martes, 24 de febrero de 2026

Ochenta

 

Es sabia, sabía perfectamente que lo dejaría todo a nada que viera en el wapsap “salgo a las once”, es un dejavu de bolero, un bucle donde los deseos de amar entran en juego con números espectaculares de adivinación pues sabe lo que quiero, mucho antes de que los piense.

La verdad es que uno, como el caballo viejo, no se da ni cuenta, pero confía como el Chavo del ocho en querer queriendo, como Jirafales y ante esa dificultad aparece quien daría todo por amor, y no le abre las puertas, y aunque es sabia, desconoce a que sabe este, pues si el saber no ocupa lugar que menos que hacerle un hueco. por probar.

Nada a los ochenta es igual, pero es lo mismo, solo que ha llegado tarde, pero ha ocurrido con mas ilusion si cabe, y si es cierto la locura de amor, ella me dice que estoy como una cabra. Y asi me quiere que no cambie, algo tendré.

No me cansaría de decirle siempre, pero siempre, siempre, que es mejor dar que pedir cuando se tiene tanto, porque exigirlo es cuando el amor animal  desbordado, y en ocasiones, se hace tan irracional que hay quienes dominado por el disparate, actua  inexplicable como cabeza perdida. Un peligro.

Y posiblemente aquello no sea ni amor sino eso que se hace importante hasta que lo deja de serlo, pero ni eso ni lo otro tienen la fecha de inicio y elaboración, ni caducidad al respeto marcado, en un código de barras, como  el "choppepork"

Después de muchos intentos, acaso como mi móvil despues de intentar abrirlo con un pin equivocado, no fue posible hablarle sin conexion, ahora tengo la oportunidad de hacerlo con un nuevo puk, pues solo ofrecen dos, dos intentos, y en adelante pondré más atención en el teclado para no volver a errar, y aunque no haría falta escribir nada, ni esas poesías que antes le escribieron, y que tanto le gustaron, ni historias de esas de cómo encontrar un amor sin merecerlo, puesto que ella, como es sabia, ya sabe lo que quiero,  y no cometa el error en este nuevo puk de conexión, ahora directo a su muñeca, donde marca sus latidos un reloj grande como su corazón.

La verdad es que entiendo su negatividad, cuando el poder adivinatorio no llega con nitidez a su cabeza, así mantiene la  guardia A todo  Y a lo distinto que no es igual, ni lo mismo, tal como cierra su espectacular numero de mentalista con el raciocinio de la abuela, y no es porque no tenga, que tiene todo, Y todo lo que quiere. 

Puede ser que consulte a su oráculo, por si le deja ver en el cristal de la bola que nunca se le puede poner puertas al amor, que esto no es ya como lo de la mancha, mejor comprar un vestido nuevo. Es la moda.

Alguna vez me dijo que había perdido posibilidades de conexióN,

 como mi móvil, será cuestión de recuperar el puk y agotar las llamadas que hagan falta, será un intento mas de que puede ser, y que si lo que me ofrece no es tanto,  seguro que me dará algo.

Sevilla a 24 de Febrero de 2026

Francisco Rodriguez

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