viernes, 21 de noviembre de 2014

De Latines
Tiene su guasa que a los años le pongan nombre. Al contrario de otras culturas que lo tienen predeterminado desde hace milenios, en esta del tercero los bautizan por San Silvestre. Tras el annus horribilis, nos llegó el annus pervesus y posteriormente el annus XXX, llamado triple equis, pero que no tiene nada que ver con un ciclo de cine porno  si no en el que cumple lo treinta años lo de la Encarnación. Una tríada para no dormir.
Aun tendremos que esperar para saber cómo llamaremos al siguiente será annus sperabilis, por ser el que hay que esperar para que definan la situación, tanto de la excavación como las líneas de actuación para la realización del emblemático; annus desesperationis por que será el de la desesperación de los placeros; annus extrico por que durante el se desenredarán todos los entuertos; annus tyranicus por que  puede ser que acabe lleno de falsedades.
Cuatro annus de pactum de progresus para saber si fueron anni fructifer o anni amissio ruinae, para la Encarnación de los treinta y cuatro annus indecorus.
Cuando llegaron los placeros al sukab de la provisionalidad algunos creyeron que el transito duraría algo más de los tres años que prometieron las autoridades del momento, pero fueron muchos en especial los mayores que algo se jamaron cuando auguraron aquello de que de aquí no salimos. ¡Qué razón tenían ¡
Sevilla a 4 de Enero de 2003

Francisco Rodríguez Estévez

es otra opinion, que por lo visto no se leyo ni las bases, ni lo del mercado, ni lo mimo, ni lo del tranvia, ni lo de los aparcamientos, creo que ni la Ley de accesivbilidad, ni la Patrimonio Historico de Andalucia, y al reglamento de mercadoni conocia su existencia. y menos lo de la sostenibilidad. i  


Divisorias arquitectónicas. Revisitar la Plaza de la Encarnación en Sevilla, España, dos años después

