jueves, 17 de abril de 2014


El concurso

 

Me desayuno con la noticia de que han sido tres sociedades lideres en el sector y de renombre mundial las que concurren a la adjudicación. Hasta cinco lo hicieron para lo de la Encarnación. Y al parecer todo estaba consumado.

Tres meses llevará el estudio de las propuestas, sin que se conozca la composición del jurado calificador. En lo de la Encarnación, bastaron unos días para que el jurado internacional y de prestigio tuviera el clamoroso fallo. Y el fallo de la adjudicación sigue siendo un enigma, en lugar de misterio.

La noticia amplía que los concursantes dispondrán de tres días para llevar a cabo las modificaciones que se dispongan por estos calificadores. Unos tanto y otros tan poco.
En lo de la Encarnación, cada modificación era una subida en los costos constructivos, exentos de penalización.
El viaje del Rey al Golfo Pérsico, el último escándalo de corrupción y el plan de ajuste del gasto público en Francia son los temas de nuestra sección de Opinión http://www.elmundo.es/opinion.html Esperamos vuestros comentarios
En la cuenca minera se clama una preparación para rentabilizar esta operación políticamente, otro icono, cursos de formación. ¡”Gensanta”!

En lo de la Encarnación reina el silencio en el disparate, tal es que hasta la empresa sueña con dejar la concesión soñada por el cuento.

Viene bien que el concurso se lleve con un escrúpulo desmedido, lo cual dice la noticia que llevará algo más de un año, por lo que los fallos de otros concursos quedan exentos de producirse. Tampoco aparecerán las modificaciones de última hora, y es hasta posible que cumplan con las leyes al respecto, las normas que regulan el sector y cuantos reglamentos se encuentren sujetos a cumplimiento, por lo que se evitarán otras Encarnaciones. Cruz, de cruces.

A la Encarnación todo le llegó tarde, incluso el pegamento llevó a tener que hacer todo un invento, y la sostenibilidad olvidó a las energías renovables. Con las medidas tomadas,  el medio ambiente primará en el concurso, en aquel de lo de la Encarnación, el ambiente fue caótico, antes que imposible,  y el paisaje urbano quedó destruido mientras si y mientras no. Dura Lex.

El pasado tuvo un rescate limitado de sus ruinas, pues entre almacenes y garaje, pasillos y tiendas, rampas, escaleras desaparecieron buen cacho. En la mina el pasado es el recuerdo de una balsa contaminante que sumió en la ruina todo un paisaje donde el medio ambiente se tiñó de cieno. Velum templi https://www.youtube.com/watch?v=25Gmcz9oKy8

La Encarnación, siempre madre y maestra, nos deja su enseñanza continuamente, pero como esta la cosa  de deberían de tomar buena nota y darse en este asunto generador de riquezas para una comarca al menos una posible urgencia en resolver, y por esta vez olviden lo de la puerta, de entrada, todo está dicho.

Sevilla a 17 de Abril de 2014

Francisco Rodríguez

Una palabra tuya, bastará

 No hay ninguna duda que seria suficiente. En todo caso bastaría darla, si es para cumplirla, es decir, poder hacer lo que se dice que se quiere hacer, poder que se quiera, pues la palabra dada, una vez que perdió la fuerza de otro tiempo la de honor, y la de Niño Jesús no vale cuando se pierde pelo,  ya está visto que actualmente la palabra dejo de tener la validez de documento verbal.

En este caso, además de la emitida oralmente, es decir de viva voz,  que también bien podía llamarse verbal, obra otra en tarjetón de saluda, como compromiso autógrafo , y en otra, por imposible  no quedó memoria en los hilos telefónicos del fijo, mas aparte de una que guardo, con membrete.

Esta palabra dada, que aun espero que se cumpla, debieron de ser palabras responsables, ya que en lo de la Encarnación son dos las responsabilidades, y lo de la puerta, como comprenderán, es algo mas que  archisabido por todas las partes, de que es una obligación el cumplir la Ley, y en ningún modo la puerta es acceder a un capricho, algo que "de entrada" si que fue todo aquello, mas aun transgrediendo leyes, normas, y reglamentos, pero por supuesto que no tiene a la fecha una salida coherente. Capricho político, ¡mas madera!

