La excursión de la tercera edad como viene siendo costumbre llegó hasta esto de la Encarnación de las "setas" para ver las anunciadas puertas de Sevilla. Las puertas desaparecidas.
Porque también tiene lo de la Encarnación puertas inexistentes. Pero la que se vino a caer era otra puerta, que por suerte no causo todo lo que se pudo temer y pudo ocurrir, pues como no era automática esta de entrada, para sorpresa de todos, se vino abajo sobre el grupo, y aparte del susto, que lo de verse la puerta encima era de miedo, acaso terrorífico, por lo cual fue la pesada hoja de la puerta de miedo, la que difícilmente se podrán olvidar las afectadas, y los que pudieron ver lo ocurrido.Que fuese y ni hubo nada.
Porque también tiene lo de la Encarnación puertas inexistentes. Pero la que se vino a caer era otra puerta, que por suerte no causo todo lo que se pudo temer y pudo ocurrir, pues como no era automática esta de entrada, para sorpresa de todos, se vino abajo sobre el grupo, y aparte del susto, que lo de verse la puerta encima era de miedo, acaso terrorífico, por lo cual fue la pesada hoja de la puerta de miedo, la que difícilmente se podrán olvidar las afectadas, y los que pudieron ver lo ocurrido.Que fuese y ni hubo nada.
En la puerta inexistente, la que algún día tendrán que
colocarla, se evitará esta peligrosa circunstancia ya que tiene que ser automática,
al objeto de olvidar los sustos que en esta ocasión se dieron, si es
que tanto la administración, como la concesionaria, tienen en sus objetivos que
desaparezcan los terrores que la ausencia de publico viene causando en los
damnificados placeros.
La desparecida puerta, como consecuencia de uno de los
muchos modificados que tuvo la premiada idea para que ni se pareciera a la
elegida por el jurado internacional y de prestigio, viene a explicar el grado
de desinterés que muestra esta administración que no hace nada para que mejoren
estas deficientes instalaciones que se realizaron como la plaza municipal de abastos.
El caso es que si le abren la puerta para una posible protección, parece que no
será, ni para los vendedores, que se lo merecen, ni para los excursionistas,
pero será una puerta de miedos si la protección de monumento se le aplica al
monumental mamarracho, que ya pensaran como se puede caer una puerta de más de
200 kilos. Miedo da pensarlo.
Sevilla a 31 de Enero de 2015
Francisco Rodríguez Estévez