por O
ut_arquias — Miércoles, 3 de julio de 2013
divisor, ra(Del lat. divīsor, -ōris).
divisar. (Del lat. divīsus, part. pas. de dividĕre, dividir, distinguir).
Buscar razones profundas para poder comprender los procesos del presente suele ser una convincente intencionalidad y justifica empezar por la etimología, que de otra manera pudiera provocar una reacción adversa por recalcitrante, al ampararse en el escudo supuesto de lo inamovible. Coincidente con la filología del habla en Nietzsche, que usa la palabra excitando su empleo al activarlo justamente en el habla, y no para la escucha, Deleuze desarrolla con brillantez tres trayectorias derivadas del étimo activo, como reivindicación ante su olvido: una sintomatología, una tipología y una genealogía. En el primer caso, se interpretan los fenómenos más allá de ellos, en sus vectores originantes, que son cualificados en el momento que son tratados como tipos, activos o reactivos, o lo son por sus orígenes, al tratar el tercer caso. Al sacar los conceptos de sus marcos convencionales de significación, sin alterar su estructura, pero atendiendo a su línea evolutiva, todo modo de hacer en la cultura se torna antipasivo. La filosofía, que Deleuze calificadel futuro al atender a esta trinidad en Nietzsche, abandona su corte utópica y se vuelve activa.
Vista hacia el Norte de la Plaza.
Vista hacia el Norte de la Plaza.
Cualquier arquitecto con algunos años en ejercicio, puede reconocer una operativa ya clásica en esta forma trinitaria, e incluso sentir un desasosiego al volver a leerla. Como los tiempos actuales no son un remedo de los pasados, pero tampoco se reconocen en nada que pueda fijarlos, a pesar de invocar formas y contextos –desarticulados- de las memorias del ayer, trataré de deslindar condiciones que particularmente concedan una lectura, de entre las posibles, para la elucidar un precipuo proyecto arquitectónico. Se trata de la intervención que se inauguró en Sevilla hace algo más de dos años para una de sus plazas más emblemáticas e importantes como tejido conjuntivo de una ciudad que exuda genes de inusitada fijeza, tipos de reconocida presencia, y caracteres –patológicos- cuya anamnesis(interrogar sin explorar) padecen tanto exploradores como interrogados, a la luz de los años de debate político y social acaecidos durante la ejecución del proyecto. El texto de Deleuze (Nietzsche y la filosofía, 1986) es introducido aquí, para recordar salpicadamente, en el avance de mi escrito, una de sus frases iniciales:“Diríase que el sabio ha tomado como modelo el triunfo de las fuerzas reactivas y quiere encadenar a ello el pensamiento”.
El intento que aquí me propongo es el de divisar las líneas proyectuales que han recorrido este proyecto nacido de un concurso internacional de ideas celebrado en 2004 y al que, he de decirlo ya, opté con un equipo de investigación de profesores y estudiantes de la escuela de arquitectura de Sevilla. El concurso se organizó en dos fases, seleccionándose en la primera a 10 propuestas, y encomendando a sus responsables un anteproyecto con defensas públicas ciudadanas mediante seis paneles, contenido mediático y maqueta, sobre el que decidir la ganadora. Como participante en ambas fases, se me encargó este artículo para una revista argentina y que ahora reelaboramos para La Ciudad Viva. La mirada interna ha de someterse al juicio de la externa, la que debe interpretar qué es esta arquitectura y lo que supone para esta ciudad.
Imagen de concurso. 2004
Imagen de concurso. 2004
Comenzaré relatando una breve historia, mero anecdotario, para obtener síntomas, percibir condiciones, vectores, tendencias, cosas con poca imprenta pero con impronta. En un tribunal de proyectos fin de carrera, en el que actué como miembro evaluador, un estudiante optaba a conseguir su título mediante el proyecto de un Palacio Arzobispal. Un edificio administrativo, que se elaboró con unas grafías duras, marcadamente geométricas, abstractas, que presentaba graves inconvenientes en implantación urbana, tipológicos –en tanto que no hacía sino desarrollar un modelo oficinista convencional-, y compositivos, con inadecuación al entorno, asunción de morfologías ideológicas y de retóricas pasadas, etc. Como aportación pregnante, ese modelo obsoleto y carente de articulación de ningún tipo, presentaba una peculiaridad aún más anómala. Los aposentos del arzobispo, generosos en dimensiones, austeros, duros y fríos en acabados (toda una envolvente de hormigones vistos), mostraban la cama partida en dos, unidas al modo de un motel, con dibujado de la cuadrícula de las mantas y embozo abierto de sábana triangular, invitando en ambos lados a introducirse en ella(s). No puedo decir que este defectuoso en general proyecto tuviera la preclaridad de un desvelamiento de lo que acontece en nuestros días, pero al paso del tiempo, pensar sobre esas camas juntas, nunca utilizables del todo, pero fundibles en una provocación inadmisible para unos, y en motivo de denuncia, por otros, me ha resultado esclarecedor. Marcar una divisoria de opuestos no integrables ofrece perspectivas desde las que divisar más allá. Es justamente en el límite donde es posible determinar qué variables intervienen, aunque es importante dejar sentado que no me sitúo en un borde formal, que reconocería la enorme marquesina de madera laminada exhibiendo una escala y morfología desavenida con la trama circundante, sino conceptual. Para ese tipo de reflexión por la forma, puede acudirse a la mayoría de revistas arquitectónicas de todo el mundo que en este momento publican este proyecto.
Y recuerdo la definición que Ernesto N. Rogers daba al formalismo cuando decía que “es cualquier uso de formas no asimiladas: las antiguas, las  contemporáneas, las cultas o las espontáneas” (Casabella, 202). Porque si bien la arquitectura no puede asumirse y generarse tampoco hoy por mor de la forma, no deja de encontrarse forma o, a pesar de que la arquitectura hoy no deba ser fin, sino medio -en la cultura- y, aunque ella no se conciba para significar, pero sea significada, el empleo del término divisoria nos coloca en una obligada actitud no pasiva de confrontación en cada una de esas polaridades. Al modo de una línea perpendicular, en el desarrollo de una partitura musical, cubriendo las cinco líneas, la divisoria indica el final de un compás y el comienzo de otro.
Vista desde la plaza elevada hacia el Norte
Vista desde la plaza elevada hacia el Norte
Si la división en tres de Deleuze tiene en mí el carácter de preclaridad, para luego asociarle el de convencionalidad es precisamente porque redunda en las escisiones que me interesa marcar. El filósofo francés no habla de variables para la acción, sino de fuerzas. Como tales, las acciones que serían propiamente arquitectónicas serían perturbables por tensiones resultantes de esas fuerzas provenientes de muy distinta naturaleza, incluso fuera de las nociones intrínsecas a la arquitectura y allende, exógenas a la propia cultura en una preliminar identificación. La cesura como autonomización de problemas surgidos de polos irreconciliables y no reintegrables en su totalidad es una constante en la evolución de la historia de la arquitectura del siglo XX.
