martes, 16 de septiembre de 2014


Un lugar de encuentros

Basta asomarse al solar para creer que, en lo de la Encarnación, se está “haciendo” algo, pero lamentablemente, son muchos los que no saben el que. A pesar de todo, todavía hay quien cree que lo que está aconteciendo en ese lugar, que hasta hace treinta y dos años ocupara el desaparecido mercado de la Encarnación,( al que ya vamos quedando pocos para recordarlo), son nada menos que las obras para construir uno nuevo.
La cosa es, que así se desprendía de las autorizadas palabras cuando, con la autoridad de candidato,  en sus mejores deseos, le llamara de emblemático, tal como la anterior responsabilidad lo hiciera con el calificativo de “de cine”. Pero, que distinta es la realidad.
Ocurre que, el llamado emblemático, el  “de cine”, el llamado a ser el mercado central de la ciudad, ese que, al igual que el anterior fuera el referente durante más de un siglo del desarrollo comercial, social, económico, gastronomico, y cultural, por no incluir también el cofradiero, que alcanzo la importancia que se desprendían de sus dimensiones, ( uno de los mayores de Europa), el de su emplazamiento, centro del centro, punto de encuentros, enclave de comunicaciones para los ciudadanos de extramuros, y ombligo del mundo, ese, nada menos que quedará,( si Dios no lo evita), como consecuencia de ese invento, al que llaman rompedor, epatante, champiñones e incluso ficus metálicos ( y premiaron como metropol  parasol), si bien lo de la estación del metro, de momento, tendrá que esperar, pues a ese, que parece que al fin le metieron mano, no será tal cosa, pues le dejaran convertido en un exponente ridículo, un mercadito de reducidas dimensiones, condenado de antemano, (al perder su identidad de plaza de abastos), y que por la falta de una estructura, competitiva y organizativa junto a otros factores, acabará mas temprano que tarde, siendo multicentro de alguna cadena que surja tras su posible desaparición.
A pesar de todo, todavía hay quien cree que esto puede ser evitado, y para ello no dudan en reclamar la atención de hasta el más indolente de los ciudadanos, para recuperar esa Encarnación con su mercado tradicional, moderno, funcional, amable, rodeado de árboles que perfumen y sombreen un amplio acerado, y para que luzca en la sencillez y en las proporciones, no exentas de arte, del buen gusto, y avances tecnológicos, para que sea un edificio capaz de enamorar a propios y extraños, aunque solo fuera por el placer de admirar, como esta ciudad, que es capaz de recuperar lo mejor de su pasado, pone con sencillez ese escaparate publico, que ni tiene que ser, ni epatante, ni de cine, ni emblemático, bastaría con que fuera un punto de encuentros, como toda la vida, entre comerciantes y clientes.
Francisco Rodríguez Estévez

Sevilla,30-11-05
Seguir durmiendo

El sueño es un tiempo de descanso necesario para reponer las fuerzas, pero el rico vocabulario castellano también acepta que sea un vehemente deseo, un anhelo por conseguir, un objetivo a cumplir algo por lograr, una meta que nos imponemos para seguir insistiendo con la esperanza de que algún día se nos haga realidad.
Todos soñamos con que alguna vez nos toque el euro millón, pero solo conseguimos el reintegro que nos hace salir de el cada semana para volver a intentarlo.
La Encarnación no tiene ese sueño, le construyen uno, y además equivocado porque es un sueño político, cuando debería ser un sueño consciente del ideal, y no las fantasías animadas de ayer y hoy, de gnomos y setas. 
A veces pienso en los clientes del restauran por las nubes, como estaran cuando se recaliente las chapas. Tambien  en el botellodromo de la azotea oliendo a amoniaco. En el candado del cinturón de la pequeña Julia, para preservarle su virginidad. Y como no en el emblemático dedalitos. 
Tal vez sea el efecto de aquellos que soñamos  sin dormirnos en los efectos que llegaran a producir lo de las setas, los que despiertos soñamos con emblemáticos mercados, sencillos y ambles, y para nada en icono absurdos, y menos aún con costosisimas epatantes cubiertas.
Internet, ofrece la posibilidad de ver el mundo sin salir de casa, con lo cual fácilmente pueden advertirse las diferencias entre lo que se ofrece como icono municipal en esta ciudad, y lo que en Barcelona y Valencia, son funcionales iconos, referentes indispensables para sus visitantes.
La pagina Web de la Boqueria, es un sueño hecho realidad para cualquier comerciante de mercado, lo mismo que la del Mercado Central de Valencia, entren en ellas y deléitense recorriendo en un paseo virtual por dos mercados emblemáticos.
La Encarnación no tiene Web, y la del concurso, imaginen por que la descolgaron. Tal vez si entran en "pergola" encuentren un reportaje grafico,  y un comentario, sin comentario.
Pero si lo prefieren, busquen Mercado de Santa Caterina de Barcelona, y se les caeran los palos del sombrajo champiñonero de vergüenza, su visita bastará para saber como se miman a las tradicionales plazas de abastos en esa Cataluña, que al parecer, tan solo nos sirve de ejemplo para el estatú, bien, gracias, ¿y tu?,-pues soñando, - ¡ea!, Pues hijo que descanses.
Francisco Rodríguez Estévez
-Sevilla 20 de Junio de 2006-




