Como no se lo da a cualquiera, el beso de amor llevaba camino de serlo. Así fue, y ya se sabe los efectos benefactores del beso gracias a facebook, da vida.
Con puntualidad, según quedamos, para el paseo de Julieta después de tantos días de encierro, llega con Marta acompañándola con un Sol dorado como su cabello. La borrasca está prevista para la tarde.
No era cuestión de demorar entregarle algo que tenia comparado por impulso desde hace días, era un aro de plata como una llamada al ángel, justo cuando tocaban al Angelus las campanas de la espadaña y subíamos por feria para una vuelta corta. Algo rapidito antes de emprender su ruta que se iniciara en el mato y Marta las recoja.
No me quedo claro si le gusto lo que la pequeña caja contenía pero pudo compartirlo, y a cambio, como queriendo que su efecto me prolongue la vida, o tal vez por aquello que llevaba el encargo de las religiosas que tanto se preocuparon con sus rezos que le enviaban un beso, del que me hacian portador, que ella, casi inesperadamente poso su labios en mi mejilla con una levedad sutil de tal suerte que quedaron impresos en el la zona del maxilar bajo que casi no acierta y lo planta al aire.
No quiero quitarlo, y me pide que lo borre de mi cara cuando es la prueba de cariño que me muestra desde aquel primer wapsap, y que se borró junto a todos los que durante meses establecimos con ilusión adolescente.Este amor senil que me reverbera en las entrañas, y hace que aparezca mi risa nerviosa de adolescente, la que me lleva por el tortuoso recorrido de un deseo que se frustra en un tiempo que ya no se dispone para empezar nada, tuvo hoy el inesperado beso, y aunque por uno de la flaca, ese que daría lo que fuera, este fue espontaneo diría que casi de algodón, como la prueba, que no engaña. Ella lo sabe.
sEVILLA A 8 DE fEBERO DE 2026
fRANCISCO rODRIGUEZ
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