viernes, 20 de febrero de 2026

Todo baño


  Después de esos días en los que el problema de columna que todos tenemos me tuvo con ese malestar continuado, que ni tenía ganas de nada, la infiltración y los calmantes dispararon la tensión al punto que no hice ni el huevo, como ella dice, es más, ni me he duchado en estos días, y aun presumo de mi 2Nanonal que se niega a percibir, y ni siquiera advirtió, que solo me habia afeitado 

No me cabe duda de que cuando se enamore lo dará todo, como dice, pero no me queda claro que será ese todo, si en el juego limpio, siempre empieza, como las misas con el lavado de manos, y en la humildad del amor con el lavado de pies, aunque ya en este tiempo senil cuesta hacerlo, a menos que tenga un apoyo, llevar a cabo la higiénica faena.

No tengo ni idea, pues no suelta prenda de cuando hacia juegos malabares, de precalentamiento, pero dice que todavía realiza calistenia matutina, antes de su ducha fría tonificante, para mantener la flexibilidad, esa que se empeña en enseñarme como puedo agacharme sin la dificultad que manifiesto, y no tiene nada que ver con la ducha, y menos si es con agua fría. Es cuestión me explica con detalle , de abrir las piernas y llegas. Espero que eso no sea todo para llegar, a que.  

El baño de pareja de distinto sexo, el Hadaka no tsukiai, que se llama la amistad desnuda lleva a cabo una total exfoliación de la piel que  llena de cariño, y sensualidad  de caricias estimulantes, llena todo de oxitócinas preparatorias para el más limpio de los juegos, no hay nada sucio en la limpieza del cuerpo, en lavar y ser lavado, y si nos es un juego es una predisposición a dar y recibir, pero eso es un ritual que aun en Japón se conserva y practica, e igual se lleva a cabo en algún hotel sin equipaje. Pero eso no es ese el amor en que se da todo, en todo caso es un servicio, donde toallas y sabanas a juego son  como las de hospital.

Apenas pocas veces usé la bañera que he retirado recientemente, no he sido persona de meterme desnudo en espuma , y menos que hacer allí en cueros como un garbanzo en remojo, y siempre fue la ducha, la que ahora tomo en plato como la sopa, y calentita, en la que un taburete me alcanza mi lastimada pierna hasta la esponja marina rebosante de gel que antes lava mi cara, mis axilas y mi torso, el barrigón,  y las ingles, por delante y por detrás, hasta alcanzar los dedos que el podólogo me cuida, pues mis ejercicios no dan para tanta elasticidad, que ella demuestra.


Es de temer. La verdad es que lo del agua fría no es algo de mi gusto, pero si hay que jugar limpio, habrá que meterse a chorro pelado ante de los ejercicios, y no me quedará otra que ir adaptando mi cuerpo poco a poco, por si acaso me entrega algo, de tanto, aunque sea para secarme y entrar en calor, y si lo que me dé un día, cuando sea, si no es todo, espero que sea un albornoz de rizos. Ya que viajar a Japón  para el “sentö” no es buena idea, para pensionistas, saldríamos arrugados.

Sevilla a 20 de Febrero de 2026

Francisco Rodríguez   , .

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