De locos

Sabía que el prefijo psico, tenía relación con la mente, algo misterioso y difícil de entender. También que  los ficus, son enormes árboles de la familia de las moráceas, es decir que son moreras, pero como en una trilogía de misterio también son higueras, pues como se ve hasta en las mejores familias las cosas de dos, son de tres. Ficus sico-moro
Lo que no sabía, y una vez más mi viejo diccionario acaba desvelándome todo lo que ignoro, era algo que jamás pude pensar, nada menos que “sico”al que le amputaron la pe de pena, de pene, y que a pesar de su castración, aun sigue teniendo que ver con las cosas del alma, con las de la mente, pero va, y el muy ilustrado, me dice que “sico” significa higo. ¡No te digo, Salinas!
Con esta información cabe preguntarse que si los “ficus” fueron inspiradores de las “setas”, pueden resultar que estas no fueran phalos revestidos, pues los erectos estípites que asoman, para nuestro asombro, no dejaran por nuestro conocimiento, de ser higos. Fútbol con “phatatas”.
Acaso estos “sicos” que se muestran, tal como cosa de orate en “loco citato”, a semejanza de aquellos que hacian catedrales para que así fueran tomados, cuando en realidad estos, en cambio solo resultaran higos, por el cambio de sexualidad por la amputación del p., de parasol recortado.
La siguiente palabra es “sicofanta”, y mira por donde ni es un fantastico higo, ni fantasias con un higo, ni tan siquiera una bebida de las “tres edades” en copa de cristal, aguador de Sevilla, ni crean que “sicofanta” puede ser una bebida euforizante con sabor naranja, mi diccionario, al que creo, dice que significa impostor. Lo de siempre, gato por liebre, emblematico por dedalitos, papa o bistec, carne o pescado, phalo por higo, lo cierto es que jamas sabremos quien es quien en todo este  transformismos de reencarnaciones. De locos.