Podríamos citar, entre muchos otros ejemplos representativos, la diatriba a finales de los 50 entre Reyner Banham y el propio Nathan Rogers, quien tildó al crítico británico de “guardián de los frigoríficos”, como respuesta a la dura crítica que hizo en el artículo “Neoliberty. La Retirada  Italiana del Movimiento Moderno”. Conciliar identidades, genealogías –el Neoliberty italiano- con el compromiso con el Movimiento Moderno, implicaba hablar del proyecto doméstico, de la cultura material, de la utopía, y de la semiótica como motores de la acción arquitectónica que desvelara ese momento temporal. El propio Banham habla en su artículo de la cesura en 1907 que imponía una restricción clara a los ojos vueltos al pasado, como logro inequívoco de la centuria pasada, y da sustrato a la hipótesis que quisiera yo defender en estas líneas como algo de lo más relevante para hablar de este proyecto andaluz-berlinés-mundial.
Alzados y secciones del proyecto realizado para la mayor estructura de madera del mundo
Alzados y secciones del proyecto realizado para la mayor estructura de madera del mundo
En los años 90 pasados, la “teoría de campo” impulsó lo que nuestro libro de Deleuze describía como argumento filosófico en Nietzsche. Las fuerzas que componen un campo organizan la forma, pero más que eso, lo que hay entre esas fuerzas. Ese impulso surgió en paralelo a las potencialidades del computador, de manera que lo que se puso en juego fue, de nuevo, una cesura, una divisoria entre la construcción y la forma de producción, el “form-making” en palabras del arquitecto norteamericano Stan Allen. Para él, y en consonancia con el crítico K. Frampton, lo que se presenta es una separación entre la panoplia representada y una ontología de la construcción. Para ambos, esta oposición se presenta marcando una divisoria que no es conceptual, es puramente material. Aunque la potencia de los textos de estos autores, o del mexicano Manuel de Landa, dé unas posibilidades muy abarcativas de este nuevo materialismo, me caben dudas sobre la univisión que como intento de desvelamiento de nuestro presente proveen estas intencionalidades proyectuales. Es decir, son acciones muy elocuentes y verdaderamente poderosas visual y espacialmente, como muestran las imágenes que acompañan a este texto, pero no cubren el espectro completo. No como Deleuze, que con su reparto operacional revela la acción de la ciencia, y de esta arquitectura, que sustituye las relaciones reales de fuerza por una correspondencia abstracta, holística, como una “medida”: estándar, reproducible, estilizable. No deja de ser curioso cómo los medios sevillanos se hicieron eco de la inadmisible copia de su plaza, por la proyectada por los noruegos SnØetta para elKing Abdallah Centre for Dialogue cerca de Meca. O cómo el teórico Patrick Schumacher, socio de Zaha Hadid, anunciaba en la 11 Bienal de Venecia de 2008 a través de su manifiesto parametricista, un nuevo estilo, que se oponía frontalmente a lo Moderno: “El parametricismo está listo para convertirse en una corriente dominante. La guerra de estilos ha comenzado”.
Vista desde el paseo-mirador hacia el Oeste.
Vista desde el paseo-mirador hacia el Oeste.
Con este estilo también verbal de batalla, no me parece menos radical que Banham, o tan vehemente como Le Corbusier, donde hoy queriendo ser un arquitecto de combate contra el pasado y en pro del presente, se yerguen los mismos estandartes de antaño. Porque, como he escrito en respuesta al artículoWaffleUrbanism, publicado en Domus, faltaría en el diagnóstico que lo virtual es actual y presente en la misma proporción, y equivalente a la que hemos atribuido a lo real, sujeto y objeto, hombre y máquina, vivo e inerte, donde no son ya polos opuestos. Por demás, si buscamos una rebelión, hecha por el arquitecto insurgente, hoy, a pesar del Harvey que se basa en Ernst Bloch, no busca utopías, cuando utopía ya no es lo que ha significado durante siglos para la Modernidad, un proceso de secularización de expectativas para que los dioses se establecieran en la tierra por medios racionales (léase técnicos) y –ya nunca más- trascendentes. El arquitecto es insurrecto cuando ya no confía su acción a la utopía que acrecienta el humanismo, cuya máxima es: el hombre es un hombre para el hombre (homo homini homo). Y ello es difícilmente alcanzable desde este fragmento del diagnóstico por anamnesis de la arquitectura actual que es este tipo morfológico para la Plaza de la Encarnación.
El equipo con el competí propuso precisamente indagar en el campo de fuerzas, en sus interconexiones, que desjerarquizaba las variables, deconstruía las categorías heredadas hegelianas e introducía el concepto de “soporte de intermediación”. Con ello, conjurábamos eso que apuntaba Deleuze y que incluso van Berkel, quien maneja bien argumentalmente la parametrización, denuncia, el que no hay teoría sino a posteriori, algo que encadena lo reactivo, no el conjunto de fuerzas de distinta entidad, al pensamiento. Es un empeño colectivo que se deposita en movimientos de síntesis con carácter regresivo y progresivo, y no de análisis, como en lo moderno. Al decir de Giorgio Agamben, consistiría en una comunidad donde todo el mundo puede entrar. Retira de este hacer lo homogéneo por lo común y por encima, admite lo singular. Y si alguien la formula, la pregunta por la forma se encuentra en el procedimiento, en el propio soporte que intermedia entre las cosas del mundo. El cambio de compás, por la divisoria que nos permite focalizar en la escisión, desde la que divisar mejor, tendría un correlato si la materia fuera lo integrador, y no la condición integrada, como por ejemplo han apostado Jason Payne en respuesta a este tipo de dudas planteadas por Sandfor Kwinter (From Control to design, Parametric/Algorithmic Architecture, 2008).
Vista desde el paseo-mirador hacia el Sur
Vista desde el paseo-mirador hacia el Sur
Posiblemente, lo más importante en este momento sea la reflexión en estos términos, y no tanto en acento en el resultado, y eso sí lo ha permitido sacar este proyecto a la luz. Para aquellos que sigan el dictum de Eugeni D’ors, “los experimentos se hacen en casa, y con gaseosa”, habría que recordarles que estamos envueltos y somos participantes activos en un inmenso experimento global, como dice Latour, y de ello no tenemos conciencia, dentro de un marco de incertidumbre que no admite más que epígonos de figuración fantasmática, autoextinguidos por la presión de la sociedad del espectáculo y su banalización.
Tal vez la inocencia/maldad de las camas de mi estudiante aporten metafóricamente los cortacircuitos necesarios como para culminar de una vez -manejando todos los vectores implicados-, lo que empezamos, como Dios manda.