Palabras y mas palabras. Palabras siempre palabras, de los unos y de los otros, y de los de mas allá, de responsables e irresponsables, palabras, siempre palabras evitando cumplir lo que dice la Ley, ítem mas cuando se reconoce por ambas responsabilidades que a simple vista puede verificarse la aleatoria colocación de las puertas existentes y la disposición de apertura, y querer ignorar lo evidente en materia de higiene, pues aparte de lo pesada que resulta abrir la única hoja disponible, de cada absurdo par, no deja de ser el pomo, o manubrio de esta, una fuente continua de contaminación por cuantas personas diariamente dejan su impronta, y lo que lleven pegado en la palma, grabada en el tirador, para que otras manos se impregnen del regalito.

Una palabra bastará, sin que ella sea una orden imperativa, basta disponer que se cumpla la Ley, y con unas sencillas modificaciones colocar las puertas donde los usuarios, es decir el publico en lo publico, puedan encontrarlas sin dificultad, y que con esta nueva disposición mejore la circulación interior del laberinto.

Con las mejores galas, expresa su palabra quien puede darla. Una palabra suya sería más que suficiente, de no haber habido otras con anterioridad, seguro que esta vez la emitida forma parte de su mayor deseo, acaso conoce perfectamente la Ley, y es su responsabilidad acatarla. Poco, a poco, le escucho decir, todo se arreglará.

Lo malo es que la prioridad no parece que será lo de la puerta, es de temer aun siendo algo de carácter general, y lo mismo, con independencia de la demora de esta, mientras se empieza por el toldito, o cortinaje vertical, que por su especial disposición, en cuanto a la luz solar, es algo de afectación exclusiva, y que si se evita esta nefasta reflexión con un mínimo costo, será cosa de agradecer, pues con esta medida, cabe pensar que los solomillos dejaran de exponerse en la terraza del tercero de la casa de ladrillos cara vista.

Pero, nada peor que disponer hacer poco a poco lo que es una acción total, por lo que algo se quedará atrás.
Poco a poco. Lo mismo son tantas cosas por subsanar, o rectificar, o cambiar, o eliminar, o que añadir, que bien está, después de mas de tres años, empezar por alguna, la que sea, siempre que si de verdad se tiene la intención de darle una solución total, en la medida de  lo posible, a tantas deficiencias, antes de que la sentencia del Tribunal Supremo de la Junta de Andalucía, visto lo dictado a los constructores de la parcelita, que por no derribar aquello,  el matrimonio cumple condena en cárceles separadas.
Como decía Aragonés: Palabra, palabra, palabra, y volver a la palabra, y otra vez la palabra.

Sevilla a 17 de Abril de 2014

Francisco Rodríguez Estévez

domingo, 13 de abril de 2014


Otra

La diferencia ya se  puede apreciar, pues nada tiene que ver este lugar lleno de bullicio, con el que hasta hace poco se le consideraba saturado de bares y ruidos.
Un sitio especial por cuando sigue teniendo una parte importante en el comercio de esta ciudad durante doscientos años. Toda una historia de la ciudad, en su centro histórico y de casi ocho lustros de provisionalidad. Un lugar destinado a su propio destino, y abandonado por la  incompetencia de tanta irresponsabilidad.
 Un lugar donde era posible hacer una plaza de abastos amable, y a escala, sin transgresiones de esas de temer, y que es mas que posible que algún día tengan que penarse con una demolición, tal como el caso del chiringuito paellero que se llevó por mas de 25 años “desconociendo” la situación. Lo mismo, no es igual, pero quien sabe, pues una cosa es el cobertizo para animales, y  otra cosa es la “la Gaviota”, que hay casos y casos. Y otros muchos a los que no llegaremos a conocer su final.

Con todo, aquello, también llamado patochada, y calificado a priori como la locomotora del decadente comercio, hay que reconocer que el ruido reinante en la actualidad en lo de la Encarnación, desde luego que no ha sido producido por la plaza de abastos tal como había pronosticado el doctor Sánchez.

Posiblemente tampoco ha sido por la atracción del publico hacia este mamarracho de mercado municipalizado, llamado a ser la sinergia del sector, tal como anunciara el delfín, ángel caído en las visiones esotéricas, puesto que, antes de la salida forzada, en una de aquellas llegó a visionar  nada menos que la mismísima prolongación de la 5ª Avenida de Nueva York, llegando a predecir, ahí es nada,  que por el interés que había  en las mejores firmas fashion por venir a instalarse en la sinuosa calle cubierta.