Francisco Rodríguez Estévez
Sevilla a 11 de Abril de 2007



domingo, 14 de septiembre de 2014

En el tejado
Por primera vez en estos casi cuatro años que  diariamente acudo  a esta plaza de abastos  en temprana hora, cuando no es hora de clientes  y la mayoría de los puestos permanecen cerrados, ocurrió que al alcanzar  la solitaria calle del laberinto, allí, apoyada en la cristalera, parecía que esperaba una persona.
 Todavía estaba oscuro en ese amanecer por llegar, cuando la luz de la mañana aun no se apreciaba tras el enorme ventanal, del que no me cabe duda le colocaran la puerta automática, y aquel hombre,  estaba allí  aguardando  y sin decir nada, salvo que de continuo se asomaba a contemplar si llegaban las claritas del día, mientras que su impaciencia le produce una larga espera, acaso hasta la llegada del placero al que  parece tiene intención de hacer su  compra, cosa que le llevará, según el horario previsto de apertura, algo más de hora y media.
En estas circunstancias, se hace imprevisible cual es el valor del tiempo si merece la espera. Después de pasada madia hora, el observador observado, viene para interrumpirme  la inicial tarea cotidiana de preparación de las vitrinas, a la espera del momento en que me llegue algún cliente.
El buen señor, fidelísimo e incapaz de marcharse, ante los minutos de tiempo que lleva perdido. Se me acerca al mostrador,  y no hago más que preguntarle si desea algo, al objeto de venderle alguna cosa,  y me formula la pregunta que menos me interesa, quiere que le informe acerca de la apertura del establecimiento que espera. Cosa que sucederá cuando llegue.
Pudiera ser que la contestación dada fuera desacertada, pues evidentemente cada cual puede hacer con su tiempo lo que le venga en gana, y que decir con su dinero, incluso con su paladar. Así pues, continuó su espera. A veces esperar mucho nos puede hacer llegar tarde. Toda una enseñanza, es como lo de la pelota en el tejado. En la Encarnación no hay tejado,  pero bajo las setas llevo en espera tanto que el amanecer se me hace ya tarde.
En esto de la Encarnación, que ya el presagio de que el capricho fuera llamado las setas, tomando nombre del latín “funus hago” que viene a significar hacedor de funerales, como que tenía su guasa y en otras versiones, según Isidoro de Sevilla, que no era el vaquero Felipe si no un Santo, nos dicen que madera vacía, lo cual el vaticinio ya se hace terrible, saber documentadamente que en la intendencia de las legiones de Roma, la llamada “fomes” era parte del “set “de supervivencia que cargaban los hastatis, para iniciar el fuego.
Casi cuatro años para encontrar  esa  “deorum cibus”, que me permita el jubilo, y aparte de las “psilosibes” de la carroña, que no faltan, era de prever encontrar la peligrosa “panterina”.
 Ni que decir que el peligro está en las  venenosas, y es que el en las setas aparecen elementos que la hacen tan perjudiciales que ni el vinagre ni la miel pueden hacer más, que llegar a tiempo para un lavado gástrico, pues no puede quedar ni el menor rastro de su breve presencia   en la paredes del  vientre.  En el de Paris, como los champiñones, Les Halls se hizo pirámide, en el onfalo del Mundo, hacedoras de funerales.
En las setas,  puede ser cuando menos nocivo, incluir elementos impropios en el que pueden contaminarse, sin descartar la necrosis, en principio, en las partes cercanas a lo infecto, que en poco tiempo colmatará el resto,  y  la fomes recobrara su sentido de madera vacía después de los siglos.
Será pues el martes, como el Dios de la Guerra, cuando los del laberinto, tal vez como el de Miceas, que no tuvo toro suelto, que se sepa, y cuyo origen de mico, no es por “primate”, aunque lo parezca. Entonces estará en alero si el veneno de la seta, puede acabar, o puede acabar siendo un mito aquello de todos contra el fuego, del mito de la madera vacía y los legionarios. Existe la impresión que en la cultural de azogue, que ya nos la trajeron los fenicios, lo del la plaza poco importa si los placeros se tragan como le sucedió a Claudio el veneno de las setas que le preparó la “envenenadora”, que llamada “Langusta” debía de ser para un gusto del disgusto y se la recuerda porque le metieron todo lo que la del cuello largo  le fue posible, el caso es que  envenenadora y envenenado, sucumbieron como la “termithomyces” de los termiteros, extraños xilófagos que hacen crecer el monstruosos chingulugulu, para acabar en el mercado, como si fuera la oficina de la entidad bancaria, con final de oráculo, convertida en otra zona mas de bares y ocio. Qué lejos queda Roma. ¡Y la Pelli!
Sevilla a 14 de Septiembre de 2014