Posdata. Cronología sintética para un proyecto singular.
Está situada en la encrucijada de las líneas que casi exactamente unen los puntos cardinales sobre la trama de la almendra histórica de la ciudad de Sevilla. La estructura urbana ha condicionado históricamente una división norte (más popular) con el sur (más monumental, turística, terciarizada). El tejido urbano queda concentrado en el interior de una red de calles capilares con múltiples esponjamientos por su sistema de plazas y plazuelas. En 1810 se decide derribar el convento agustino que le da el nombre que aún tiene este espacio.
Corredores transversales y sistema de espacios públicos a ellos conectados, del centro histórico de Sevilla. En el centro, la Plaza de la Encarnación.
Corredores transversales y sistema de espacios públicos a ellos conectados, del centro histórico de Sevilla. En el centro, la Plaza de la Encarnación.
Se construye en su lugar un mercado para 430 puestos de mercado. En la década de los 50 del Siglo XX, se demuele un tercio de su superficie para dar paso al ensanche viario este-oeste, que finalmente queda sin concluir en ambos extremos, como se puede ver en la ortofoto. En 1973, el mercado, ruinoso y con sólo una treintena de vendedores, es finalmente demolido, ubicando uno provisional en un solar aledaño. El arquitecto Guillermo Vázquez realiza un proyecto basado en el mercado original, que no prospera y los gobiernos entrantes  acaban con las intenciones de los salientes.
Derribo del mercado de la Encarnación. 1973.
Derribo del mercado de la Encarnación. 1973.
Después de varios intentos de reactivar este espacio, se redactó proyecto por parte del arquitecto José Antonio Carbajal y se comenzó a construir, pero la inferencia del proyecto en los restos arqueológicos del subsuelo, paralizó su culminación, además de otras causas políticas.
Proyecto de mercado. J.A. Carbajal.
Proyecto de mercado. J.A. Carbajal.
En 2004 se inicia un procedimiento concursal  internacional con  intervención de jurado, compuesto por: Carmen Imbernón Arquitecta. Secretaria General de Europan España, designada por la Consejería de Obras Públicas y Transportes; por la Consejera de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía,  Román Fernández-Baca, Arquitecto y Director del Instituto Andaluz Del Patrimonio Histórico, los designados por la gerencia de urbanismo son: del estudio HERZOG&DeMeuron, Christine Binswanger, del estudio Toyo Ito Associated-Spain, el arquitecto español José María Torres Nadal, por el Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla la oficina Foreign Office Architects en la persona de Nerea Calvillo, las asociaciones vecinales eligieron a Víctor Pérez Escolano, Arquitecto y Catedrático de la Arquitectura de la ETSA de Sevilla. Por su parte, por la Cámara de Comercio, Manuel Álvarez Pérez Presidente de la Asociación de Arquitectos Empresarios de Sevilla, actuando como secretario, sin voto, el arquitecto Pedro García del Barrio.
Estado del solar en 2004. 17200 m2 de estudio. Muros pantalla perimetrales, realizados para el  abandonado proyecto de Carbajal.
Estado del solar en 2004. 17200 m2 de estudio. Muros pantalla perimetrales, realizados para el abandonado proyecto de Carbajal.
La primera fase del concurso selecciona 10 planteamientos muy diferentes entre sí, que finalmente, ya en la segunda fase, 6 meses después, concluye con la designación de los arquitectos dirigidos por Jürgen Mayer H.,  con estudio en Berlín y firma la obra final con Andre Santer y Marta Ramírez Iglesias.
Estado del solar durante más de 30 años
Estado del solar durante más de 30 años
Se decide que la resolución dada a los yacimientos arqueológicos, a la implantación y funcionalidad del mercado y al hito urbano de la marquesina evocadora de los altísimos ficus de una plaza adyacente, es la más adecuada a los intereses de todas las partes representadas.
Zona de museo “Antiquarium”. Pueden verse la presencia de los arranques de las torres que sostienen la marquesina, entre las estructuras arqueológicas.
Zona de museo “Antiquarium”. Pueden verse la presencia de los arranques de las torres que sostienen la marquesina, entre las estructuras arqueológicas.
Mayer, que en 2003 había recibido mención especial al arquitecto emergente en los premios Mies van der Rohe, ha sido distinguido con el primer premio de los Holcim Awards Europe 2005 por este proyecto para la ciudad de Sevilla, y una maqueta 1:200 del proyecto se conserva en los fondos de arquitectura del siglo XXI del MoMa de Nueva York. Su autor auguró tras conocer el fallo del concurso que Sevilla acababa de entrar en los mapas de la arquitectura contemporánea.
Entre los comentarios emitidos por el Jurado del premio Holcim, puede encontrarse la frase: “El proyecto presenta una catálisis económica creíble para el mercado local, que es simultáneamente sensible al contexto”. El coste del proyecto, que se defendió en las exposiciones públicas a la ciudadanía y puede confirmarse en las hemerotecas de los periódicos locales, se estimó entre 15 y 25 millones de euros. Esas mismas fuentes especulan con que el coste final ha rondado los 140 millones de euros. La empresa constructora, que además gestionará la amortización de los servicios ofrecidos por este lugar público, prevé invertir la curva de pérdidas a partir de cuarenta años de explotación. Los más de 4.800 m2 de la zona arqueológica musealizada por el arquitecto Felipe Palomino y por el arqueólogo Fernando Amores, cuentan con restos altoimperiales romanos del Siglo II dc. La época Almohade, siglo XII, dejó restos murarios, y evidencias de abandono entre la altorromana y esta musulmana. Destacan  los mosaicos de la llamada Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco, y gran un mural de tres metros en el Patio del Océano.
Cuenta además con la Casa de la Columna, que contiene el mosaico de la medusa, la Casa de las Basas, la Casa del Sigma, la Casa de la Noria y el Hospitium de los Delfines. También merece mención una casa islámica almohade de la época andalusí (siglos XII-XIII).