Por cierto que en tres años, la empresa de teléfonos sigue cerrada. La pizzería ahora es cervecería. La heladería, mesón-asador, y  la tienda de calzados,  bar de copas, como ejemplo de transformaciones del poco éxito que aquello por el momento tiene.

La curva Sur, calle travestida también en otro bar, es el indicador de lo que ocurre  en esta otra Encarnación desproporcionada y transgresora, pues para que en la ciudad de las personas, estas llegaran a la solitaria, decadente y ruinosa Encarnación, se hace evidente que lo que había era una falta de bares tal, que nadie se daba cuenta de esta carencia para que esta Encarnación se haya convertido en otra.

A decir verdad, se advierte que en penúltimo responsable, ¡mas madera!  ya advertía que lo mismo daba esperar después de 37 años unos meses más, y por fin, su vaticinio llega a los cuarenta años, mas madera, más bares. Y además, sin puerta automática, se fue solo, solito, solo.

Un reguero de bares, baretos, barecitos, bistrós, abacerías, gastro-bares, cervecerías, cafeterías, kioscos, y chinos con litronas que van de Este a Oeste, y de Norte a Sur, confluyen en esta otra Encarnación, en la que la plaza, la de abastos, se encuentra sitiada por bares, y mas bares, sin que ninguno de ellos realicen, que se sepa, sus compras, por mas que anuncie cocina de mercado, cosa del marketing, pues una cosa es mercado, y como bien sabéis, plaza municipal de abastos es otra.

Sevilla a 13 de Abril de 2014

Domingo de Ramos

Francisco Rodríguez Estévez

viernes, 11 de abril de 2014


Por higiene

Mi distinguido e ilustre visitante, ahora es profesor. Cierto es que durante algún tiempo fue Ilustrísimo Señor, pero como todo en la vida tiene su tiempo, decidió que donde mas le gustaba invertir el suyo era en impartir clase en la Universidad, enseñando a edificar, fuera aparte de disfrutar con la familia, los amigos y el deporte, practicando las medias distancias en carreras no competitivas, manteniendo un físico exento de grasa.
Cosa que con tanto lustre, estaba perdiendo, cuando menos un tiempo precioso vista la experiencia.

El caso es que acertó a pasar por lo de la Encarnación,  y tuvo el detalle de entrar a saludarme. Por suerte también tuvo la delicadeza de no preguntarme por lo de la puerta, algo mas que sabido, pero era algo tan claro, que incluso al ser la primera vez que visitaba el laberinto, aquello no le era desconocido,  acaso por su profesión, pero a nada entrar ya advertía las deficiencias a primera vista que todo hijo de vecino puede observar.
Era pues evidente que faltaba la puerta, justo donde sus acompañantes pensaron, como todo el mundo, que debería de encontrarse.

El sabe que las responsabilidades están al tanto de esto, las dos, las ilustrísimas y las otras, que en lo de la Encarnación, Jano bifronte, es el lugar donde lo serio siempre se hace guasa, y la broma, seguro que en este caso debe de ser comida que la cosa está mu mala, por lo que no  queda otra que esperar que algún día ambas lleguen al razonamiento de esta deficiencia, que junto con otras muchas, se aprecian en una plaza de abastos municipal, icono emblemático, que se salta a la torera la mismísima Ley de Accesibilidad, y lo que haga falta.

Sabiendo del disparate que se aprecia en este espacio, centrándonos solo en la plaza de abastos, y siendo  profesor universitario en esta disciplina académica, pues como que no quería, aun sabiendo lo que hay,  hacer ningún comentario al respecto, pero de verdad , es que viendo aquello in situ, que otra cosa son las teselas de la colonia hispalense,  y comprobando la pésima disposición del deforme espacio tipo ameba, donde en lugar de encontrar la diafanidad que se recomienda en los lugares  comerciales, pero a este le dejaron hasta treinta y seis enormes columnas revestidas de formica, convertidas en treinta y seis serios obstáculos, cuando seguro que con mejor diseño, podían haber sido fácilmente evitados.
Comentamos brevemente la penosa actuación, de entrada, que con el silencio mantienen las dos responsabilidades, y de salida como una puerta la callada actitud, lo cual nos viene a indicar el nivel, por cuanto es lo de la puerta algo tan sencillo como llamar por teléfono a una empresa de puertas de aluminio automáticas, y no ya solo por cumplir la Ley que hasta el momento se desobedece, más por higiene.