Francisco Rodríguez Estévez 

jueves, 11 de septiembre de 2014


Quien dijo, miedo

A pesar de la obligación de rectificar este cumplimiento incumplido, pues como que  no hay cambio que aparezca, ni arreglo por el momento.
Lo que si continua saliendo por las rejillas es el chorro de viento caliente, contaminado por las partículas odoríficas, y es que sin duda son los lugares más inapropiados para instalar las ventanillas  de salidas de aire, ya que las colocaron donde no están permitidas, pero allí siguen.
Es el indeseable saludo con el que me recibe a diario el “bicho” al llegar a la vanguardia del “metropol-parasol”, justo me envía la bocanada al entrar  por el callejón, único lugar posible de acceso peatonal,  pues la rampa de entrada a los vehículos sin duda no es lo apropiado.
El caso es estando aquello  tan escondido  apenas se percibe de su existencia,  cuando a primera vista ni se advierte, al menos hasta que sobrepasas la transgresora P-1,  pues el callejón se oculta tras las barandas del elíptico parterre en el que apenas puede enraizar un sediento cactus o la atrevida sábila.
Es la ponzoña que durante diez pasos te persigue para impregnarte como halito repugnante, antes de comprobar el abandono existente en la sinuosa calle cubierta, un extraño lugar que es imposible comparar con la 5ª Avenida de Nueva York, tal según tuvo en el sueño aquel  delfín que acabó cazón.
Asomarse es deprimente por mas que duplicaron las luces, y sintomático del futuro que puede alcanzar,  porque por nada del mundo, nadie en sano juicio puede imaginarse que en sitio tan cutre se pudiera implantar el mundo fashión.
Con la peste en los talones, aun faltaran como quince metros para llegar a las pesadas hojas de una doble puerta que inutiliza len su mitad, por más que ademas de la aleatoria colocación, evita intencionadamente cumplir con la Ley , por cuanto deberían de ser automáticas aunque solo fuera  por modernas.
Traspasar la marca de donde no se encuentra la  puerta de pesados paños de cristales, que aparte del punto vintage, permanece rota y escondida desde hace meses en el hueco  aprovechado ad hoc, a nada de iniciarse la primera ondulación,  a pocos metros antes de los retretes multiuso, y aun así, todavía faltaran cuando menos seis metros para poder llegar a entrar en el laberinto.El pomo con las huellas marcadas de vete a saber que manos lo tocaron, condicionan a un urgente lavado de manos,
Cada placero, convertido en sub-arrendatario, tiene sobrados motivos para acatar en silencio todas y cada una  de las posibles exigencias que deberia de reclamar, empezando por saber ciertamente, que son las zonas municipalizadas de la plaza de abastos y cuáles son las municipales, y donde están las diferencias.
Donde están los espacios comunes con el edificio, delimitación de las zonas privatizadas, y las de comunidad, como se aplica el uso, y si el gasto de este corresponde a los usuarios, y como se establece, y cuando menos saber qué es lo común, que es lo privado, que es lo de uso general. Pero como, quién dijo miedo.
Se hace muy difícil hacer demandas cuando se reconocen deudas, son demasiadas  regalías como para hacer la minima observación, cuando la represalia afectaría directamente al bolsillo. Quien quiere escuchar a Munch, cuando se tiene la boca llena de silencios.
En lo de la Encarnación, quien dijo, miedo. A diferencia de otro tiempo en el que los placeros levantaron con cajas de maderas, apenas salía de huída el francés, las barricadas de la defensa de sus intereses, en los actuales, acaso han levantado un muro de silencio donde la administración evidentemente ha dejado de ser municipal, y por lo tanto ni reglamento, ni ordenanzas pueden ser aplicadas, si el aparcamiento es un elemento de miedo, quién dijo miedo, si hablas, lo mismo no aparcas. Es la fuerza que tiene el silencio, cuando se tiene por que callar.
Sevilla a 11 de Septiembre de 2014