Estado de la obra en noviembre 2010
Estado de la obra en noviembre 2010

La ingeniería Ove Arup ha participado desde la fase de concurso en este proyecto. En los 7 años de trabajos de construcción, los problemas a resolver por imprevisiones de pesos globales y las capacidades portantes de los elementos construidos bajo supuestos que luego fueron desestimados, han provocado duros debates políticos y ciudadanos, agravados por demoras y sobrecostes. Los durísimos ataques que ha recibido durante este tiempo el equipo alemán desde la empresa constructora, la prensa, las redes sociales, los mismos políticos que un día lo aplaudieron, un sector de la ciudadanía, su misma consultoría estructural, etc., han sido una cantinela constante que ha marcado la reacción de asunción social de este espacio. La controversia por la aplicación de sellantes químicos para las altísimas temperaturas estivales a soportar por las uniones entre las maderas laminadas encoladas traídas de Alemania, que han tenido que ser desarrollados ex profeso para este proyecto fue el último capítulo de críticas antes de la inauguración oficial en abril de 2011. Después de esa apertura, la Gerencia Municipal de Urbanismo ha iniciado los trámites para plantear una reclamación administrativa al arquitecto alemán por los daños y perjuicios ocasionados a la Administración por la desviación presupuestaria que sufrió la construcción debido a “errores de cálculo del proyecto”.
Carlos Tapia. Arquitecto e investigador del grupo OUT_Arquías.
Profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla. Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas.
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Antes misterio

