sábado, 24 de enero de 2026

Corazon compartido

 


Entre una cosa y otra, esta semana apenas compartimos momentos de la  vida  que caminamos juntos, en esos paseos propios de nuestro tiempo. Esta semana por dos veces su corazón le ha dicho que ya está bien eso que sea tan grande, tan grande, que ni le quepa en el pecho, y de que es tan grande que abarca de grande a toda su amplia familia con su amor, ese que incluso me reserva un trocito.

El amor es una cosa y el corazón otra, se unen y se separan según el momento, uno es un musculo imparable, lo otro son oxitócinas, se me explique, o no se entendería. El amor se muere, el corazón es la vida, mi vida, corazón mío, y lo que no te mata engorda.   

Pues  ha sido ese corazón que tiene, y que también me habla cuando acelera al mío, y resulta que le ha dicho clara y repetidamente que eso de amar está muy bien, pero que ya esta pelín cansado  de tanto querer a tanta gente, y  que al menos por el, que si descansa un poco,mejor. 

Así lo mismo también el bombeo continuado, siendo más tranquilo, le lleva menos esfuerzo y trabajo, ya que el no para nunca, y lo hace sin descanso, como ella, pues también el corazón necesita la pausa recuperadora. El corazón habla.

El caso es que ella piensa que no tiene tiempo para reposar el ritmo  de su vida, y menos pararse a tomarse un breve descanso cuando tantos le demandamos la porción de amor que ella regala sin fin y en su justa medida, tal vez en extremo, por el ritmo que marca su vida y su corazón, ese que tiene días, pocos, que se queda rezagado.

Ella es tan especial que lo entrega todo por los suyos, su sangre generosa se hizo fuerte en su descendencia y cambió la tristeza en alegría y del dolor sacó fuerza, del desden, perdón, del llanto, felicidad, de la nada, todo, y a todo le dio la vuelta por amor en esta vida que pasa cada año más rápida.



Pero su corazón, ese que me habla, parece que la conoce y confía que pronto le haga caso, porque eso de hacer caso, hace años que solo se lo hace a su corazón compartido aunque no todas las ocasiones lo escucha, pom- pom, pom-pom, pues es evidente que no siempre se le puede hacer caso al corazón. Ella lo sabe.      

Sevilla a 24 de Enero de 2026-

Francisco  Rodriguez

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