Francisco Rodríguez Estévez

martes, 9 de septiembre de 2014



El silencio de los placeros

Debe de ser como un residual que aún queda de los tiempos de los miedos, lastimosamente  este silencio que se hace en lo de la Encarnación llega a ser algo insoportable.
Cierto es que los placeros ganaron más estando callados, sin ir más lejos en el tiempo de  cuando la administración municipal, poco antes de que pensara setas, ya sabéis,  lo de las  setas para lo de la  Encarnación, que atendiendo la afinidad existente con los palmeros propició en beneficio de estos, nada mas y nada menos que  dejar sin efecto los pagos de las tasas municipales, y además, regalaba graciosamente el pago mensual del alquiler del solar que ocupaba el provisional, aquello que los placeros tenían desde los tiempos de Franco, como plaza municipal, evidentemente a cambio de silencio.
¡Cuánto vale el silencio! Durante los años del doctor, existía  un acuerdo no escrito de no beligerancia, es decir nada de bullas ni pancartas por el momento,  a menos que este silencio, de romperse, ocasionaría no solo perder la regalía municipal, y también , llevaría el susto de la amenaza de no hacer nada en el solar de la vergüenza, cosa que ya se intuía podía haber hecho la anterior alcaldesa, señora que no estaba por la labor de recuperar el mercado de la Encarnación, ni de broma, en los tiempos del Concejal García. Garcia el de la Encarnación.
García, también concejal, como aquel que dimitió en los tiempos del diu, e igual al que los idus le tiraron el "chocito". García como el contador de caracoles, García como el edil del primer Ayuntamiento democrático, al que le decíamos "el bajo".
Bueno, pues este García, comprometido con los palmeros de la Encarnación, antes placeros, en un alarde de buen conseguidor tuvo a bien, y con cargo satélite de ir y venir, una vez comprobado que lo de las setas iba lento, decidió insuflar con su ingenio y su amistad con el doctor, la idea de acabar aquello de la Encarnación, como fuera.
Zoido, candidato, y en la oposición, tenía otros argumentos, y Jurgen Mayer, fuera del juego, y una vez cobrado el montante que le faltaba,  gracias al voto de calidad, como que el resultado de la plaza de abastos empezó a ser cuenta de otros, y así García, a petición de los palmeros, tuvo a bien conseguir que los callados placeros pudieran decir algo sobre el equipamiento de lo que sería su plaza municipal, (llegado este punto pueden reírse).
Y entonces, ¡zas!,  se cambió el acero inoxidable por la formica  amarillo, y apareció el granito poroso en el suelo, desaconsejable por su mala limpieza, y la extraña distribución del laberinto con sus treinta u seis columnas  que le daban una diafanidad tan esperpéntica que  ni con una recomendación del mismísimo director de la Bauhaus, ese tío aprobaría el primer año de carrera.
Lo mejor vino luego, cuando se tuvieron que rectificar los mostradores de un acero inoxidable que se oxida, por algo tan inexplicable que se tomaran mal las medidas por parte de un sinfín de técnicos, los de la concesionaria, de la administración, de la instaladora, e incluso del propio fabricante, casi de risa.
Después nos enteramos del montante que había supuesto aquello de las instalaciones, según las cuentas publicadas por Sacyr, y ratificadas por el propio Ayuntamiento de Sevilla, y el Secretario municipal indicaba se buscaran los responsables de este injustificado proceder, que la partida llego a esos 4.400.000 euros imposibles de creer en semejante materiales, lo que hace que en cada puesto de la Encarnación dicen que se emplearon 18.000.000 de las antiguas pesetas. Pueden reírse.
Con este equipamiento, y esta vanguardia transgresora que como pago del silencio les había sido concedida a los silentes palmeros, la lógica hacía pensar que cuando llegara el momento de la jubilación, la morterá  pagaría todo lo sufrido bajos las chapas, pues ni eso.
Resultó que el contrato por indefinición hace que nadie sepa de quien es la laberíntica plaza municipalizada, ni como pueden coexistir diferentes tipos de contratos según sea con la concesionaria, exentos de otros pagos, o de la llamada Cooperativa, (obsoleta organización sin razón de permanecer desde que se cumplieron los objetivos estatutarios, de acuerdo con la Ley de Cooperativas) colmatada de gastos.
Todo nos lleva, cuando el departamento comercial de Sacyr, concesionaria que lleva el servicio de vigilancia y limpieza, con las reservas de que el de mantenimiento  puede ocasionar viendo el estado de deterioro que se puede comprobar, la mas de las veces por la falta de calidad en lo empleado, pues resulta ,que esta comercializadora, sin tener en cuenta nada, y poco más lejos que las letras de un contrato del alquiler, ha tenido a mal proceder a llevar a cabo una operación que por innecesaria , no procede, mas, cuando se permite, desde la concesionaria, y administración, cambiar ipso facto el  concepto de especies de forma caprichosa.
Es verdad que el silencio de los placeros facilita las cosas tanto a la responsabilidad como a la irresponsabilidad, pero al menos parece que por esta vez los palmeros van cogiendo otro compás, lo mismo sacan la oficina del cuarto de circuitos eléctricos, y mira por donde le ahorra trabajo a la comercializadora, y devuelve la armonía al conjunto. Los corderos guardaran para siempre silencio.
Sevilla a 9 d Septiembre de 2014