Nunca puede encadenar a nadie su compromiso por una causa justa, es por el contrario un sano ejercicio de libertad hacerlo, una sarna con gusto. Coger la pancarta reivindicativa de aquello que sus motivos la abandonan a una suerte inmerecida,  sabiendo que lo de la Encarnación necesita un trato diferente y menos perjudicial del que le otorgan, lo hace obligado.
Pero los placeros ni caso. Caída en la apatía, en el silencio y el conformismo, a la Encarnación, plaza municipal de abastos después de treinta años en la provisionalidad como que de repente le sobrevino una solución desesperada, tan negra y peligrosa como un agujero, y no precisamente de la capa de ozono. ¿Cómo se puede estar conforme?
La plaza de abastos, que debería de haber estado reconstruida hace ya muchos años, y aun sigue sin hacerlo más que todo por la incapacidad de los munícipes a lo largo de seis lustros, que se dice pronto, y el silencio de los placeros, algún día tocaran las palmas a la tontería.
Ahí sigue el solar por el capricho inoperante de las personas que ocuparon un lugar en la responsabilidad, junto con la desidia, los temores y el enrevesado ensimismamiento de sus placeros, que incluso pudieron consentir que quedara convertida en una galería subterránea, y encima, para hacerlo más doloso surgió la idea de restar espacio a la plaza municipal de abastos al objeto de poner ¡¡locales comerciales!!
 Divulgar semejante atropello ante la pasividad de los silentes placeros, vendedores, comerciantes, acaso industriales, como gustan llamarse, en eterna provisionalidad, y los resultados que hubiera tenido sobre esta ciudad, a la que podían haberla privado de un edificio público con características cultural y etnológicas, que ciudades como Barcelona y Valencia, conservan para el disfrute de sus visitantes, lo cual motivó esta aventura epistolar que fue creciendo gracias a la generosidad de los directores de prensa que tuvieron a bien publicarlas.
Desde que esto ocurre, nos hemos venido aglutinando un importante grupo de dispersos colectivos ciudadanos, de tal suerte que su fuerza a ejercido para motivar  en la opinión a muchos otros más, circunstancia que, junto a distintos motivos que son desatendidos, podía ser la causa de que se haya podido cambiar toda la trama que para la Encarnación tenían urdida. Lograda in extremis la salvación de la tradicional plaza de abastos, no me queda otra que mantener mi compromiso de seguir escribiendo (cosa que espero no cancelar antes de la inauguración del emblemático) con los verdaderos artífices del milagro de la Encarnación, antes misterio, que son ustedes, los lectores de estas cuitas que os envío y se molestaron en leerlas y que tal vez por amistad, cariño y solidaridad me hicieron llegar su preferencia, y adicción,  a esta extraña manera que tengo de contar las cosas que pasan en lo de la Encarnación.
Sevilla a 25 de Julio de 2003

Francisco Rodríguez Estévez

jueves, 20 de noviembre de 2014

El algodón

Si no fuera porque el algodón no engaña, pensaría que en el solar de lo que fue la plaza de abastos de la Encarnación, otra vez están haciendo pruebas. Dos maquinarias perforan la superficie, tratando de hallar algo en su interior para realizar nuevos análisis de un subsuelo que poco o nada puede haber cambiado desde que le realizaron el último, puesto que salvo los de glucosa  en sangre y los de colesterol malo están todos más que sobradamente efectuados.
Nadie acierta que es lo que pudo faltar en todos los anteriores para que este que se está llevando a cabo, posiblemente tenga el fundamento más allá de que se vean, después de tanto tiempo, (once meses que finalizó el anclaje de las pantallas), estas enormes maquinarias pululando por el solar.
Con el cambio de propuesta, metro por tranvía, tiene ahora poco sentido la estación de aquel proyectado, previsto en la (mala) idea premiada, pues el metro-centro se  nos ha vuelto un deseo al que llamaremos de momento tranvía, ya que difícilmente podría utilizar la proyectada estación subterránea.
Confiemos que una vez subsanado lo de la parada del tranvía en la Encarnación, que aunque esté por ver, no sea impedimento para que el servicio público de transporte siga prestando sus servicios y que encuentre la rectificación en la (mala) idea premiada,  junto con la altura de la cubierta, que debe de ser reducida considerablemente.
Con total seguridad el parasol, en caso de que llegaran a realizarlo, no alcanzará la dimensión de seta gigante que sus creadores pensaron, con  lo cual tampoco el mirador panorámico por encima de estas tiene razón de ser una vez anuladas sus pretensiones de amplitud de miras, socializadas.
La cripta arqueológica tiene todas las papeletas de quedar selladas bajo la plataforma, puesto que en la (mala) idea estaba previstos unos espacios libres desde los cuales la Híspalis seria visitable, pero que con la falta de entendimiento en la crematística, lo más seguro es que quede al aguardo, bajo candados, mejores tiempos.
Lo de la azotea, sala de concierto la llaman, es terrible. La democratizada biplaza no escuchará más música que los que produzca el botellodromo, mingitorio, sexodromo, y sus suaves trampas y escalinatas una dificultad añadida, en especial para llevar a cabo ese utópico municipio sin barreras arquitectónicas que desde el pacto se defiende infructuosamente.
Igual o peor es que no aparezca la utilización de la energía solar tratándose de un edificio público, sujeto a normas en vigor que las hacen obligatorias. Si no fuera por lo del algodón pensaría que me engañan. Al ver aquello con seguridad ni han mirado el Reglamento de Mercados Municipales. ¿Sera, por algodón?
Sevilla a 20 de Septiembre de 2004

