Eran las cinco en punto de la tarde y llegue muerto, diría que
para el arrastre, y podéis imaginar adonde fui directo que tras abrir la puerta
ni la cerré. Las puertas no todas deben de cerrarse por el camino de la vida,
cierto que algunas hay que atrancarlas bien, esta de mi vivienda siempre la tengo abierta para las personas que quiero, decidan o no entrar.
Hoy la cita médica temiendo la huelga me llevó levantarme temprano, y aunque el dolor estaba atenuado tome el analgésico, por si acaso. Una hora más tarde, el doctor me atiende y prescribe una infiltración, al salir advierto que no suena el teléfono cuando el reloj me dice quien llama, es ella, y no tengo batería.
Corriendo voy sin poder, la infiltración, el analgésico y las ganas me pueden. En casa cargando el movil puedo leer, que estoy en tiempo, y " voy para la plaza de la feria". Fui tan desbocado que llegue en record.
Esperarla es como una visión el verla llegar, una pareidolia dorada que avanza hacia donde estoy. Ahora los dos nos encaminamos al punto marcado por la Rosa de los Vientos,pero que aun no ha llegado,parece mas partidaria de de Morfeo que de Eolo, y nos metemos dentro del tigre, que no es gaton, pero salimos indemne, es una trampa de comprar tonterias, pues no había ni crema, ni pizarra.
Ya siendo tres, cuido de Julieta mientras ellas visitan cuantas tiendas van al paso.
Tenemos que devolver el aire fresco de la sorpresa de cuando San Valentin, y no tenemos tique de devolución, antes reponemos fuerzas en una turística terraza de sírvete tu mismo con tarifa de Alemania, estaba rico, pero como idea sujiero a la administración debería de autorizar bares para pensionistas, pues en el centro no todo es turismo.
Mas tiendas, y más compras para las que necesitara otro ropero, nos separamos por un momento mientras vamos a cambiar el regalo del viento, que no funciona, y sin justificante de compra.
La empleada ha visto la decisión que ella a tomado, que no duda en cambiarlo, le sugiero coger dos sorpresas, y accede. Además de maravillosa como mujer, como madre, abuela y bisabuela, es sabia, sus nietas la creen santa, pero además te adivina el pensamiento, sabe lo que quiero, y también, por que me duele la cadera, dice que no piso bien, evidentemente.
En la mañana azul, el Sol llena su cara en la terraza de La Alicantina, con memoria de suegra, un tapeo de guiris y un servicio de arte de un joven que nos atiende, abrir los regalos sorpresa fueron momentos de risa a los que se le unió el choco desnudo que me metí en la boca, era una punta de la pata, como una ficción del malentendido.
Demasiada risa para que sea bonito, una mancha de aceite cae en el punto exacto de su jersey violeta y se quita, el jersey, no, la mancha, con una toallita, no era el caso de la mora, pues salió al instante facilmente.
Así decidió repasar su labios con "Caramelo", un carísimo perfilador, que marcaron mi labio del bigote, mi mejilla y mi cara, al meter profundamente el dedo en el tarrito, eso me dijo, y yo solo lo deslice suavemente, aunque por lo visto quedo señal como evidencia, las risas casi me ahoga con el barco de pan prieto en aceite de las gambas.
No fue fácil quitar la mascarada, que ni con hielo se borraba de mi cara. Finalizamos con un helado de dos gusto para ambas, y le decimos a erredece adiós, en este dia del polvo y al polvo regresaras y eso hicimos, regresar entre cucharita de choco y risas al paso tranquilo para llegar hasta su casa que cierra una enorme cancela y portal oscuro.
Me ha dicho que cuando se enamora lo da todo, y la verdad le digo que es que no hace falta dar tanto, pues así pensando sus palabras que legue hasta mi casa, casi sin comer algo más que pan, los labios rojos de risa y carmun y el corazón caliente después de los 16.772 pasos y sin recorrer en las tiendas, con un TA 169- 80 rarito, que será de la infiltración, digo yo, porque ella aun no da nada. Y lo sabe.
Sevilla a 18 de Febrero de 2026
Francisco Rodriguez
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