viernes, 20 de marzo de 2026

Se hace real lo divino

 

Ni lo sé, pero de poco acá más que recuerdos me vinieron  los años, que es ese tiempo que  tiene la medida de la vida, y ya se ha pasado, cuando ahora apenas queda tiempo para organizar el futuro siermpre incierto que ya es presente. El caso es que como todo tiene su tiempo, en estos, no puede ocurrir el pasado,  pero es la vida la que te puede ofrecer tanto, que ni sepas lo que recibes.


Ando en esta cábala calentando el pensamiento y enfriando los sentimientos por cuanto no encuentro la salida al contenido deseo con tantas caminatas a ningún sitio, deambulando los recuerdos de la irrealidad, y todo………por  eso que llaman amor, y es posible cuando, como los años que pasaron, llego a mi vida sin saber ni que me pasaba.

Esta apatía me hace ir abandonando cosas que fueron el soporte del cada dia cuando puse final al periodo laboral no sin esfuerzo, pues aunque el ocio fuera merecido, nada me satisfacía abandonar, al igual  de cuantas actividades que me había sentido inmerso y comprometido ya apenas me atraían, y otras recientes de libre eleccion, las que después de suficiente tiempo no me creó ningún vinculo de amistad mas allá del tiempo que me llevaba el inicio de nuevas actividades  de ocio y mínima socialización. Me quedo con ella

Todo se cambia cuando el uno son dos, cuando uno da más, cuando uno recibe todo, cuando perder es ganar, cuando entregar es recibir y aun existie un tiempo para complacer y ser complacido, aceptar y ser aceptado, en conocer para ser conocido, querer para ser querido  lo que lleva ese tiempo del que ya no se dispone y el vértigo de la prisa no viene bien en esa edad que nos suceden cosas propias de nietos.

Nada tiene esta con la Encarnacion, que fue convento, iglesia, plaza y picadero, mercado, solar y aparcamiento, broma y capricho del papanatismo, sepultura de placeros y seta de madera conglomerada con aplauso de los palmeros de esta es la ciudad que tomó para el mostrio ahora micologico el dinero de infraestructuras de barrios, que aun las esperan.

 Esta Encarnacion transformada que ya nadie conoce, la llaman setas, como su propio misterio encarnando el escarnio de una provisionalidad que llevo 37 años, el corazon de la ciudad.

Aun no hace un año de aquella primavera, que al cambiar la hora, como cambiaron la Encarnacion, me cambó todo y hoy se ofrece la inesperada posibilidad de que cambie, por esta vez, ese caminar que la acompaño las ocasiones que para pasear a la pequeña yorkshire hemos pasado, por compartir mesa, una mesa y celebrar, como ella dice, “que estamos vivos”. En fin, es lo que hay, siete países en guerra.  

Sevilla a 20 de Marzo de 2026

Francisco Rodriguez  

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