Francisco Rodríguez Estévez
El vacío

Esta ciudad no hay dudas de que está llena de historias y leyendas, donde lo cierto y lo inventado se mezclan para no saber nunca, a ciencia cierta, lo acontecido. Son aquellas, que tienen tantas versiones, que cuesta saber la verdad, de donde empieza y como acaba, hasta a los más eruditos historiadores.
Sevilla forja continuamente historias que se convierten en leyendas. Últimamente se está obrando una que siendo más verídica que las que cuenta el humorista, es tan increíble que más bien parece una mentira, una broma, un chiste.
Tristemente pasó a engrosar la lista de aquellas que por la seriedad del asunto, no son resueltas por los gestores públicos, que las eternizas al no encontrar una correcta solución, y que el pueblo las ironiza para convertirla en algo grotesco. La leyenda suscitada forma ya parte de la historia más negra de las que acontecieron en la trama urbana y comercial de su centro histórico.
Imagino, cuando pasen los años, que pensaran de nosotros los ciudadanos que la habiten, contemplado el enclave, conociendo la historia y la leyenda que resulte con el paso del tiempo.
El tiempo se encarga de desvirtuar todo lo que se transmite oralmente. La historia se altera por la propia visión de quien la escribe, siendo por lo tanto siempre inexacta e incompleta.
La Encarnación llegará a ser alguna vez, con la recuperación de su plaza municipal de abastos,  un punto referencial de esta ciudad, lo mismo puede ser que después de tanto tiempo solo sea una sombra de su ayer, y en sus entrañas guardaran su rico patrimonio de esplendoroso pasado. Se escribirán libros y se transmitirán sus leyendas, incluso la más negra de todas, llevar treinta y un año siendo tan solo un vacío.
Las futuras generaciones no llegaran a entender nunca como fue posible que esto sucediera. Cabe preguntarse si pensaran que fuimos tan torpes, tan indolentes, tan ineptos que llegamos a permitir que durante tanto tiempo el corazón de la capital de Andalucía, estuviera convertido en una vergüenza que no avergonzaba a nadie.
Es de esperar, después de todo, que si se hace algo, tampoco nos sonroje, pero es de temer que sean los propios placeros que no se den cuenta del vacío y se empeñen en llenarlo con lo que pillen.
Sevilla a 20 de Agosto de 2004

Francisco Rodríguez Estévez

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El milagro

A pocos días de que se produzca el fallo, nunca mejor dicho, del concurso de (malas) ideas para la Encarnación, apenas si queda más recurso que solicitar la intercesión de Santa Rita de Cassia, patrona de los imposibles.
Tras varias horas de una de esas jornadas de análisis de lo acontecido, propiciadas por una pequeña parte de la sociedad civil a la que le preocupan las determinaciones que la administración toma al respecto, me llevó a la reflexión de que por lo visto, esta, (la administración) siempre hace lo que le viene en gana.
Paralizada la descabellada propuesta del mercado sótano, entre otras cosas, por la aparición de la paleocristiana. Salvada por el gong de las urnas, ahora se procede a la exculpación, nada menos que con la convocatoria de un ambiguo concurso de ideas. El remedio, (peor que la enfermedad), se puede convertir en un imposible proyecto que, en lugar de dejar a los ciudadanos boquiabiertos admirando una epatante edificación, les dejará como un mimo, sin palabras, cariacontecidos. ¿Dónde estará el mimo? Entendiendo por mimo, palabras del Sr. Alcalde, aquello que no tiene que ver ni con la gesticulación, ni con la política de gestos. El mimo era el cariño y el cuidado que demandaba otrora el candidato Sánchez, para los placeros y su plaza de abastos provisional, y este no se observa en ninguna de las propuestas, por más que quieran disfrazar las evidencias.
¿El prestigio? Pues, tampoco  aparece en los pequeños formatos expositivos la firma de tal merecedor, menos, los haberes para abonar minutas acordes, ni las cantidades para ejecutar nada, ni tan siquiera para batirse el cobre, nunca mejor dicho, para esos aplaudidos champiñones gigantes, tan espectaculares a los que llaman parasoles increíbles, toxicidad y conductibilidad  aparte.
 ¿El Emblemático? Más de lo mismo, el mundo por montera, ¡Matemático! Que salgan las cuentas. Esquemático, donde dije, digo, dice pobrecitos placeros. La plaza de abastos, compromiso que viene de los tiempos del régimen, de cuando Franco, con expropiación forzosa a los propietarios y arrendatarios, condicionada a la recuperación de esta y su ocupación por los placeros que por lustros resisten, no deja de ser ahora, por increíble que parezca, un mero detalle, una anécdota que no se tiene en cuenta.
El despiadado concurso incluso desobedece las buenas intenciones del Sr. Sánchez cuando placeaba de candidato, si es que estas no cambiaron tras los éxitos, cosa que suele pasar, pero desde luego que para nada repara en las anteriores, devolverle el mercado a los placeros que llevan tantos años en esas instalaciones que, al parecer, advirtió en la euforia de las promesas, y tal vez por eso, tuvieron la consideración de inadecuadas.
 ¿Dónde está el mercado? ¿Acaso no es la plaza de abasto, una plaza pública, de servicios, y municipal?  La selección de los diez finalistas, diez ideas tan distintas, tan fuera de la contextualización urbana de la Encarnación, tan distantes y desnaturalizadas de la plaza de abastos, tan variopinta de capa, que más que concurso parece limpieza de corrales, donde el morlaco llevará a la piadosa viuda de Casia, en un sobreesfuerzo mediador a derramar hectolitros de lágrimas. Las mismas que con seguridad se nos salten a algunos si no se obra el milagro.
Sevilla a 9 de Mayo de 2004
Francisco Rodríguez Estévez