Resulta ser que es en las asas de los carritos de plásticos de los híper, donde se pueden contar el mayor número de agentes contaminantes, pues son muchas las manos de distintas personas los que lo tocan, pudiendo ser transmisoras de enfermedades.
Por higiene, las puertas de estos establecimientos son automáticas, por higiene las de la Encarnación, las aleatorias puertas de lo de la Encarnación deberían de cambiarse, aunque solo fuera por higiene, pero seguro que, y es verdad que nunca pasa nada, hasta que pasa,  por lo que resulta probable que dirán que esta disposición no aparece en la ordenanza, nueva ordenanza, pero el caso es que ni siquiera miraron el antiguo reglamento de mercado que estaba en vigor, cuando le metieron mano, no sin cierta suciedad, pues como si no, se podrían encontrar tantas deficiencias.

Acaba la visita de saludo, se marcha, le despido dándole la mano excepcionalmente, pues por mi trabajo este gesto tiene que evitarse, no cabe este contacto manual, y por cortesía abriendo la pesada puerta para que salga, algo que no puede realizar una persona de movilidad reducida, ni muchas personas mayores con facilidad, menos llevando a menores en carritos.

Ni que decir tiene que siempre que cojo una cestas del súper las envuelvo en el plástico de una bolsa desechable, y cuando toco alguna puerta, en estas de las de la Encarnación, ya sea de entrada y salida, las de los escondidos aseos, o las del cuarto de las basuras, que son dos como las responsabilidades, pues, siempre, pero siempre, siempre, por higiene, por antigua buena costumbre, me lavo las manos, justo en el ojo de detergente con lejía donde se desinfectan los paños de la limpieza, y luego las enjuago con agua fresca.

Sevilla a 11 de abril de 2014
Francisco Rodríguez Estévez

jueves, 10 de abril de 2014


No hay temor

 Hoy por cuarta vez, cuatro primaveras van ya, que al agujero de lo de la Encarnación,  un peligro constante del que por suerte no se ha cobrado todavía ninguna victima, le volvieron a colocar la red.

Un salto al vacío al que durante una semana al año se le evita el inminente peligro que permanece durante las siguientes cincuenta y tres, de este modo, eliminada la causa provisionalmente, no se rían por favor, que ya sabéis lo que en la Encarnación significa provisional, por esta al menos se evita el peligro.

Los operarios, que son dos, como las responsabilidades en esto de la Encarnación se llevaron toda la mañana de arduo trabajo no exento de peligros y esfuerzos, nada menos que para tapar la boca abierta,  y anudar la red verde, verde Esperanza, para que con suerte, pues el riesgo de lluvia persiste en esta fechas, y esta próxima madrugada pueda pasar la Esperanza, tal como lo hizo toda la vida, ahora y siempre.
 La Esperanza, que por tres veces anteriores, desde que travistieron a la Encarnación, otrora plaza de abastos de gran vinculo macareno, para convertirla en icono del tiempo rosa, que además deja el agujero y su peligro al descubierto, pues como que en ninguna de estas ocasiones anteriores sucedió el pausado regreso, como siempre. ¿ Este año?

Por tres años van , y no le cambió la cara los primeros rayos que siempre iluminaban en la Encarnación su cara. Tres motivos, tres circunstancias, tres años, pero al menos la red estaba colocada por el riesgo latente. En el peligro no hay temor.

Cuando pase la Esperanza, como siempre hizo a su regreso aun en los tiempos mas difíciles del eterno solar, salvo en las ultimas tres ocasiones, este año, cuando pase la Esperanza le brillara de nuevo la cara, cansada de madrugadas con riesgos de lluvia,  y aunque cabe la posibilidad de que  el Sol sea sombra, por mor del inútil puente de una construcción mala, por cuanto sin seguridad, agujero y puente muestran deficiencias y  no se completo el recorrido,  ni del puente ni de vuelta.
Un año mas el agujero de lo de la Encarnación dispondrá de una red verde que  evitará que alguien se la dé en el granito de los estratos de la Colonia, pues Pilatos allí, ya se ha lavado las manos.
Pero distinto es lo de la puerta, que como no es Ley Romana, no les quedaran mas remedio que acatar la sentencia.

