimiento adquirido en la charla-curso,
pero será empresa inútil si se mantienen los fallos en la galimatica y laberíntica
plaza municipal de la Encarnación, especialmente en lo referente a la colocación de las puertas, y desde
la Administración, con sus medidas anti-comerciales, solo le crea problema a cuantas personas intenta llegar hasta esta plaza municipal de
abastos.
Sería una buena idea que la responsabilidad, así como
cuantos en mayor número tengan elementos vinculantes con las plazas municipales
de abastos, que no duden en inscribirse al objeto de que entre todos, con las enseñanzas recibidas sepamos de
que hablamos- Será por gastar.
Sevilla a 17 de Abril de 2015-
Francisco Rodríguez Estévez