
Las medidas
El Bosco nos dejó la imagen de San Jerónimo, buscando una puerta aferrado a la madera de la Encarnación bajo una oquedad deprimida y ruinosa esperando alcanzar, casi sin aliento el merecido Cielo.
Por el hueco fuste de hormigón se llega a la nube. Un
elevador pasa por las cerradas puertas en la cota cero que guardan del paso, del uso, otro par de
dobles hojas, tal como las que dispusieron en el laberinto solo que estas si apenas se abrieron una de ellas a lo largo de todo este tiempo de micologica aporía.
Localizada la llamada seta cuatro en el lugar que al doctor venia a gustar
decir seta de la araña, que más parecía dedicada al insecto que al abogado
Laraña-

Justo los mismo que pasaron sin proceder a su reparación, de tal suerte que permaneciendo abiertas permanentemente ha venido facilitando el paso a las personas con discapacidad motriz severa, incluso a las que portaban carritos de niños junto al de la compra y también aquellas otras que mayores apenas pueden mover las pesadas hojas de cristal blindado.
Ni que decir tiene que esta circunstancial avería propiciaba
la renovación de aires que a falta de un sistema optimo, ya fuera por olvido
constructivo, no hacía más que viciar el que sin filtros pasaba una y otra vez
contaminando el sistema de refrigeración dispersando olores fuera de lugar para
un establecimiento alimentario de tan alto costo, lo cual desfavorece la actividad
comercial.
Parece ser que desde la responsabilidad se ha tenido el
gesto y van a proceder no solo a reparar las puertas averiadas, por más que las
modernistas de rieles tengan que ser definitivamente encerradas en los huecos
de la pared ad hoc, donde quedaran como momias de cristal emparedadas sine die,
todo apunta a que se instalaran después de casi seis años las puertas automáticas
para cumplir la Ley de Accesibilidad.
Aunque siempre he venido demandando la instalación de una justo
en la travesía central, donde este galimatico diseño anti-comercial dejó como único
del viario del interior sin que
dispusiera de puerta alguna, mas cuando otro contaba con tres, pero la
evidencia nos deja ver que lo mismo se hace necesario alguna que otra puerta
mas, nunca viene mal las puertas en las plazas municipales de abastos que
permitan entrar y salir, incluso para cruzar en el bullicio, mejor que
deambular en las desérticas calles de un estrambote germánico sin orden ni
concierto.
Sevilla a 30 de Septiembre de 2016-
Francisco Rodríguez Estévez