martes, 18 de noviembre de 2014

Contar y contar y volver a contar

Se dice que hay sevillanos que cuentan, según nos cuentan, y ademas cuentan sus cosas sobre esta ciudad. Los hay también de los que no se cuenta para nada, aparte de que no cuentan nada (que digan otros) por aquello de que no cuentan. Qué decir de los que hacen cuentas, y donde dejamos a los que se las dejan hacer.Contar y no parar.
De los que cuentan, advertimos del que reiteradamente ha dicho su parecer sobre lo de las setas, y como  no parece que sea experto micologico, lo más seguro sea que sepa algo de las setas a tenor de los premios obtenidos en su dilatada carrera de arquitectura.
 Hace muchos años, en los inicios de la pagina que ahora se cuenta  en la que algo dejé dicho, por cierto coincidente en gran parte, a lo que nos viene a contar hoy, en su saber, que lo mejor fuera que aquello se llenara de una enredadera gigante para que no quede nada al descubierto, que lo mismo no va mal encaminado en semejante opinión, visto como van las imputaciones en esta operación, pero más ilusión hacia lo del “planetarium” en la bóveda, que convertir tanta madera en un rodrigón de hiedras.
Todo parece indicar que por fin se le van a hacer las cuentas a lo de las setas, y que es que no hay manera de que salga aun cuando ni se ha incluido el costo de las puertas automáticas, pero ya parece excesivo por cuanto todas la modificaciones fueron a la baja, por cuanto ni se empleó más cantidad que la presupuestada en el antiquarium, ni se completó el paseo de vista socializada hasta la seta seis, ni mucho menos la estación de metro, ni las preinstalación para el metrocentro, ni se llevó a cabo ningún aparcamiento, previsto en su perímetro.
Por contra aparece la inútil rampa a ninguna parte, y el mamotreto sin uso de un ascensor que corresponde a una edificación ahora municipalizada, ocupando suelo público. Cuentas y mas cuentas, http://laencarnaciondesevilla.blogspot.com.es/2012/05/con-cincuenta-y-cuatro-con-una.html,
Difícilmente llegaran a cuadrarse, pues tendría que valorarse la demolición de las fuentes bultos que aun están por estrenar, y los números serán tan desconocidos como el verdadero costo de este capricho que al parecer tenía por objeto devolver la dignidad a los pobrecitos placeros que llevaban tantos años en una provisionalidad franquista, y había que tratarlos con mimo y cuando menos hacerles un mercado emblemático del que todos nos sintiéramos orgullosos, (palabras del Alcalde de Sevilla momentos antes de informar a los medios de que no lo explicaría por qué no se podría entender).
Ha sido esta mañana cuando junto con la noticia de nuevos imputados nos enteramos que el lobo marino se lo hace con la pingüino hembra en los hielos árticos, quien lo iba a decir, que se ha llevado a cabo la reparación, cosa intermitente continuada, (Peor era lo del “dinero en diferido”, o lo “antes partía que doblá”, y eran ministras) que es como se colocan de vez en cuando las losetas de granito en el enclave micologico y que son a todas luces inadecuados que  por su fragilidad se resquebrajan de inmediato, evidentemente fue una mala elección de los materiales, diría que tan malos como los empleados en el equipamiento de los puestos del laberintico mercado municipal de abastos, por un total de 4.400.000 euros, un paston, del que espero que la auditoria encuentre un resto del activo disponible para la instalación de la puerta automática. O lo vuelvo a contar.
Sevilla a 18 de Noviembre de 2014

Francisco Rodríguez Estévez