Hay días que ocurre que salen las cosas y otros no. Cada cosa a su tiempo y hoy el tiempo me trajo cada cosa justo a tiempo, y lo previsible era muy distinto.
No tenia posibilidad de verla cuando ni contestaba a los buenos días que cada dia le envío en wapsap melifluos y empalagasos que se le harán bola indigesta, como pelos de gatos, pero no tengo otra. Lo previsto era ir a la peluquería con tiempo de llegar, y tras el arreglo del pelo, poder llegar a la larga cola donde conseguiría el llamador.Pues, apenas en la primera media hora ambas cosas sucedieron.
La llamo, sin respuesta. El plan ahora era ir a la hermandad y unirme a los voluntarios en esas guardias de la que no formo parte, no sin antes desayunar calentitos ,que a tenor por la cantidad que sirvieron, se debieron de equivocar pues despacharon bien.
Llegado a la iglesia me colocan un distintivo propio, y de inmediato le envío otra foto tal como cuando antes bajo los naranjos al salir de la peluquería, y esta otra bajo la mirada de la Virgen y otra mas mostrando el distintivo que acredita el voluntariado vigilante de aquello. Salgo y me la encuentro.
Acababa de leer, voy para feria estoy en las setas, de solo hacía tres minutos. ¿Dónde estará? Y la tenía delante, como una aparición con cazadora color calabaza a juego con su pantalón, y dejando ver el negro suéter que se escapa por su cintura.
Preparado, listo, ya. Abandono la guardia y abrazo a la pequeña Julieta, que es lo único que abrazo aunque hoy pude tocar la suave textura de su cazadora que guarda la delicada piel que cada dia soporta el agua fría de la ducha.
La afluencia de colectivos de colegios en mayor parte de la provincia le da al templo ese tiempo de buchicio infantil saturado de ver pasos cargados de mochila de iglesia en iglesia, también nos hace ver el otro lado comprobando como existen personas al cuidado de estas otras que no alcanzaron la plenitud y su mente tiene especiales singularidades que nunca alcanzaremos.
El camino hacia Feria abajo no hace ver esa oración que suda sangre y esa Virgen de baja mirada, que devociona su familia, buscamos al zapatero que repare el calzado, y aunque hablamos sobre estos mayores que cuentan cosas en la tele, mas nos parecen teatro que veracidad, cuando sacan en las primeras frases, el cómo y el cuándo, y el donde, que hace ver que siendo mayores, mas parece que no sabe, no contesta, o de la misa la media.
Así fuimos, queriéndonos a nuestra manera, tal vez menos que ayer, y casi como mañana, para comprar heno fresco, a veces pienso en pedir la nacionalidad animal para lograr ese desvelo que siente por sus animales, no me quejo, pues yo probe pollo loco y garbanzos con pimiento de la Vera, cuando ya me tenía ganado por su carazon antes que por el estomago, que endulza con pastales sin lactosa.
Ahora al super, el carro grande se hace pequeño. Hoy he traspasado por segunda vez la enorme cancela , y le deje el el oscuro portal las bolsas que no cupieron en el carro, nada que rascar.
Vuelvo a la guardia, la Virgen de la Amargura recibe la oración del Ángelus. una vez Acabada la jornada volutari, una invitación con los recuerdos en Hita del Castillo, otra en Dueñas , y otra mas entrañable en “Los Claveles”, en los Terceros de Escolapios, de Feria en la revista, y otras andanzas de juventud.
Sevilla 25 de marzo de 2026
Francisco Rodriguez
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