Sevilla a 10 de Abril de 2014

Francisco Rodríguez Estevez

sábado, 5 de abril de 2014


Transgresión

 

Acaso no será este el último cuenta cuento de una lamentable historia que bien podía acabar con la demolición, por cuanto la sentencia del mas alto Tribunal de Justicia, que vete a saber por que motivos no se acata, dictamina que todo lo construido fue una transgresión, algo que evidentemente era cosa sabida, pues basta repasar la hemeroteca para encontrar la perla de “que aquello zarandeará a la ciudad anquilosada”.

 Evidentemente las setas son transgresoras en todo, por cuanto a la Ley condenada, mas no lo serán menos quienes no la acatan, tal como los transgresores que no hicieron ni puñetero caso. Obra consumada, nunca es derribada. (Si es municipal)

Me viene a la memoria aquel que  en terreno de su propiedad, pues se hizo un cobertizo, diciendo que era para  los  animales, y guardas los aperos, pero por aquello de la altura de las ventanas, resultó que al juez mas le pareció que construyera casita en su parcelita, y aparte de condenarle a la demolición, que ejecutó el ayuntamiento del lugar,  por cuenta del transgresor, este también tuvo fuerte sanción, acompañada de pena menor, por despotricar en el enfado, pero que por suerte no tuvo que pagar en celda, lo cual ya significó un ahorro para todos.

En nuestro cuento, coinciden otras cuantas cuentas, por lo que se puede comprobar que, salvo la puerta inexistente que impide el paso, ocurre que desde la puerta Oeste, y de la puerta Este, ambas privadas, tanto como desde el sótano musealizado, los ascensores llevan a la nube, subiendo, bajando 

La nube es la parte superior de la epatante cubierta de conglomerada madera, donde de haber estado todo en regla, deberían cuando menos  estar instaladas las fuentes de energía sostenible en este caso las fotovoltaicas, por lo que la cuenta de los contadores no seria ningún cuento.

Corresponde la limpieza y mantenimiento de esta estructura de paneles, cuyas fijaciones tanto las de cremallera atornillada, como con tirantes de maromas de hierro en torsión, angulares y flejes, así como otros elementos metálicos, susceptible de oxidarse, se les debe realizar los periódicos engrases, y  repaso de la pintura del revestimiento, así como la iluminación del serpenteante camino de hierro, camino inacabado, por cuanto el paso hasta la invasora seta seis, a través del puente que por seguridad  se hizo inútil, y ni decir que como no podía ser de otro modo la suma de los gastos son aplicables a la cuenta de la concesionaria.

 Malo seria que este montante quedara también prorrateado, y que, por pequeña parte que fuera,  alguna se le adicionara al que soportan los placeros, ya que esto son hombres de poca fe, es decir paganos de todas a todas.
Es posible que todas las instalaciones propias de la restauración y gastronomía que coronan el núcleo nuboso tengan su cuota claramente definida, por mas que los servicios, aseos, letrinas y excusados, se acceden por la escalera de caracol, y cuidado con la viga, por lo que en este lugar, límbico,  los deficientes en motricidad lo tiene mucho peor que para entrar en lo que llaman plaza, pues aparte de la transgresión de la Ley de Patrimonio, y la Ley Feraee, no se acierta a pensar como le concedieron la oportuna licencia si la Ley de Accesibilidad en la nube es otra broma, que en este caso no es comida, si no guasa.

La dura Lex, tampoco puede ser una marca de platos, pero lo mismo se piensa que pene de sangre, pueda ser una dolorosa herida, y otros le quieran poner un preservativo durex, al carajal montado, también llamado quilombo. Acaso todo no sea una puerta de escape, ni una salida de emergencia, ni de tono, pues mas parece que de entrada, como era el slogan, todo puede tener cabida, es cuestión de ponerse. Dura Lex. Dura, dura, pene lo que pene. De pena.

Sevilla a 5 de Abril de 2014

Francisco Rodríguez Estévez