“Lamano”
La responsabilidad se hace rodear de todo un variopinto
grupo de congéneres que bien podrían llamarse con el sugerente metaplasmo de “lamanos”,
nuevo palabro que define un moderno vasallaje
que le ensalza y enaltece toda ocurrencia como prócer de turno, y determina
a todas luces la parcialidad y el fidelismo hacia estos por lo que en
cuyo ámbito le queda garantizado el caluroso aplauso, los vítores y alabanzas, y
a cambio estos ”lamanos” aseguran la
pitanza, el sustento, y la nomina en amargo cometido. Lamer, o no lamer…….el
plato.
Vienen a limpiar la parte oscura de los mentores estos
lamanos de referencia, retiran los rastros que puedan quedar y delicadamente asean todo eso que no se llega a ver porque no se
muestra, y solo se intuye, para que nada quede fuera de la intimidad de los
actos.
A diferencia del epígono, el lamano
siempre tiene la lengua preparada,
ensalivada y mordaz, para suavizar alguna dureza que quedara fuera del papel,
ya fuera documental, hoja de algún medio, o
del propio royo de actuación.
Viene a suceder, como lamano previsible, que lo temido se hace ver en esto de la plaza
municipal de la Encarnación, bajo setas, donde el asunto que daba la
oportunidad de cumplir la LEY DE ACCESIBILIDAD, quede convertido en una mínima
modificación, pues en lugar de llevar a cabo una colocación optima de puertas
automáticas, las que sean necesarias, para que la circulación comercial llegue
en el laberíntico trazado a evitar las desigualdades que se generaron por puro
capricho de ubicación entre los placeros.
Por la boca muere el pez, los
candidatos por su lengua de promesas. Puerta de entrada. Recto a la salida.

Son esos lamanos que tanto
abundan por la incapacidad de refutar las ideas, o tonterías de los visionarios
que cada jornada tienen y se quedan evidentemente como
aplaudidas ocurrencias, por tal de salvar el puesto y el sueldo. Recto aparte, y puerta para la evacuacion.
Así pues, algún que
otro lamano, dando lametones de precampaña riendo la gracia, y bailando el agua, evidencia el
grado de inutilidad más allá del cometido en el que encontraron el confort y
que por nada del mundo están dispuestos a cambiar. ¿A quién se le habrá
ocurrido?
Sevilla a 25 de Noviembre del 2018
Francisco Rodriguez Estevez
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