Galafante
No crean que se trata de un animal mitológico, ni que fuera un cruce entre galápago(gala) que tiene cortas patas como la mentira y (fante) del paquidermo de larga nariz que crece al embustero, ni mucho menos es el resultado de un experimento" in vitro", menos aun de la relación sentimental de un infante de marina con una señorita de Avignon. Galafante es sencillamente lo que hay, que viene a ser lo que no hay.
A falta del rechazo solidario a la larga provisionalidad, y del contundente clamor que no se exterioriza nuca, salvo en tabernas, no queda más remedio que esperar pacientemente contando galafantes, al igual que se cuentan los galápago en Doñana, nubes en el Cielo, o minutos a que llegue el salto de la reja, para saber si aquello tomará cuerpo, o tomara otro rumbo. Verdadero o falso.

https://www.larazon.es/historico/3083-el-alcalde-niega-toda-responsabilidad-publica-en-el-conflicto-del-metropol-ULLA_RAZON_292779
Lo cierto es que en la ardua tarea se advierte un cansino ritmo permanente y constante, de trabajo bajo de relentin, dando la sensación de que todo sucede a tiempo, sin temor a un retardando que obviamente puede ser producido por un cambio en la ruta de las borrascas atlánticas, tal como aquellos aguaceros que nos trajeron en Noviembre, y vuelva a empapocharse la siembra de sombras, en el solar anegado.
También puede aparecer, a falta de la deseable lluvia, esa espesa bruma del humedal que hace en la colonia para poner, aparte de la lentitud por seguridad en las acciones de altura, fenómenos siempre de agradecer, al menos, para que el cambio climático que se produzca en cuanto lleguen las alargadas sombras de los gnomones micologicos a la esquina de "los lobitos" y el frío se haya marchado, pues de otro modo, acabará helándolo todo.
De todas maneras, se advierte que la cosa debe de tener ya una demora inconfesable, más si cabe, cuando la falta de sincronización en el ensamble, entre la voz del capataz de obras, de bajo profundo, cuyo eco crea una discordancia fácilmente detectable con la que sale de la profunda garganta de la voz de tono alto, del tenor ligero, tirando a rapsoda del portavoz, dando el cante. No hace ni falta poner la oreja, basta asomarse.

Francisco Rodríguez Estévez
Sevilla a 13 de Enero de 2007
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