Francisco Rodríguez Estévez

lunes, 8 de septiembre de 2014


La concesionaria
Era lo lógico que esto sucediera, pero no quita que  a pesar de ello aun me pregunto porque iba a cumplir la concesionaria unas ordenanzas municipales, sacadas de birlibirloque, (una vez que las que estaban en vigor fueron soslayadas), cuando aquello transgredía leyes, normas, e incluso el propio Reglamento de Mercado.
Con el contrato que firmaron los adjudicatarios de los puestos, salidos de la provisionalidad, acaso pensaban que la titularidad de la licencia era un condicionante del derecho adquirido de cuando la expropiación forzosa, de 1972, ( quien se acuerda de eso) cuando resultó que el documento para participar como titular de la licencia en lo que llaman plaza municipal de abastos en lo del “metropol-parasol”que se firma con Sacyr, , no deja de ser algo tan extraño como insólito , y  que aun resulta incomprensible saber que esta concesionaria sea la beneficiaria de aquellos puestos que sus vendedores, ante dificilísimos traspasos, desde el primer momento y en los sucesivos, se vean obligados a abandonar.
Y si mientras el titular de la licencia, abona la tasa por uso de vía publica, a esta entidad se le suspende el pago. No son solo las transgresiones de la Ley de Accesibilidad, y Patrimonio Histórico de Andalucía,  ni la sentencia del Tribunal Supremo de Andalucía, ni tan siquiera la colocación inadecuada de las rejillas de expulsión de aire caliente a la calle, posiblemente contaminada de partículas y olores. Acompañan a todas estas las que en la nueva ordenanza quedan de manifiesto.
Que puede suponer llevar a cabo el alquiler de uno de los puestos vacios, cosa que queda prohibida al resto de los titulares, y se preguntaran el porqué. Que decir de la modificación de las especies, cuando para lograr el equilibrio que se dijo en su día se eliminaron un alto número de carnicerías, que motivos o justificaciones se pueden aceptar cuando existe un servicio que cumple ampliamente con la demanda existente, pues aun suponiendo que la mayor oferta puede atraer al público, no es menos cierto que esta inclusión va en detrimento del comercio existente. De igual modo las arcas municipales que no recibirán las tasas que si les cobra a los demás comerciantes, y evidentemente al no existir traspaso, queda anulado el 30 % de la cantidad que las partes estimen, en concepto entre otros para la fianza, otro privilegio para la concesionaria.
Pueden hacer las cuentas y comprobaran lo difícil que puede resultar llevar a cabo un traspaso en esto de las setas, en especial si la concesionaria, en una transgresión mas, puede imponer a la baja alquileres, así que con simple contrato de alquiler, se adquiere el derecho y uso de un puesto que no abona tasa municipales, que no paga la mordida del traspaso, que queda fuera del ámbito de la Cooperativa de comerciantes, y casi con toda seguridad no participa del prorrateo que sobre estos recae los servicios que Sacyr presta como vigilancia, y limpieza, dado que el mantenimiento es otra transgresión mas de las que se les puede anotar.
Si partiéramos del cálculo sobre el valor que se dieron a los puestos del mercado provisional,  al objeto de adecuar su número a la capacidad que en el de “parasol-metropol”, y  se le incrementara en su valor por los seis años transcurridos, este no bajaría de los sesenta mil euros,  a los que se les tendría que incrementar el bocado municipal en concepto de fianza, sin que se descuente la que cabe suponer tuenen todos los comerciantes depositadas, (ahora dinero perdido), pues nos lleva a los 13 millones de las antiguas pesetas.
Esta cantidad como referencia tiene otras, partidas de acompañamiento a la suma de costos y gastos, que son la licencia municipal,(exenta para el arrendatario) la cuota de cooperativa (no pertenece), los gastos limpieza, y vigilancia general, los fungibles, y los propios de impuestos, seguridad social y salario de autónomo, así como los gastos corrientes e imprevistos, algo que va tomando un volumen considerable, lo cual  hace que nadie, absolutamente nadie se interese,  y en ello  llevo tres años en el intento de encontrar quien pueda estar interesado en hacer esta operación. Que decir cuando encontramos una empresa , y resulta que cuando esta pasa  a informarse,  ocurre que es  la concesionaria, la que soslayando permisos y autorizaciones, lleva a cabo un cambio de especies, tal que fuera la propia Delegación de Consumo, ¡ ahí es nada! Y se da el caso de que permite autorizar los cambios que sean necesarios para la adaptación, mismamente como si fuera la Delegacion  de Consumo, según las nuevas ordenanzas, todo en un par de días, ¡faltaría más! y todo, todo, sin tener que pagar traspaso, sin abonar cuotas de fianza, sin tasas municipales que valgan y  quedar exento de la cuota de la Cooperativa.
Esta actitud nos lleva a pensar que es un antecedente que puede propiciar posiblemente la decadencia. No cabe otra en cuanto los comerciante incapaces de llevar a cabo traspasos y sea la concesionaria la que tenga estas atribuciones que corresponden a la Delegación, y no se tengan en cuenta los daños colaterales que pueden aparecer, no sería extraño que en pocos años, la plaza municipal, no lo sea, pues como ya se advirtió en su día cada puesto que cierre, y camino llevan, estos se transformarán sin sentido alguno en arrendatarios de la concesionaria, y la Delegación tan contenta. Y los placeros.
Este lugar, que fuera como parte de mi vida,  se me hace tan distinto que como tantas veces escribo más me hace recordar las palabras de Martin Niemöller. Mientras seguiré sentándome a la puerta de mi casa, y por esta ocasión espero que la mufa actúe en consecuencia, Si acaso con la rapidez de la concesionaria.
Sevilla a 8 de Septiembre de 2014
Francisco Rodríguez Estévez